Campesinos con Wifi (8. Una vendimia de antaño)

..

Uvas Vinhao

…Unos días después del equinoccio de otoño.

Las lluvias del otoño han llegado antes de lo esperado y han retrasado las vendimias de la región. Recoger las uvas en medio de la lluvia las arruinaría, pero a pesar del mal tiempo en la villa en donde vivo solo se escucha y se habla de los preparativos para la vendimia.

Cuando observo los tractores viejos que parecen desfilar por las carreteras siento que he retrocedido por lo menos unos cincuenta años en el pasado, mientras saludo a sus conductores que un toque de su dedo índice en sus boinas me contestan. Van cargando enormes y antiguos baldes de madera con los cuales transportarán las uvas de los cultivos a la bodega.

Un campo en riesgo de desvanecerse.

Pero este sensación de alegría que me genera vivir  en un lugar tan pintoresco por lo general va acompañada de una gran inquietud, porque pienso que este campo está en riesgo de desaparecer en unos pocos años. La mayoría de mis vecinos son abuelos, algunos  tienen noventa años y la labor de sostener al campo se ha quedado casi sin herederos.

Muchos de sus hijos partieron de estas tierras hace muchos años huyendo del hambre y de la pobreza. No son pocas las historias que se cuentan acerca de la precariedad y de la escasez, eran tiempos difíciles en donde se repartía una sardina pequeña entre por lo menos tres hermanos, la repartición no era equitativa uno de ellos tendría que conformarse con la cabeza de la sardina que  era una mejor opción a no tener nada que comer.

Hoy aquel pasado ha quedado atrás, la abundancia ha acompañado en los últimos años a estas tierras portuguesas. Aunque las historias del hambre se siguen contando tal vez para que las nuevas generaciones agradezcan y valoren poder tener comida en la mesa.

Los jóvenes que permanecieron en el campo a diferencia de sus ancestros alternan la agricultura con otra clase de negocios, aprendieron a no depender totalmente del campo. Pero temo que cuando los abuelos partan de este mundo ya no se verán las uvas en los pequeños cultivos que alternan con las flores y las coles de los  huertos. No se verá saltar a los conejos ni al astuto zorro en los caminos del bosque. Solo quedará la agricultura industrial del monocultivo y por eso me estremece pensar en el futuro, aunque mis vecinas más optimistas piensan que en algún momento la gente regresará al campo. 

Por un camino del bosque en donde pude ver un zorro.

De coordenadas y señas

Una mañana de los primeros días de octubre una vecina me contó que su familia  tendrían que recoger muchas uvas en el único día que tendríamos tiempo seco. Como me gusta tanto la época de vendimia me ofrecí ayudar a su familia,  así como le ayudé el año pasado a unos abuelos vecinos con su pequeño cultivo. 

A diferencia de otros vendimiantes que se trasladan de un país a otro en tiempos de cosecha y trabajan de sol a sol en extensos cultivos  a mi me gusta vendimiar en la casa de mis vecinos. En cultivos pequeños y familiares, me hace sentir un poco menos extraterrestre en estas tierras, puedo entender mejor sus preocupaciones, estrechar lazos de solidaridad y aprender de su cultura y de sus tradiciones. 

Un día radiante de vendimia

Ese día  de vendimia  el cielo estaba totalmente despejado, el sol era tan radiante y fuerte que lo podía sentir en mi cara mientras caminaba por los estrechos caminos rodeados de paredes de piedra de la aldea. De camino pasé por varios cultivos pequeños en donde todos los miembros de  las familias desde el más chico hasta el más viejo estaban aprovechando el buen tiempo para recoger las uvas. 

Emprender el camino hacia una lugar aquí es casi un acto de fe en la divina providencia, porque en lugar de direcciones te dan señas, en frente de una puerta café pero antes de la casa blanca. No era inusual que me demorara encontrando el sitio, pasé varias veces por el lugar acordado sin encontrarlo hasta que decidí asomarme por un muro de piedra para buscar unas voces conocidas, era mi vecina recogiendo las uvas con toda su familia. Con un saludo efusivo me hicieron señas para que me devolviera y entrará por la puerta del otro camino. 

De vendimia

Al unirme al grupo me sorprendió ver que todas eran mujeres y que  conocía a varias de ellas, lo que no sabía hasta ese momento es que eran toda de la misma  familia. En otra de las hileras del cultivo estaba el grupo de los hombres.  

Los dos grupos avanzaban muy rápido y no era posible reflexionar acerca de tan tradicional división porque podría entorpecer el trabajo de las otras personas y por eso me puse manos a la obra.

Por la experiencia anterior sabía cómo avanzar con el grupo y dejar la uvas en los baldes que se colocan debajo de las parras, las cuales  se disponen en hileras en donde se extiende la vid  hacia uno de los lados, lo cual es diferente a la manera antigua de en tutorar en forma de techo. 

Uvas Loureiro

La conversación en el grupo era animada y aveces se alternaba con el silencio, algunas de ellas habían hechos apuestas acerca de mi edad, elogiaban mi Portugués que por momentos parece avanzar  y me comentaban de los últimas noticias del momento relacionadas con la política. Uno de los momentos de silencio fue interrumpido por el canto de una de ellas, no es raro que la gente cante en el campo especialmente en los tiempos de la cosecha.

Uvas Loureiro

A diferencia de las uvas que recogí el año pasado estas eran verdes, pequeñas y en  racimos apretados, tan llenas de jugo que las mangas de mi camiseta quedaron totalmente mojadas al finalizar la jornada. Eran uvas de la casta Loureiro destinadas a la fabricación de Vino Verde Blanco. Son uvas que solamente se ven en los cultivos una vez al año,  por eso sin timidez me animé a probarlas, estaban tan dulces que seguramente tendrían un gran potencial para convertirse en un vino de excelente calidad.

Un portal al pasado

Al rato nos llamaron para un refrigerio que se dispuso en una mesa de piedra bajo la sombra de unos kiwis. El abuelo de la casa con su boina café presidía la mesa en la cual me sentaron mientras la mujeres traían en bandejas toda clase de manjares como galletas, “petiscos portugueses” (pasabocas) y los hombres servían cerveza, agua, refrescos  y por supuesto vino, Vino Verde de Loureiro de la anterior cosecha. 

Deliciosas uvas Loureiro

Mientras le prestaba mi total  atención al abuelo de la casa cruce en mi mente por un portal al pasado,  me encontraba en algún momento en el tiempo cuando se hacía el vino en esa casa antes de la llegada de los procesos industriales. Era un buen vino, un poco turbio si se compara con el vino actual decía el abuelo.  En el lagar de la casa los hombres de la familia pisaban la uvas en ropa interior dejando solo la cáscara la cual se terminaría de exprimir en una presa antigua que todavía se encontraba en ese lugar con lo cual se hacía el aguardiente.

Vendimiando con una colombiana

El tiempo del refrigerio se terminó y reiniciamos las labores de recolección. Por  una extraña razón o por estar en un trance en el tiempo terminé recogiendo uvas con el grupo de los hombres que me hablaron del vino, de las formas de los cultivos, me enseñaron que uvas valía la pena recoger y cuales eran  mejor dejar en la vid. Ya muchos de ellos sabían que era extranjera y les parecía increíble estar vendimiando con una colombiana.

Una parte de la uvas recolectadas

Como siempre son muchas las preguntas que contestó acerca de mi país, muchas son inspiradas por la popularidad de la series de narcotraficantes, la última película de Penélope Cruz y de Javier Bardem y que en las librerías de la pequeña ciudad más cercana en donde vivo se puede encontrar en la misma vitrina tres diferentes versiones de la vida de Pablo Escobar, escritas por su amante, su esposa y hijo. 

Parece que la historia de Escobar ha eclipsado esta parte del mundo mientras que yo solo tengo malos recuerdos de esos tiempos.

Paciencia en una copa

La jornada terminó y mis vecinos contentos por el fruto de su trabajo y de la generosidad de la naturaleza en esta cosecha me invitaron a un almuerzo de vendimia junto con mi familia. El proceso en el cultivo había terminado pero todavía faltaba todo el proceso de elaboración que tomaría algunos meses. A veces pienso que cuando se sirve vino más que vino es paciencia, paciencia que permite celebrar la vida.

La prensa antigua

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s