¡No te comas a la gata! (Segunda parte: imprevistos y consejos para viajar con tu mascota en avión )

Un mes antes del viaje parecía que la suerte no estaba de nuestro lado. A pesar que el resultado del test de rabia había salido favorable para que  Mara viajará con nosotros. Un hongo muy agresivo en su piel  la estaba dejando sin pelo, y como si eso fuera poco, un perro la había mordido en su hocico al salir de manera sorpresiva entre las rejas de un antejardín.¿Podríamos llevar a Mara así? Seguramente no.

 

En ese estado no podría pasar los exámenes que le faltaban, pero a pesar del  mal pronóstico decidimos hacer lo posible. En ese  hacer lo posible existe algo increíble que permite en muchos casos cambiar situaciones adversas en otras mejores. Con constancia,  dedicación y siguiendo las indicaciones del médico veterinario logramos su recuperación. Cinco días antes del viaje el hongo había desaparecido de su piel y la cicatriz del mordisco había cerrado totalmente.

Con mi hermano y mi papá alistando a Mara para el viaje.

 

Alistando a Mara para el Viaje y las recomendaciones que nos sirvieron.

Ejercicios con el Transportín: Antes de comprar el transportín revisé en la página de la aerolínea las especificaciones que solicitaban. Necesitaba un transportín que cumpliera con la especificaciones de la IATA. Mara debería poder entrar, pararse y dar la vuelta cómodamente dentro de éste.

En pro de mis inquietudes ambientales lo busqué de segunda mano pero no lo encontré. Teniendo el tiempo contado para alistar a Mara  para el viaje decidimos ir al lugar en Bogotá en donde se encuentran varios almacenes de mascotas a precios asequibles; que es en mi opinión es  la zona que se encuentra entre la calle  60 y 70 con Avenida Caracas. Por lo general reniego de las estrategias y tretas comerciales pero ese día hasta las agradecí, encontré un buen transportín y hasta con descuento.

Mara en su transportín

Con el transportín en casa de mi padre y su esposa comencé a realizar ejercicios con Mara, estos consistían en dejarle dentro del transportín algunos de de sus objetos favoritos, como: su cobija,  algún juguete y hasta algún bocadillo para animarla a entrar. Estando adentro le cerraba el transportín y le decía ¡Ya nos vemos!   La dejaba y me iba, pasados cinco a diez minutos regresaba para abrirle la puerta.

Hidratación: Unos días antes del viaje le mezclamos un poco de un suero para prevenir la deshidratación con agua (tipo Pedialyte), creo que esto sirvió bastante, porque lamentablemente el bebedero que conseguimos para el transportin  solo  nos  lo  pudieron entregar el día del vuelo, por tanto  Mara no tuvo tiempo para familiarizarse con éste. Tampoco éste tenía un buen sujetador para poderlo instalarlo de forma firme en el transportín.

Carpeta de Documentos: es importante organizar una carpeta con todos los documentos que te exijan y los resultados de los exámenes. Puedes ver el post anterior para ver los detalles. Esta carpeta la debes tener contigo durante del viaje.  

Pasabocas y alimento: esto lo tendrás que llevar en tu maleta de bodega y te servirá para cuando llegues y te instales en tu nuevo hogar.

Esencias florales:  debido a que me han funcionado  en el pasado decidí  conseguirle a Mara unas para ella, las cuales le comencé a dar unos días antes y después del viaje.

Baño y dientes relucientes:  Unos días antes del viaje a Mara se le realizó su profilaxis por recomendación del médico y  también se le dio un baño para que estuviera limpia el día del vuelo.

Hablar con la aerolínea: esto lo que tendrás que hacer por lo menos en dos oportunidades, en una para saber las especificaciones y la otra  unos días antes del vuelo para apartar el cupo de tu mascota.( 48 horas antes en mi caso)

De todo el material que revisamos con mi hija para alistar a Mara este video del canal Ana Cecy nos sirvió de mucho.

 

Un viaje largo y en ayuno.

La noche anterior al viaje Mara comió su última comida en Bogotá. Pasaría mucho tiempo antes de que ella volvería a comer, sería una jornada muy larga. Cuatro horas de espera en el aeropuerto, catorce desde Bogotá hasta Madrid, dos en el cambio de avión, una hasta Porto, y una más en carretera hasta nuestro nuevo hogar, sin contar  el tiempo que tomaría el desembarque y el chequeo del veterinario cuando estuviera Portugal.  

 

¡Todos a bordo!

El día del viaje toda mi familia y mi mejor amiga desplegaron su apoyo y compañía para llevarnos hasta el aeropuerto; maletas en un carro, pasajeros y mascota en otro. Sin su ayuda hubiera sido este trayecto más difícil y costoso.

Como el día anterior había realizado el examen del ICA era una preocupación menos. En el “counter” de la aerolínea  revisaron los papeles de Mara y la pesaron dentro de su transportín, por fortuna los paseos matutinos y en la tarde habían servido para que bajara parte del sobrepeso que tenía,  de esa forma no excedió  el peso máximo en bodega.

Pague su tiquete y posteriormente  alguien de la aerolínea nos condujo hasta una pequeña puertecita cerca de las  salidas internacionales en el primer piso del Dorado, allí pusimos a Mara dentro de su transportin en una banda transportadora y le dije como muchas veces lo había hecho en su entrenamiento: ¡Ya nos vemos!, esperando con todo mi corazón que fuera así.

El transportín pasó por la cortina plástica negra en donde se encontraban algunas personas de seguridad del aeropuerto, pasarían mucho tiempo antes de tener noticias de ella.

¿…Y llegó?

En el aeropuerto de Porto alrededor de las 11:45  de la mañana nuestro vuelo aterrizó. Con mi hija teníamos una gran inquietud con respecto a  Mara. Nos dirigimos a la salida de equipajes especiales en el aeropuerto, esperamos 10 minutos y nada salía; esperamos 15 y solo salieron unos instrumentos; esperamos 20 y tampoco. Por fin se abrió una puerta grande metálica y dos personas que trabajaban en el aeropuerto traían a Mara en un carro de transporte. Adivinaron en nuestras miradas que éramos sus responsables. En mi incipiente Portugés  pude contestar y entender sus orientaciones.

Porto

Nos apresuramos a mirarla por entre la puerta del transportín, se veía nerviosa y cansada; con sus ojitos cafés brillantes mostraban que se alegraba de vernos. Había llegado bien, pero todavía la jornada no terminaba, teníamos que pasar por los diferentes controles y verificaciones.

Hacía un tiempo había leído la noticia acerca de la amenaza que le hizo el gobierno de Australia al actor Jhonny Depp de sacrificar a sus Terriers, debido a que había incumplido con el procedimiento de entrada. También una vecina me había contado el caso de una persona a la que le sacrificaron los perros entrando a otro país. Había tenido en cuenta el procedimiento, pero me inquietaba algunas interpretaciones que habían hecho en la Clínica en Bogotá en donde realicé  lo del chip y el examen de rabia. Llevando con mi hija  dos grandes carros, uno con las maletas y otro con Mara nos dirigimos al control veterinario.  

En el control la doctora que atendió a Mara permitió sacarla del transportín para poderla examinar y darle agua. Mara se bebió un tazón de agua, después otro…,otro… y otra más, en total cuatro. La doctora revisó  meticulosamente uno a uno todos los documentos, examinó a Mara, realizó varias preguntas y notó que algo debía sustentarse mejor con respecto a las fechas.

Un sudor frío me recorrió el cuerpo a pesar de ser un día de verano, comencé a buscar como una loca más papeles y recibos para constatar las fechas. Por suerte fue posible aclarar y resolver la situación. Es importante que se cumpla con cada paso de la forma en que la piden y es importante que todo quede consignado de forma congruente en el Certificado Médico. Recibimos las recomendaciones  y nos dirigimos a los otros controles de aduana.

Por fin salimos por las puertas finales de llegadas internacionales donde  mi esposo nos esperaba, la gente nos miraba con extrañeza por el tamaño del transportín de Mara, seguramente pensaban que llevamos un pequeño león o un chita. Había valido la pena hacer todo lo posible.

Los costos totales del viaje de Mara incluyendo impuestos fueron alrededor de tres millones de pesos sin incluir transportes locales. Mara nos podría acompañar en esta nueva etapa de nuestras vidas y podriamos seguir disfrutando de su amor y compañía. Una  gran sensación de paz nos embargó al saber que nuestra familia era el mejor lugar para ella.  

En un pequeño jardín cerca de la salida del aeropuerto pudimos sacar a Mara para caminar y darle un pequeño pasaboca. Hasta el momento y con todas la vicisitudes las cosas habían salido bien, faltaba saber si el entrenamiento que había realizado con Mara para que se llevará bien con la gata de mi esposo funcionaba o no.

En secreto me acerque a su oído y le dije: Mara, por favor… por favor : ¡No te comas a la gata!

La gata de mi esposo, en su mejor pose: la de reina

La gata de mi esposo, en su mejor pose: de reina

Dedicación: esta entrada está dedicada a mi familia y a mi mejor amiga Angelita por su apoyo y amor incondicional en todo este proceso. A la Veterinaria Happy Tails que me orientaron y apoyaron de manera correcta para que Mara se recuperará pronto y pudiera estar con nosotros en esta nueva etapa de nuestras vidas.

 

Links de interes:

 

Requisitos que me pidieron para el país de destino. http://www.dgv.min-agricultura.pt/portal/page/portal/DGV/genericos?generico=228563&cboui=228563

¡No te comas a la gata! (Primera parte: De perrita callejera en Bogotá a perrita Viajera)

 

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