Llegó el Mercado. Los Verdes Falsos y Verdaderos

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El pasado miércoles me llegó mi primer mercado agroecológico, hace poco me afilé a una red de campesinos y consumidores, este venía en una sencilla caja la cual dice: “Por favor devolver en su próximo pedido”. En su interior había toda una sorpresa, los huevos de un color muy diferentes a los que se encuentran en el supermercado, la lechuga al parecer ya tenía el mordisco de algún gusano que seguramente se convertirá en mariposa, la papas traían tierra, las habichuelas venían en un bolsa de papel y no parecían muy atractivas si se comparan con las que encuentran en el super. ¡Si eso era lo que esperaba! era lo que quería, me hubiera decepcionado si me hubiera llegado algo diferente.

No había tampoco ninguna recomendación, como: “cuídate no te castigues”, o “destapa la felicidad, acompañado de un decálogo del instituto de la “felicidad” de la gaseosa con mayores ventas en el mundo, mi nombre estaba en la caja con mi dirección para la entrega del pedido y no para hacerme creer que eran mis amigos, ni para que me diera a la tarea de buscar la botella con mi nombre como si fuera un gran tesoro para posteriormente publicarlo en Facebook.

Las verduras que encontré en mi mercado no aseguran cosas extrañas como que me darán súper poderes como la bebida energética que “te da alas”, la cual hace poco la prohibieron en Dinamarca por dañar las neuronas.

Lamentablemente estos productos procesados de las grandes corporaciones ahora se visten de verde. Al parecer lucir verde está de moda, saben que muchas personas comienzan a preocuparse seriamente por lo temas ambientales y se aprovechan de ésto, pero solo es un afán más por el lucro a cualquier costo, lo cual se ve reflejando en el incidente que se presentó de contaminados de sus productos con cloro en China y con otros similares en Europa.

¿Son nuestros amigos? ¿Se preocupan por nosotros sus consumidores o en mi caso ex consumidora?, ¿Son verdes?…. o es un disfraz de la publicidad que de paso nos cree cada vez más idiotas.

Para mi próximo mercado agroecológico espero mis verduras compartidas con alguno que otro insecto, lo que me asegurará que no son transgénicos y como novedad espero las arepas de peto que hace Doña Ana.

Hacer el mercado de esta forma es una invitación para pensar la vida de una forma más simple, sin intermediarios, sin “gurus de la felicidad”, una que involucre verdes verdaderos, que se preocupan por sus procesos, las relaciones con su entorno, el consumo consciente y que nos permita cuidar este gran barco que llamamos Tierra.

La felicidad no se destapa en una gaseosa y lo natural no tiene imitación.

Nota: las personas interesadas en pertenecer a este tipo de cadena consumidores – agricultores, les recomiendo La Canasta, por su compromiso, seriedad, facilidad y deseo de acercar a los consumidores citadinos al campo. (http://la-canasta.org/).