La dieta salvadora

Fuente imagen: http://en.freejpg.com.ar

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Por lo general cuando hacemos dieta queremos bajar de peso, o ganar masa muscular, o controlar algún problema de salud como: bajar los triglicéridos, el colesterol, controlar la glicemia, entre otros. Estamos pendientes del tamaño y del peso de las porciones, del conteo de las calorías; leemos con detalle las etiquetas, verificamos los ingredientes y los porcentajes de azúcar y de grasa, pero nos acercamos a un nuevo paradigma y los conteos en un futuro serán diferentes.

 

Comer es un acto inherente al ser humano, nos brinda la energía que requerimos para vivir y realizar las actividades diarias, y desde el tiempo que el hombre está en la tierra la dieta ha evolucionado, y hemos pasado de cazadores recolectores a consumidores de supermercado.

 

Ya no tenemos que cazar y corretear quién sabe por cuántas horas a un antílope para llevar la cena a la cueva, digo a la casa. Ahora solo vamos al súper por lo general en la comodidad de un automóvil, y compramos cualquier cantidad de carne, podemos tener proteínas animales todos los días del año y en todas las comidas, para dar rienda suelta al estilo de vida occidental y por ende a su dieta rica en carnes y en lácteos; se han mejorado tanto los procesos en términos de efectividad y en cantidad en estas industrias que en un corto plazo tenemos: un pollo, una vaca, un cerdito o un pescado listo para pasar a la parrilla.

 

El problema es que tanta eficiencia de la industria para abastecer a una población creciente y muy hambrienta que se proyecta en 9.600 millones de personas para el año 2050 nos tienen en jaque,… si como lo leíste en jaque, y te preguntaras ¿Por qué? … Bueno en el año 2006 salió un informe de la ONU llamado Livestock’s Long Shadow- Eviromental Issues and Option, que el documental COWSPIRACY que actualmente se pasa por Netflix trae nuevamente a la escena, y nos recuerda las conclusiones de ese estudio, entre éstas encontramos que las industrias de carnes y de lácteos generan más gases de efecto invernadero que la industria del transporte. ¡Para no creer! ¿Cierto?

Las vacas en su proceso digestivo (por escribirlo de una forma diplomática) generan gas metano, dióxido nitroso y dióxido de carbono, gases que contribuyen al efecto invernadero, afectan la capa de ozono en la atmósfera y contribuyen al calentamiento global o cambio climático. En el año 2006 el aporte de esta industria al calentamiento global era del 18 %, porcentaje mayor que el del sector transporte para todo el mundo. “A la producción pecuaria se le atribuye  cerca del 9 % del total de las emisiones de dióxido de carbono, un 37% de metano y 65% del óxido nitroso”[1].

 

También es la industria con mayor huella hídrica por encima del consumo humano,  ejemplo: para producir la carne de una hamburguesa de 150 gramos se requiere 2.310 litros de agua, que es igual a dos meses y medio de duchas.

 

Asimismo la ganadería es la responsable del 91% de la destrucción de la selva del Amazonas; es causante de la erosión de la tierra, solo en Estados Unidos es responsable del 55% de la erosión y tiene una gran responsabilidad en la contaminación de las aguas, entre otros. La industria láctea, la avícola y la pesquera tampoco se salvan, actualmente ésta última ha explotado ¾ partes de las zonas de pesca, en otras palabras solo nos queda una ¼ parte.

 

En cuanto a términos de salud humana existen varios estudios, entre éstos uno de los más grandes llamado el Atlas del Cáncer de China, que fue financiado por el gobierno Chino debido a que el presidente Zhou EnLai padeció esta enfermedad y mandó a realizar este estudio en su país el cual no alcanzó a ver concluido, y en éste se comprueba la fuerte relación que existe entre el consumo de carne, el cáncer y otras enfermedades crónicas.

 

Pero a pesar de lo anterior, los intereses que mueven al mundo a favor del mejor postor no dejan que lleguemos a un consenso. Los gobiernos, los institutos, los nutricionistas, científicos, las empresas farmacéuticas, las ONG’s, entre otros no se ponen de acuerdo y nos bombardean con una cantidad de información contradictoria, y afrontamos el dilema: ¡Comer o no comer carne!

 

Mientras tanto los acontecimientos siguen su rumbo y nos encontramos frente a la mayor extinción del planeta, por contaminación o por cáncer o por cualquier otra enfermedad crónica, las cuales a nivel mundial están en aumento, y seguimos esperando que algún líder sensato tome la vocería y haga algo.

 

Fuera de eso la compasión humana se fue al traste hace tiempo con el procesamiento (por Diana de V Batalla Finalno decir la matanza) de seres vivos para el consumo humano, cuando pienso en esto recuerdo un programa de T.V. que se llamaba V Batalla Final, y Diana (mi tocaya) líder de los extraterrestres  se engullía un roedor como bocadillo mientras miles de humanos eran cosechados como carne para alimentar a su raza, y me parece que es lo mismo que hacemos, no sé por qué me aterraba tanto eso de niña, si es lo que hacemos; no voy a profundizar acerca de la compasión y de la humanidad, de igual forma reflexiono por qué en occidente hacemos discriminación entre perros y vacas, o por qué  apoyamos la ley anti-taurinas pero vamos al asado.

 

Debemos evolucionar ya no somos del paleolítico, así no les guste a los promotores de la dieta del Paleo, y si fuera así ya existen estudios que nos cuentan que no solo existió una dieta paleolítica existieron varias dietas, no todos los días se tenía la buena fortuna de cazar algo, y las tribus tenían que comer lo que habían recolectado, de hecho esto se puede apreciar en la mayoría de las tribus que quedan en el mundo de cazadores recolectores, que obtiene casi el 70% de sus calorías de las plantas. Los Kung de África dependen de tubérculos y nueces de mongongo, los pigmenos aka y los baka de la cuenca del río Congo del ñame; los indígenas tsimanes y yanomamis del Amazonas, de plátanos y yuca, los aborígenes australianos de juncias bulbosas y castañas de agua.

 

Mientras el mundo se debate si comer carne es bueno o no, reflexiono y recuerdo la palabras del Cacique Seatlh, indígena norteamericano que vivió entre 1786-1866: ““la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra”… “Lo que le pase a la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra”.

 

Las actuales y las futuras generaciones, si es que todavía tenemos futuro, debemos tener una dieta  baja en: emisión de gas metano, dióxido nitroso, dióxido de carbono, huella hídrica y  alta en compasión.

 

Si quieres profundizar en el tema te dejó los siguientes links:

Revista National Geographic, septiembre de 2014

Livestock’s Long Shadow- Eviromental Issues and Option   (En Español)

China Study

Forks over knives

Foodmatters

El cáncer no vence al amor

[1] Livestock’s Long Shadow- Eviromental Issues and Option, conclusiones.

 

2 comentarios en “La dieta salvadora

  1. Todas las razones que das para tornarse vegetariano son excelentes. Sin embargo, no mencionas la que esta la mas importante de todas en mi opinion: es que sera simplemente imposible alimentar 10 billones (o 12 billones hasta al fin del siglo) con la dieta actual. Hay que encontrar una dieta mas eficiente o billones de personas van a padecer de hambre.

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