Vivir sin Champú

Vivir sin Champú

Vivir sin Champú

 

Hace cuatro meses me afilé a la onda “No Poo” o Vivir sin champú, es decir no me lavo el cabello con champú, y lo mejor de todo es que está limpio, suave y manejable. Llegue a esta tendencia porque quería dejar de usar tantos químicos en mi vida cotidiana y contaminar menos.

Vivir sin champú consiste en usar productos naturales para lavarte el cabello, la técnica más usada es utilizar bicarbonato de soda para limpiar el cabello y vinagre de manzanas para acondicionarlo.

El primer día que lo utilicé pude observar que funcionó pero no me sentía satisfecha, al contrario fue algo muy extraño dejar de usar champú, no sentir la espuma ni los olores artificiales a los cuales estamos tan acostumbrados (as), pero continué con el proceso y pensé que hacer las cosas de una forma diferente es todo un ejercicio que requiere tiempo y aprendizaje, y así fue.

Hasta el segundo mes me sentí más a gusto con la técnica y comencé a ver que el cabello se desacostumbró del champú, y en el último mes decidí incorporarlo en la receta sábila (aloe vera) y aceite jojoba, y con esta nueva fórmula me he sentido plena y feliz con los resultados.

A continuación te compartiré mi “No Poo” adaptado por si acaso quieres arriesgarte a vivir sin champú.

Para los ingredientes necesitas:

Bicarbonato de soda

Vinagre de Manzana

Aceite de Jojoba

Sábila (Aloe Vera)

Aceite esencial de tu olor preferido (opcional)

Agua tibia

Dos frascos de champú vacíos (reciclados), trata  que sean diferentes ya sea de forma o color.

 

Pasos a seguir

1.Entibia dos tazas de agua.

2. Corta un trozo de sábila, sácale los cristales y trata de no cortar tan cerca de la cáscara para no incorporar la parte amarilla de esta planta.

3. A una taza de agua le agregas una cucharada de bicarbonato, si tu cabello es muy graso puedes necesitar dos cucharadas, esto es algo que tendrás que ir probando para encontrar el balance apropiado para tu cabello.

4. Licua bien la mezcla de agua y bicarbonato con los cristales de sábila.

5.Vierte la mezcla a uno de los frascos reciclados de champú, en lo posible usa un embudo. Si quieres le puedes agregar unas gotas de aceite de jojoba, cierra y agita bien el frasco.

6. Mezcla en una taza de agua una cucharada de vinagre de manzanas, si tu cabellos es seco puedes necesitar hasta dos cucharadas, pero al igual que el bicarbonato es algo que tendrás que ir probando.

7. Vierte la mezcla anterior en el otro frasco reciclado y si quieres le puedes agregar de dos a cinco gotas de aceite esencial de tu preferencia, cierra y agita bien.

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8. En lablogotra ducha humedece bien tu cabello y aplica la mezcla de bicarbonato– agua-  sábila  poco a poco, especialmente en las zonas que tienden a ensuciarse más y da un buen masaje, tanto en el cuero cabelludo como en el resto del cabello. La sensación al principio será rara, pero todo es costumbre.

9. Enjuaga y continua aplicándote la mezcla de vinagre de manzanas y agua, y vuelva enjuagar.

10. Peina tu cabello y lo dejas secar al natural que es la mejor opción o usa secador.

 

Pequeños cambios como estos nos hacen pesar que podemos hacer las cosas de una forma diferente.

 

Nota No.1: si tu cabello es tinturado el “No Poo” no es la mejor opción debido a que el vinagre y el bicarbonato quitan el tinte del cabello.

Nota No.2: el cabello puede pasar por un período de adaptación alrededor de cuatro semanas o más.

 

Nota al lector, diciembre de 2016

Amigo(a) Lector(a), quiero contarte que use este método durante 9 meses  seguidos y  lo dejé, debido a que requería mucho tiempo por las mañana para poderme sacar bien la sábila y, esto era muy  inconveniente especialmente cuando estaba de afán o en los viajes. Al aplicar sábila en el cabello necesitas quitártela muy bien, de lo contrario se te queda en el cabello. A la fecha te puedo contar que he estado usando otros productos como el champú de jaboncillo (nuez del jabón) pero a veces no lo consigo tan cerca de mi casa, sigo explorando posibilidades ecológicas y espero poder escribir con respecto a esto cuando sienta que tengo la información y la experiencia para poderlo hacer. 

Dinero Feliz.

Dinero Feliz

Dinero Feliz

Había escuchado acerca del dinero sucio, mal habido, lavado, manchado, maldito, ganado con el sudor de la frente, rápido, fácil !pero feliz!… No, nunca había escuchado algo así, razón por la cual me llamó tanto la atención la siguiente historia.

En India se encontraba un turista de vacaciones y una niña se le acercó.

˗˗¿Señor, me puede dar dinero feliz? ˗˗preguntó.

El hombre quedó desconcertado por la su solicitud de la niña. ˗˗¿Y qué es dinero feliz? –dijo.

˗˗Cualquier cantidad de dinero que usted esté feliz en darme yo estaré feliz de recibirla.

Con esta historia empieza Raimon Samsó su libro que lleva el mismo nombre. Dinero Feliz, “es el dinero que tu ganas con felicidad parar contribuir con la felicidad de los demás”, lo cual me cautivo, un concepto totalmente revolucionario y diferente al objetivo del dinero por el dinero o a la felicidad que solo busca auto-complacencia a costa de los demás.

En el proceso de reflexión y de hablar de esto con otras personas me comentaron que en algunos países de Asia los comerciantes se toman todo el tiempo necesario para atender y conocer a sus clientes, y es usual que antes de concluir el negocio el vendedor le pregunte al comprador si se encuentra contento con el trato, en el caso que la respuesta sea negativa es posible que la contraparte mejoré su oferta.

Recordé también el sentimiento de felicidad que causa ser un gran pequeño héroe o heroína, al mejor estilo de “Le fabuleux destin d’Amélie Poulain” (2001), quien termina mejorando su vida sin saberlo al ayudar a otros.

Tal vez el negocio después de suplir todas nuestras necesidades básicas y hasta de darnos gusto no es hacer más dinero sino ser más felices y hacer más felices a los otros, indudablemente somos más que un “homo economicus”.

Muhhamad Yunus, Premio Nobel de Paz 2006, fundador del Banco Grameen y desarrollador del concepto de micro crédito nos habla de cierta forma de esto y nos invita a probar el beneficio de hacer a la gente feliz y de intentar iniciativas de inversión que resuelvan los problemas de la sociedad.

Tal vez en la medida que generemos más dinero feliz en nuestra sociedad tendremos una menor tendencia de usar las compras impulsivas como un escape de las frustraciones, disminuiremos la ansiedad de luchar por obtener el último articulo en rebaja en el “black friday”, no estaremos obligados a complacer con cada cosa al que se rompe la espalda para llevar el sustento a la casa, no nos encontraremos en el primer y único lugar de las especies que buscan su autodestrucción, y en cambio nos sentiremos de alguna forma plenos(as) y animados(as) por lo que hacemos.

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