Mis Eco- Zero Waste- Blogs Favoritos (Español- Inglés – Portugués)

Compras sin empaque

Soy una gran apasionada por los blogs que tratan el tema de una vida más sostenible y con menos basura. Esta es mis lista de blogs preferidos la cual  incluye bloggers que escriben en tres diferentes idiomas.

¡Empecemos! :

Zero Waste Chef (Inglés): es el blog de Anne Marie que vive en San Francisco con sus dos hijas. Aunque su blog se especializa en cocina (no empacada, no procesada y sin desperdicio) puedes encontrar otros temas con respecto al activismo ambiental, al cambio climático y hasta el cuidado personal. 

A través de su campaña de hacer y dar bolsas de tela ha animado a muchas personas a disminuir el plástico de un solo uso en donde ella vive. De hecho inspirada en su campaña inicié una míni-campaña por mi cuenta (ver aquí)

Gracias a ella he preparado platos interesantes, he ampliado mi conocimiento de la fermentación y he aprendido a desperdiciar menos comida. Los post que más he puesto en práctica son: limones preservados,  hacer masa madre, galletas tipo crackers, congelar sin plástico entre otros muchas más ( aquí puedes consultar el índice de su blog)

 

Animal de Isla (Español): este es el blog de mi compatriota Mariana Matija, una paisa  berraca como decimos en Colombia. Tiene un blog maravilloso. Anteriormente se llamaba Cualquier Cosita es Cariño. 

Mariana es vegana, feminista y abrazadora profesional de animales. Es una persona muy comprometida en diferentes campañas. La última  campaña de la cual tengo conocimiento fue una para ayudar a 250 animalitos de Puerto Nariño con la  Corporación Raya. 

Su blog en mi concepto es uno de los más bonitos, completos y  con gran contenido. Trata una gran variedad de temas desde el activismo ambiental hasta  cómo hacer recetas. Todos sustentados con información de calidad.

Gracias a ella he podido hacer granola en casa, vinagre de manzana, realizar reflexiones profundas con respecto al tema ambiental. Que más te puede decir…¡Es un gran blog ! (ver link).

¡Ahh!… y se me olvidaba me encanta su canal de podcast (link) 

Treading My Own Path(Inglés): es el blog de la Australiana  Lindasay Miles, trata temas de minimalismo, zero waste, recetas, huerta casa  y activismo ambiental. Gracias a ella estoy conociendo muchos consejos  y tips  para vivir sin plástico de un solo uso .(link)

Vivir sin Plástico (Español): es el blog de Patri y Fer que viven en España. Es un blog genial y muy entretenido de leer. Sus entradas son directas y claras. Las entrevistas que tienen en diferentes medios de comunicación han sido para mí una gran inspiración, siempre te dan alternativas muy prácticas.

Me he divertido muchísimo leyendo  varias de sus  entradas como: alternativas al papel higiénico y dos marcianos en el supermercado, entre muchos otros más.

!Son geniales! . (link)

Ana, Go Slowly (Portugués): este es el blog de Ana Milhazes que es la embajadora en Portugal del Movimiento Zero Waste (Lixo Zero). Es una persona supremamente inspiradora, realiza muchísimas campañas para limpiar playas en Porto.

Trata temas de minimalismo, zero waste, yoga y meditación. También me encanta su canal de Youtube llamado Lixo Zero Portugal. (Link)

Pero la lista sigue porque también me encantan los siguientes blogs: Zero Waste Home,  Trashisfortossers , The Rouge Ginger, Going Zero Waste,  Eco Blog Nonoa ,  la Ecocosmopolita  , Esturirafi,   Organico , Geo- Awake A Minimalista, La Hipótesis de Gaia, entre otros muchos más…

Siento un profundo agradecimiento por estas personas que comparten sus experiencias y conocimiento. ¡Muchas gracias!

..¡Ah!.. casi se me olvida también me gusta mi blog .

¿Y cuál es tu blog preferido?

¿Cuál es tu blog preferido?

Bolsas de Tela que Alegran la Vida (DIY Bolsas para Compras a Granel )

Bolsas de tela en algodón, fueron las primera que cosí.

Hace un tiempo  leí un artículo que decía que  tejer y hacer mermeladas ayudaban a combatir la depresión. Al buscar un poco más acerca de ésto encontré que algunos estudios  concluyen que el trabajo manual alivia la depresión, la ansiedad y hasta los ataques de pánico. Lo cual creo que puede ser cierto especialmente si te gusta trabajar con tus manos en alguna actividad de esparcimiento o disfrute. Y eso lo había notado hasta Tolstói que encontró en el trabajo manual  una resignificación y comprensión diferente de su vida después de afrontar una gran depresión cuando terminó su gran obra Anna Karenina.

Mis compras en bolsitas de tela que cosí

Crear algo con tus manos se convierte en una especie de meditación y eso personalmente lo he sentido. Te conviertes en uno con lo que creas porque te absorbes completamente en ese hacer. Y es posible que al terminar tu creación sientas orgullo porque es algo único y especial.  Por suerte esa experiencia la comencé a sentir temprano en la vida, cuando mis abuelas me enseñaron a coser y a tejer a dos agujas cuando era niña. Todas mis creaciones de esa época  se limitaron a coser los vestidos de varias de mis muñecas, los cuales quedaron un poco maltrechos pero al fin y al cabo servían.

Bolsas ligeras, la segunda que cosí con un forro de sudadera de mi hija que ya estaba muy rota.

Con los afanes de la vida moderna y la carrera hacia el “éxito” profesional fui olvidando aquellos placeres creativos que disfrutaba cuando era niña. Los cuales reencontré de alguna manera al iniciar este camino hacia el Zero Waste, el cual debo admitir que ha sido un zigzagueante recorrido lleno de aciertos,  desacierto pero también de muchos aprendizajes.

Cuando inicié el recorrido no existían tantas tiendas en línea, ni almacenes que se dedicaran a vender productos zero waste por lo cual decidí hacer mis propias bolsitas. Las primeras bolsitas las hice en algodón y me  quedaron un poco chuecas, después hice unas con una malla de una sudadera vieja de mi hija, esas me quedaron mucho mejor y son  las que utilizo con mayor frecuencia.

Con el tiempo algunas de éstas se me han perdido y por eso he decidido arreglar las chuecas y crear unas nuevas con materiales naturales para así completar las bolsas que necesito y  regalar algunas de éstas a l@s suscriptor@s del blog en Bogotá. Por eso si lo eres sigue leyendo o salta hasta el final para saber más acerca del maravilloso regalo que te tengo.

Materiales

Telas e hilos

Tela:  necesitas tela que puede provenir de camisetas viejas o alguna tela que tengas guardada. Mejor aún si es una tela  procedente de fibras naturales, tenemos muchas telas sintéticas en estos tiempos y eso seguramente en un futuro no muy lejano será un gran problema, de hecho creo que ya lo es. 

Hilo: mejor natural, pero actualmente es difícil encontrar hilos naturales, yo sigo en el intento de encontrarlo. Por ahora y hasta que lo encuentre estoy usando una hilo de poliéster, tal vez la única ventaja que tiene es que no se rompe fácilmente.

Cintas textiles o cordón o cabuya o pita:  la cual te servirá  para amarrar tus bolsitas en el momento de las compras.

Aguja, hilo, alfileres, tijeras, un metro o una regla. 

 

Instrucciones

Aquí midiendo la tela para mis nuevas bolsitas con el costurero que presto mi hija que me encanta (una abuelita)

Primer paso: medir y cortar la tela. Con el tiempo me he dado cuenta que es mejor tener bolsas de diferentes tamaños, grandes, medianas y pequeñas. También por experiencia prefiero que la boca  de las bolsas sea un poco ancha, facilita su llenado en las compras. 

La primera vez que hice mis bolsitas tomé como medidas las bolsas plásticas que más usaba en el supermercado y así pude determinar que medidas necesitaba. Cuando tengas las medidas le adicionas a éstas  un centímetro al ancho (medio centímetro a cada lado) para hacer las costuras y cuatro centímetros a lo largo para hacer los pliegues en donde irá el cordón o cinta para amarrar tus bolsas.

Recuerda que tienes que tener dos caras para tus bolsas, por lo cual puedes doblar la tela y de esa forma solo tendrás que hacer las costura de los lados y de la parte superior.

Con un lápiz o tiza de costura marca las medidas y cerciórate que estén parejas en las dos caras de la bolsa. Después con alfileres fijas la tela.

Tomando medidas de la parte superior.

Coser: las bolsas las puedes coser a máquina o mano. Las mias las cosí a mano y me quedaron muy resistentes. La puntada debe ser muy junta (apretada) y la repiso dos veces, una sobre la misma puntada y una última con la que envuelvo la tela sobrante ( que no debe ser mucha) para que no se comience a desmechar la tela.

 

Volteado de la Bolsa: cuando he cosido los dos lados volteo la bolsa y hago los pliegues superiores de la bolsa. Las últimas las cosí en lienzo que fue la opción más natural que encontré, pero este material tiende a despelucarse con el corte por lo cual es mejor hacer una puntada envolvente para evitar ésto por los bordes superiores de la tela  (lo cual realicé hacia dentro de la bolsa). Después doblas los pliegues hacia fuera y fijas con alfileres, procurando que queden igual los dos lados.

Coser los pliegues: coser los pliegues por la parte inferior de estos, de esta forma queda un espacio, como un canal, por donde pasará la cinta o el cordón  que te ayudaran a cerrar tus bolsas.

Fijar con alfileres

Pasar la cinta o cordón  por el canal de la bolsa: con ayuda de una aguja de crochet o con una aguja normal (coses un poco con hilo la punta de la cita/cordón a la aguja) paso la aguja con  la cinta o cordón por el canal o espacio interno de los pliegues. Por lo general prefiero dejar la cita/cordón con unos cinco a cuatro centímetros sobrantes  de más y anudo los dos extremos de la cita/cordón por las puntas para evitar que se pierdan. 

Decorar: puedes decorar tus bolsas como quieras, las últimas que hice las pinté con flores y hojas naturales. Lamentablemente no sé en este momento cómo quedarán cuando las lave, todo es parte del proceso de experimentar.

 Cuidados: Las bolsas que usualmente uso, que son la de algodón y las de malla las lavo cuando están sucias en la lavadora, junto con los individuales y limpiones de la cocina. Para hacerlo prefiero meter todas las bolsas en una sola, de esa forma no se enredan los cordones con los individuales y delantales.

Aquí se ve como quedó, en esta está sin el cordón o cita, pero ahora ya lo tiene.

REGALO ESPECIAL PARA SUSCRIPTOR@S DE BOGOTÁ (JULIO/ 2019)

A las tres primeras personas suscriptoras del blog que se encuentren en Bogotá y que escriban directamente un comentario al respecto (en el área de comentarios de esta entrada directamente en el Blog) diciendo que quieren una bolsita, les haré una de éstas  especiales en lienzo con pinturas naturales de tamaño mediano, las cuales  entregaré a finales de julio y a principios de agosto del presente año.

Sigue pendiente del blog porque en este #juliosinplastico tengo muchos regalos para dar en Bogotá.

 

Me uní al reto Julio sin Plástico (“Plastic Free July)

Estoy muy emocionada porque me acabo de unir al reto Julio sin Plástico (Plastic Free July)  una campaña realizada por la Fundación Plastic Free Foundation que inició en Australia y se ha difundido por todo el mundo. En el momento que me inscribí ya se habían inscrito 120 millones de personas en diferentes países del mundo.

Para mi será una experiencia muy valiosa. Asumí el reto máximo: vivir sin plástico de un solo uso por todo el mes de julio. Es un reto muy grande pero sé que voy aprender mucho en este proceso.

En mi vida cotidiana trato de hacer lo máximo posible para evitar el plástico de un solo uso, pero a veces se me pasan cosas. En parte porque vivo en familia y comparto las decisiones, también porque no conozco bien la zona en donde vivo actualmente ni tampoco hablo  bien el idioma y por último debo admitir que me he acomodado a los logros que he alcanzado hasta el momento.

Pero en esta oportunidad que voy a estar en Bogotá todo el mes de julio alcanzar el reto dependerá de mi voluntad, planeación y creatividad.

Te puedes unir al reto  en la página de Plastic Free July, en la cual puedes escoger si quieres realizar el reto por un día, una semana o todo el mes. También puedes escoger cómo quieres realizar el reto: pasos iniciales, siguientes pasos, en la comunidad, eventos, en el trabajo entre otras opciones. La pagina solo está en Inglés pero creo que cualquier persona que tenga una comprensión media del idioma la puede entender.

Si te animas a realizar el reto y estas en Bogotá me dejas un comentario y nos podemos encontrar para compartir nuestra experiencia y apoyarnos mutuamente. !Te parece bien!

!Hagamos las cosas posibles¡

La Historia que tengo con la Historia de las Cosas

 

La Historia de las Cosas de Annie Leonard es uno de los  libros que me ha acompañado en los últimos cinco años. Me ha dejado inmensas inquietudes acerca de diferentes temas los cuales a lo largo del tiempo he profundizado y escrito en este blog. Como por ejemplo: los tóxicos que se utilizan en los productos del cuidado personal, los efectos negativos del plástico en la salud, el impacto negativo de mi anillo de compromiso, el consumismo, la inequidad y muchos otros temas más.

Tengo una historia larga con este libro, eso se puede apreciar en sus hojas gastadas y manchadas con un café que derramé sin querer sobre éste hace tiempo. Fue por mucho tiempo uno de mis compañeros predilectos en los largos viajes de la casa al trabajo y también fue un de los pocos libros que conservé después de mudarme a otro país.

Cada vez que lo leo siento que se revelan datos que en una previa lectura no percibí en su total dimensión. Renuevo mi compromiso personal para disminuir mi impacto en la tierra; si es que eso de alguna forma es posible. Entiendo muchas cosas más y profundizó en otras que ni siquiera conocía.

A pesar que Annie escribió este libro para el contexto de Estados Unidos siento que es válido para todos los países del mundo, porque todos juegan un papel en este modelo económico de sacar- fabricar- tirar. Un modelo que ha dejado enormes inequidades sociales en el mundo.

Unas cuantas personas tienen las cosas y otros lamentablemente tienen la basura y los tóxicos. En síntesis la historia de las cosas es la historia de nuestra basura, del desastre ambiental y de la injusticia social.

Historia que se vio por primera vez a través de un vídeo  de 20 minutos llamado: “The Story of Stuff” al cual le siguieron otros más específicos  y este libro llamado:”La Historia de las Cosas, de cómo nuestra obsesión por la cosas está destruyendo el planeta, nuestras comunidades y nuestra salud. Y una visión de cambio”

En sus páginas también Annie nos narra cómo a través de diferentes experiencias laborales en el tema de rastrear basura tóxica pudo conectar puntos importantes que le permitieron observar el panorama de esta problemática de forma  completa. Y  así entender sus diferentes interrelaciones.

El desmonte de bosques, los tóxicos que se utilizan en los procesos productivos, el desperdicio, el desplazamiento de comunidades, problemas de salud y la injusticia social eran problemas que se relacionaban entre sí, pero al analizarlos por separado no se podía entender su interrelación y dinámica. Por fin pudo conocer que había pasado con los árboles de los bosques que frecuentaba cuando salia de campamento en su niñez en Seattle, pudo darse cuenta de cómo  hemos sobrepasado los límites naturales llegando a un punto en que es inminente redirigir este sistema en el cual participamos.

Para entender la filigrana del  sistema abordó cada una de las etapas desde la extracción  hasta la disposición, revelando sus conexiones, implicaciones y  las estrategias que le permitieron al sistema seguir creciendo. Estrategias como la obsolescencia programada y la percibida entre otras muchas más.

En este sistema hemos confundido el “bienestar” con el crecimiento económico continuo en un mundo finito. Un sistema que tiene por motor y lema el consumo. A través de campañas publicitarios, películas y hasta mandatos hemos creído que comprar y consumir es el camino a la felicidad. Lamentablemente nosotros también nos estamos consumiendo en este sistema, porque no somos ni más felices ni tampoco más sanos.

Nueve años después de su primera publicación en Inglés el mundo se sigue resquebrajando bajo nuestro pies, los datos que salen a la luz pública son peores. Cada persona en este mundo consume lo que pesa un tarjeta de crédito en plástico a la semana, la lluvia tiene plástico, los niños orinan plástico, las islas basura amenazan las playas, las especies se siguen extinguiendo, los bosques desaparecen, los ríos mueren, los glaciares se deshielan, se prevé que en unos pocos años los océanos tendrán más plástico que peces. El problema ya no se puede esconder más. Como dice Greta Thunberg: “Nuestra casa está en llamas”

Tenemos un ultimátum que nos está tocando a la puerta. Solo tenemos 12 años para poder cambiar los efectos adversos del cambio climático y de la contaminación de lo contrario no tendremos retorno.

¿Qué podemos hacer en un mundo que está a punto del colapso?

Es tan grande el problema que  las soluciones que podemos poner en práctica parecen tan insignificantes. Algunos de nosotros, los más sensibles al tema vivimos arrastrando la culpa por algún error que cometemos en nuestra cotidianidad, porque algo en nuestra forma de vida actual no la hemos podido cambiar. Es tan fácil no acertar en un sistema económico como el que tenemos.

Vivimos en la incoherencia al no poder hacer lo que sentimos y pensamos. Muchas veces hasta las pequeñas decisiones tienen un impacto negativo en el ambiente. Tal vez hemos pensado que la coherencia solamente es un estado del ser cuando también puede ser un camino.   

Para las personas que se sienten agobiadas por esta situación les diría que empiecen  con un cambio a la vez, eso le dará la fuerza para el siguiente cambio. Para los que llevamos un poco más de camino debemos hacer más activismo y apoyar más organizaciones e iniciativas en los diferentes frentes de la cadena del sistema, esa tal vez es mi mayor reflexión y también mi mayor reto después de releer este libro.

Hemos sido los causantes de este desastre pero también somos la cura, este sistema que hemos construido también lo podemos cambiar.

Si te interesa conocer más de este libro te dejo el siguiente vídeo en el que te cuento algunas otras cosas  más de este libro.

Yo También Creí que los Anillos eran un Símbolo de Amor Eterno (Cuestionado Tradiciones y su Impacto)

Entre la penumbra y con la sensación de poder saborear el aire por la humedad caminábamos sin afán por los túneles subterráneas que se encuentran a 180 metros bajo la tierra de la Catedral de Sal de Zipaquirá. Las luces cambiantes entre el púrpura, el azul y el blanco  mostraban lo que el ingenio humano puede hacer al tratar de doblegar a la naturaleza y lo que ésta a su vez también puede hacer a través del tiempo.

Algunos ángeles de piedra al estilo renacentista acompañaban el camino, mientras centelleaban en las paredes  rosas de sal y en el techo colgaban las estalactitas formando así un camino diamantino que resplandecía por la  luz tenue que alumbraban los senderos. Sin duda es un lugar especial en donde se juntan la fe católica y la mística pagana  grabada en la piedra. Tal vez ese ambiente impulsó a mi novio a realizar una propuesta.

Al iniciar el camino de regresos en uno de los corredores de aquel inmenso complejo subterráneo  cerca de la sala del Cine 3 D y de las tiendas de recuerdos. Mi novio de forma espontánea se inclinó sobre sus rodillas.

Desconcertada por ese súbito movimiento y sin entender lo que estaba pasado lo miré asombrada mientras escuché de sus labios una propuesta de matrimonio. La  emoción y la felicidad te caen de repente, el hombre de mis sueños me había propuesto matrimonio, a lo cual respondí ¡Si!

Cerca y casi de forma conveniente en aquel corredor se encontraba una tienda de joyas, piezas especialmente en oro, diamantes y esmeraldas. Mi prometido me dio a escoger entre los diferentes anillos de compromiso que tenían en aquella tienda. Escogí uno muy hermoso, nunca antes había tenido algo así.

El embrujo verde de las esmeraldas me cautivó, ese mismo que cautiva a mineros y guaqueros de mi país que arriesgan su salud, su seguridad y su vida para conseguir una esmeralda más.

Salí de las entrañas de aquella  montaña radiante con una sonrisa en mi rostro y una promesa de amor hecha anillo. Mientras que los mineros salen  todos los días cubiertos de polvo, con un costal de desperdicios a sus espaldas, la mirada perdida debido a que las esmeraldas no les sonríen  a ellos todos los días.

Mucho tiempo después reflexiono acerca de mis acciones, mis deseos, mi vida, me cuestiono tantas cosas. A pesar de ser una persona sensible con el ambiente desde mi época de estudiantil especialmente como el reciclaje y el impacto de los residuos he ignorado tantos otros. A veces por desconocimiento y otras veces por no querer saber de dónde provienen las cosas. Y como todos he heredado tradiciones sin cuestionar ignorando el impacto que éstas tienen.

¿Por qué y desde cuando formalizamos nuestro amor con anillos de piedras preciosas? ¿Es una tradición cultural o es una más fabricada por el comercio y la publicidad?  La respuesta a esa pregunta es igual que la respuesta a otras tradiciones que tenemos. Es simplemente una treta comercial que la tenemos tan arraigada en nuestra cultura por la publicidad que usa las películas, la televisión, la farándula y tantas  otras técnicas para convertir lo no tradicional en tradicional. Lo cual hemos aceptado sin cuestionar a lo largo de las últimas generaciones.

Antes 1938 nadie daba anillos de compromisos, pero ahora no dar un anillo es casi un insulto. Toda esta estratagema fue creada por el grupo De Beers que tiene el monopolio de estas piedras. Lo peor es que esa idea la tenemos tan metida en nuestro cerebros que a pesar de saber la realidad queremos esa promesa.

Lamentablemente muchas otras cosas sucias se esconden en esa tradición que parece tan brillante. Una es todas la muertes y el terror causado en muchas partes del mundo por este tipo de materiales. De pronto recordarás la película Diamantes Sangrientos que cuenta la tragedia de Sierra Leona, pero seguramente no tendremos que ir hasta África para encontrar los daños que hace la minería en otros lugares del mundo especialmente a poblaciones vulnerables, pero eso no es todo.

El oro que requiere un anillo mediano de bodas crea 20 toneladas de residuos mineros peligrosos, que se arrojan a los ríos y a los mares. Esto sucede porque para sacar el oro de la tierra se necesita cianuro. En ese proceso también se extraen otros metales como: el cadmio, plomo y mercurio. Todos estos son venenos mortales. Al saber ésto mi promesa de amor hecha anillo me recuerda otras cosas más. Me recuerda mi impacto negativo en el planeta y sobre todo mi gran ignorancia.

También me deja profundas reflexiones para replantear mis tradiciones. Algunas propuestas que surgen en mi cabeza es hacer estas tradiciones significativas, por lo general las joyas van perdiendo su lustre con los años y se van dañando, podríamos hacerlas de nuevo fundiendo los materiales que tenemos. Un anillo de boda se podría realizar con el oro de otras piezas que pertenezcan a las familias de los novios. Otra opción es comprar de segunda mano, se obtienen mejores precios. Y por último y tal vez la más importante es entender que el amor se construye cada día con acciones amorosas, con comprensión, entendimiento, respeto y tolerancia  y no con anillos.

 

Tip Eco-amoroso No 4. Los trapitos al Sol

Ropa secándose al sol

En muchos sitios secar la ropa al sol y a la vista del todo el mundo es algo inapropiado y hasta ilegal. En otros, como en Bogotá, la ropa se seca casi a escondidas. Pero en Europa  la ropa se seca al sol y a la vista de todos.

Se cuelga muy bien y por las puntitas para que se seque muy rápido. Eso lo he aprendido viendo a mis vecinas que aprovechan cualquier momento soleado para sacar su ropa en cuerdas que se extienden a lo largo de los jardines. Mientras que en las áreas citadinas la ropa se cuelga de unos artilugios  instalados en los exteriores de las ventanas.

Ropa secándose en una ventana

Al vaivén del viento las sábanas parecen banderas, la ropa interior no tiene vergüenza mientras que los pantalones y jeans colgados de la parte inferior le hacen una oda a este mundo que está completamente de cabeza.

La primera vez que visité Lisboa vi varios zapatos colgados en una cuerda que atravesaba una calle. Lo primero que  pensé es que se trataba de una instalación artística, pero no, no lo era. Simplemente era el sentido común de secar la ropa utilizando la energía más sostenible y libre que tenemos.

Zapatos colgados secándose al sol

Con esta práctica se ahorra dinero, se evitan emisiones innecesarias de CO2 y hasta parece que se celebra la vida.

 

 

Campesinos con Wifi (7. ¡Fuera de Control!)

 

Parte de mi pila de compost

Mi esposo cada vez que se asoma al jardín dice que todo está fuera de control y tiene toda la razón.Los tomates se han resembrado solos, la espinaca de Nueva Zelanda se adjudicó una de las camas de vegetales, los pulgones se apropiaron de las habas, las babosas y caracoles se comieron las alcachofas, las lombrices se apoderaron de mis dos composteras. El cilantro crece en donde se le da la gana y los Cosmos han decidido aparecer y reaparecer cuando le conviene.

En los últimos dos años he recibido varias demandas de diferentes criaturas en la entrada de mi casa: un sapo gigante vino y no despintó su cara  de la puerta en toda una noche, una salamandra me hizo huelga durante dos días, una mantis religiosa me hizo un protesta silenciosa, una pequeña rana durmió todo un día en la puerta.

Una salamandra en protesta por algo

Las avispas insisten en hacer sus nidos en los mismo lugares en que los hicieron el año pasado aunque les ponga obstáculos. Los pinos pasaron de un corte militar a un estilo trasquilado. Mientras que los topos han creado una infinidad de túneles sospechosos que sobresalen  entre la maleza y los vestigios del pasto. ¿Estaran fraguando alguna conspiración?

Las avispas insisten en hacer su nidos en los lugares en donde acostumbran

Soy el hazmerreír de los pájaros, que se han burlado de cuanto espantapájaros he creado. Tienen la osadía de pararse encima de mis creación en las cuales reposan sin el menor sobresalto y se han  tragado todos los pequeños vegetales recién sembrados.

La mala hierba ahora parece la cobertura del jardín y de aquel perfecto pasto que heredamos solo quedan los recuerdos. La pila del compost es gigantesca y carece de cualquier estética, mientras mis vecinos lucen campos muy limpios a punta de quemas.

¿Quién dirige este jardín- huerta? Los vegetales no están respetando la rotación de cultivos que leí en los innumerables libros de horticultura en la biblioteca y que he tratado de imponerles. Los pájaros me han traído otras semillas de otras partes, ahora tengo una Physalis Peruviana (Uchuva) creciendo en mi jardín, así como una Couve Portuguesa. Mientras que una milenaria Cola de Caballo ha crecido como por arte de magia. Todo es un desorden, nadie respeta nada.

Cosmos

Me siento apenada cada vez que alguien viene a mi jardín, todo es un caos. Entre la maleza y los innumerables huecos que he cavado los vegetales crecen. Muchos de los visitantes parecen tan ilustrados en tema me dicen: cómo debo cortar los árboles, como debo podar los pinos, cómo no debo sembrar ciertos vegetales, cómo debo deshacerme de la mala hierba, cómo debo acabar con los topos, cómo no debo dejar comer a los pájaros la siembra, cómo debo exterminar las babosas y cómo debo quemar los nidos de las avispas.

Yo me declaro incapaz. He dejado que las avispas hagan sus nidos en donde quieran y en lugar de eso aviso a los visitantes a no estar cerca de ellas para que no las molesten, que los tomates, el cilantro, la espinaca de Nueva Zelanda se resiembren en donde  les apetezca, que los topos conspiren, que lo pájaros coman, que el Cosmos y la Cola de Caballo aparezcan cuando les convenga y que la lombrices se apoderen de las composteras. Todos hacen lo que quieren,… o tal vez  todos hacen lo que tienen que hacer,… no lo sé.

Ya no deseo llevar a nadie más de tour por el jardín, ya sé lo que me van a decir. Cómo una niña regañada recibo todos los consejos y observaciones en el más abnegado estado. Mientras que hacemos el recorrido me animo a llenarlos de ramas de romero, de limones o de manzanas, de unos higos que han polinizados las avispas, de alguna hortalizas en el jardín. Inexplicablemente todas están tan buenas, todas son tan perfectas hasta las imperfectas.

Francamente no  entiendo como cosecha alguna abundancia en este caos y en mi incapacidad. Pero extrañamente  también cosecho asombro, gozo y una inexplicable alegría.

En una foto con el compost que saqué de la enorme pila