Guía para comprar a granel y sin empaque ( Segunda parte: cómo y en dónde comprar a granel y sin empaque en Bogotá, siete lugares para todos los presupuestos)

Compras a granel en Bogotá

Muchas tiendas en Europa y en otras partes del mundo están ofreciendo  a sus clientes la posibilidad de comprar a granel y sin empaque para disminuir la contaminación por residuos, especialmente plásticos, Bogotá no es la excepción.  A través de este post te quiero compartir cómo comprar a granel y en dónde puedes realizar este tipo de compras en la capital de Colombia.

¿Cómo comprar a granel?

Como te comenté en el post anterior (ver post) para realizar compras de este estilo tienes que  llevar tus empaques. La mayoría de las tiendas que visité en Bogotá te  ofrecen  bolsas de papel, que son una mejor opción que las bolsas de plástico, las cuales puedes utilizar si se te olvidaron  tus empaques o si éstos no son suficientes, también puedes comprar en algunos sitios envases de vidrio, pero no es la regla general.

 

Las primeras veces que compré a granel y sin empaque sentí un poco de vergüenza al sacar mis bolsas de tela y mis empaques retornables, pero con el tiempo y la práctica me he dado cuenta que la gente por lo general no repara en mis empaques, y cuando lo hacen es para felicitarme, lo cual me anima a seguir en el camino del Desperdicio Cero/ “Zero Waste”.   

 

En las tiendas que te ofrecen productos a granel puedes pesar los contenedores vacíos antes de realizar las compras, de esa forma obtienes su peso (es decir la TARA), posteriormente los llenas con lo que necesitas y  después se vuelven a pesar con el producto que quieres llevar. Al peso total se le resta el peso del empaque (contenedor retornable/bolsa de tela/frasco de vidrio) y de esa forma solo pagas lo que pesa el producto. Sin embargo, no en todos los sitios que ofrecen la posibilidad de comprar a granel hacen lo anterior, por eso es mejor pesar en tu casa tus empaques y anotar su peso, especialmente de los empaques más pesados.  

Siete lugares en Bogotá para comprar a granel y sin empaque

 

1.Granel Gourmet: esta  cadena de tiendas es la que más variedad ofrece entre las tiendas que visité,  puedes encontrar: especies,granos,cereales, granolas ,setas, algas, diferentes clases de tés, frutos secos y deshidratados, chocolates, harinas, aceites como de oliva, aguacate y vinagres. Los productos en su mayoría son importados.

El día que visité su tienda compré arroz jazmín, lo cual fue un novedad porque prefiero por lo general los productos locales, para esto utilicé una bolsa de tela, también compré uchuvas achocolatadas y pimienta,  para éstos últimos  utilicé unos envases de vidrio que llevaba.

 

Me gusto mucho la experiencia de compra en este almacén, la atención es excelente, se puede encontrar un gran surtido en productos, el precio y el valor de las compras depende de lo que compres y de su peso, como tiene varias productos importados puede ser una compra costoso para presupuestos ajustados.

 

Comprando a granel y sin empaque en Granel Gourmet

 

Link Granel Gourmet: http://www.granelgourmet.com/

 

2. Gastronomy Market:  tiene tres almacenes en la ciudad, y cuentan con una sección especial de productos que se pueden comprar a granel, como: arroces de diferentes clases, frutos secos y deshidratados, granos, semillas y cereales.

Comprando a Granel en Gastronomy Market Bogotá

En este almacén compré algunos arándanos deshidratados y unos bananitos achocolatados que estaban ¡deliciosos! y que no alcanzaron a llegar a la casa, quedé satisfecha con los productos y con su precio. Al igual que la anterior,  la mayoría de sus productos son importados y si tu presupuesto es ajustado tendrás que realizar un equilibrio entre el peso y el valor por kilogramo. Mi experiencia de compra fue agradable, las personas que trabajan allí son muy gentiles y atentas.

 

Link Gastronomy Market: http://gastronomymkt.com/

3.Loving Hut Cocina Vegana : Te cuento que este sitio lo frecuentaba mucho porque quedaba cerca de mi casa en Bogotá, y la comida es deliciosa,  si tienes o quieres  una dieta que tienda al veganismo seguramente lo apreciarás mucho porque son pocos los restaurantes de esta clase por la Avenida Suba en Bogotá.

Tiene una zona amplia para comprar productos a granel, puedes encontrar: harina, granos, semillas, cereales, frutos secos y deshidratados, Sal del Himalaya, Moringa, especies como el Curry, té verde, y la última vez que fui ví hasta bicarbonato, entre otros  muchos productos más.

 

Mi experiencia de compra en este lugar siempre ha sido muy agradable,los precios son asequibles.

Link Loving Hut Cocina Vegana: https://www.facebook.com/LovingHutCocinaVegana/

 

4.La Tiendita Vegan (Calle 45 No 16- 81): en este lugar puedes encontrar a granel alimentos como la harina de gluten, semillas de Chia, Quinoa, Soya texturizada, Amaranto y hongos comestibles entre otros. Para documentar mi experiencia compré Orellanas y  Portobelos, por lo general es difícil comprarlos sin empaque. Para esto utilicé unas de mis bolsitas ligeras que uso para este estilo de compras.

Tiendita Vegan,Bogotá

La tienda también ofrece otros productos ecológicos, como: esponjas, jabones, bolsitas de tela, un gran surtido de embutidos para veganos  entre otros productos. Disfruté mucho mi experiencia de compra por el servicio y la buena conversación que tuve con su propietaria, en mi opinión los precios son asequibles y es un lugar en donde se respira una gran consciencia ambiental.

Link Tiendita Vegan: https://www.facebook.com/tiendavegan/

 

5.La Despensa Tienda Responsable:  ubicada en el barrio la Soledad en Bogotá, puedo resumir este lugar con una sola palabra:  ¡Encantador!A pesar que no tienen una amplia oferta de productos a granel cuentan con muchos productos orgánicos, integrales y ecológicos nacionales. Me gusto mucho el programa  de retorno de envases que tienen con sus clientes y proveedores, también los empaque sustentables de muchos de los productos que ofrecen, y me impresionó  la sección de cuidado personal y belleza que cuenta con un variado surtido de productos naturales y “cruelty free”.

La Despensa Tienda Responsable, Bogotá

El día en que visité esta tienda solo tenían Quinoa de Nariño a granel, y decidí llevar unos gramos para lo cual utilicé uno de los envases que llevaba, el cual fue pesado y llenado con la cantidad que necesitaba.

También en este lugar se puede disfrutar de postres, tortas integrales y del mejor café colombiano.

 

Link de la Despensa Tienda Responsable https://www.facebook.com/ladespensatiendaresponsable/

6.La Especie Humana: la primera que vez me encontré con esta  propuesta fue en el Mercado de la Pulgas de Usaquén, y fue para mi un gran descubrimiento por la atención, la variedad y su originalidad. Los fines de semana la puedes visitar en el Mercado de las Pulgas de Usaquén y entre semana en Teusaquillo. Sin embargo, te recomiendo que te afilies a la página de Facebook para que estés  al tanto de sus actividades  y de  su movilidad. Además,  ofrecen talleres de cocina.

La Especie Humana, Bogotá

Link Especie Humana: https://www.facebook.com/especiahumana/

 

 

7.Plazas de Mercado: te cuento que ir a plazas y mercados tradicionales es algo que me encanta, de hecho en muchas plazas de este tipo puedes comprar a granel. En Bogotá por lo general realizaba las compras en la Plaza del Siete de Agosto. En este lugar puedes comprar lo básico a granel, como: arroz, frijol, lenteja, garbanzo, también algunos cereales pero para esto debes preguntar si tienen la disponibilidad de venderte a granel, por lo general cuando no han empacado todo el producto te pueden vender a granel, de esa forma podía comprar: almendras, nueces, avena entre otros alimentos que consumo de forma frecuente. Los precios son populares y muy asequibles a todos los presupuestos.

Plaza del siete de Agosto, Bogotá
Fotografía por: Fernando Galindo

 

Si te interesa comprar en plazas te invito a leer: Diez razones para comprar en una plaza de mercado.

 

Adicional a los anteriores lugares también encontré en internet otros lugares que ofrecen la posibilidad de comprar a granel, como: El Granero Natural (Carrera 57 No 133 -27 https://www.facebook.com/elgraneronatural/) y Suna (http://www.sunacolombia.com/) , también un día ví que algunos supermercado como Metro y hasta algunas tiendas de barrio están ofreciendo algunos productos a granel.

 

Desde hace un poco más de un mes me mudé a otro país y es  volver a empezar hasta con el Zero Waste. Ahora compro algunos productos a granel utilizando mis bolsitas de tela en un mercado medieval al cual tengo acceso cada quince días, algún día te contaré acerca de esta experiencia.   Por ahora espero que te animes a comprar a granel así sea al lado de tu casa, pregunta si  lo que necesitas te lo pueden vender sin empaque o por lo menos trata de usar menos bolsas plásticas.

Guía para realizar compras a Granel y sin Empaque. Primera parte (¿Qué son las compras a granel y sin empaque? Mi experiencia, Ventajas y Preparación)

Algunas de mis compras en Bogotá

La primera vez que escuche acerca de  las compras a granel  fue  a través de una entrevista que le realizaron a Bea Jhonson, una de las principales exponentes del movimiento “Zero Waste”,  comprado a granel y realizando otras prácticas  pudo reducir sus residuos a casi  cero, otro ejemplo es Laura Singer entre otros muchos más.

 

Animada con la idea de reducir la cantidad de basura en mi casa y de ser una personas más proactiva en cuanto al  ambiente comencé a realizar algunos cambios para poder acceder a este tipo de compras, y  así reducir el uso y  el desperdicio del plástico, especialmente el de un solo uso.  

 

Evitar los residuos es mejor que reciclarlos.

Cuando esperaba la ruta del colegio que dejaba a mi hija por la tarde, observaba como lo recicladores que pasaban por el material recuperado del conjunto en donde vivía, no recogían los empaques de plástico y los desechaban con los residuos ordinarios. Ellos preferían llevarse otros materiales como las latas de cerveza, el vidrio y algunas botellas plásticas. La razón de esta selección es que los materiales recuperados entran al mercado del reciclaje y al igual que en cualquier otro mercado este tiene su dinámica, materiales tan abundantes como los empaques plásticos tienen un precio de recuperación bajo para las personas que realizan la actividad del reciclaje en la ciudad de Bogotá.

 

Otras razones de la baja recuperación de los empaques plásticos  tienen que ver con la calidad del material y con su capacidad para poder ser reincorporado a la industria. Por lo general los consumidores no estamos habituados a lavar las bolsas y a secarlas para que se puedan reciclar, los empaques desechados tienen restos de alimentos lo cual disminuye su valor y su capacidad para ser reciclados. También muchos empaques son tan elaborados que es muy difícil y hasta imposible poder recuperar los materiales con los cuales fueron fabricados debido a que en la etapa de diseño no se pensó en el postconsumo del producto.

 

En conclusión todos estos empaques que tratamos de recuperar a través del reciclaje en la fuente   terminan en el Relleno de Doña Juana o en las  compactadoras que entrarán en funcionamiento en Bogotá. Algún día los capitalinos nos despertaremos con la basura hasta el cuello y nos daremos cuenta que los siete millones de toneladas de basura que producimos diariamente no son solo una estadística. La culturaZero Waste”/ Desperdicio Cero será algo que por necesidad tendremos que adoptar todos si no queremos volver este  mundo un basurero, la única forma de no tener residuos que gestionar es no producirlos.

 

 ¿Qué es comprar a granel y sin empaque?

 

Algunos contenedores para realizar compras a Granel

Las compras a granel y sin empaque consiste en la no utilización de empaques plásticos para realizar tus compras, en otras palabras para  realizar tus compras debes llevar tus empaques reutilizables los cuales pueden ser: bolsas de tela, contenedores de plástico o de vidrio entre otros que puedas usar varias veces. Con este tipo de compras solo llevas la  cantidad del producto que necesitas, con lo cual también evitas el desperdicio de alimentos.

 

Mi experiencia comprando a granel y sin empaque

La primera vez que compré a granel y sin empaque lo realicé en una pequeña plaza de  frutas y verduras que quedaba cerca de mi casa en Bogotá. Para esta  primera oportunidad junté algunas bolsas de tela que tenía;  la primera que apareció fue una negra que le regalaron a mi hija un 31 de octubre para recoger dulces, en ese momento tenía la cara de un gato que por el desgaste se desapareció  y  otras que me dieron en algunas tiendas por  compras.

 

Recuerdo bien la vergüenza que sentí ese primer día al  sacar mis bolsitas de tela de la cartera, pensaba que todo el mundo me miraba  como un bicho raro; me pregunté varias veces por qué hacía lo que estaba haciendo, pensé que era mejora hacer lo que todo el mundo hacía.  Pero algo extraño pasó,  nadie, ni siquiera la cajera me preguntó por las dichosas bolsitas. En esta inmensa ciudad en la cual reinan los trancones y el afán la gente no se detiene a mirar que tienes en tu carrito del mercado.

 

Con el  tiempo decidí hacer mis propias bolsas de tela. Hice unas con el forro de una sudadera vieja de mi hija, una malla que me pareció  la mejor opción para empacar alimentos como: papas, tomates, naranjas, limones entre otros. También hice algunas de algodón para comprar nueces, avena, arroz, garbanzos y lentejas.

 

Al fabricar  las bolsitas me reencontré con algo que aprendí de mis abuelas y que disfrutaba mucho cuando era niña, la costura. Me tomó bastante tiempo terminar un juego de bolsitas para cubrir todas mis necesidades de compras, las últimas me quedaron mejores que las primeras. A pesar que algunos pueden pensar que la costura es algo aburrido y pasado de moda estudios recientes dicen que bordar, coser y hacer mermeladas es mejor que un antidepresivo, no se si sea del todo cierto pero fue algo  agradable de hacer.

 

Me hubiera gustado haberlas fabricado en algodón  orgánico pero  no lo encontré, utilicé lo que tenía a la mano  y al hacerlo me he ahorrado muchos empaques plásticos lo cual ha disminuido el volumen de mis residuos.

 

Ventajas a nivel global e individual de comprar a granel y sin empaque.

 

La principal ventaja que tienen la compras a granel y sin empaque es la reducción del volumen de basura. Con  menos empaques generamos menos basura, por lo cual se disminuye la emisión de gases de invernadero,  utilizamos la tierra para cosas más bonitas que rellenos sanitarios y de paso mejoramos nuestra salud y la de nuestro hermoso planeta.

 

Otra ventaja que tiene este tipo de compra es la posibilidad de comprar la cantidad que necesitamos, ahorramos más  y desperdiciamos menos. Por lo general cuando compramos en un supermercado las presentaciones que nos ofrecen nos imponen las cantidad y el peso de los productos a comprar,  a veces solo necesitamos unos gramos y no todo un kilo.  

 

Preparación para realizar compras a granel y sin empaque

 

La gran diferencia entre comprar a granel y sin empaque con las compras tradicionales es que te tienes que preparar. Par esto te recomiendo lo siguiente.

 

 

  • Tienes que hacer una lista de compras.
  • Llevar tus propias bolsas tanto las grandes como otras de tela. También puedes reutilizar algunas bolsas que tengas en casa, lleva lo suficiente para comprar lo que necesitas.
  • Lleva algunos contenedores reutilizables y algunos frascos de vidrio para empacar algunas cosas, dependiendo de tu lista de compras.
  • Recuerda que no todo se tiene que empacar.
  • Determinar algunos lugares para realizar tus compras.

Comprando envueltos a granel con mi hija en Bogotá.

En la próxima entrada te contaré la tendencia de las tiendas a granel en otros países y te compartiré algunos lugares  en Bogotá en donde puedes comprar a granel y sin empaque .

 

 

 

 

 

 

Cocinando Delicias con Alimentos Rescatados (Así vivimos Disco Sopa)

29 de abril, Bogotá, 9:00 am

Disco Sopa Bogotá 2017
Teatro de Garaje Bogotá

Cada año se pierde ⅓ de toda la comida que producimos en el mundo, pero  hoy la historia sería diferente. El correo de confirmación del evento en que me inscribí decía que tenía que llevar: un cuchillo, un pelador, un delantal, una tabla para picar, platos, cubiertos y varios contenedores. Todo  listo y doble, porque mi hija de 10 años me acompañaría.

Todo lo que llevé a Disco Sopa

 

Antes de salir de la casa hicimos un protector para prevenir cortaduras para mi hija. Con este  “gadget”, algunas  instrucciones  y mi supervisión mi hija podría manejar un cuchillo afilado para participar en la preparación de los alimentos, lo cual sería una gran experiencia para ella.

De camino hacia el evento me preguntaba tantas cosas, como: ¿quienes estarían en el evento? ¿ tendríamos los alimentos suficientes para  los asistentes? ¿los alimentos recuperados se podría utilizar para cocinar? Y especialmente ¿cuántas personas irían al evento? Esta era la interrogante que más inquietud me causaba, debido a que esta iniciativa ciudadana e independiente llamada Disco Sopa se celebraría en Bogotá por primera vez.  Lo que no sabíamos es que también se celebraría el  primer Día Internacional de la Disco Sopa en cuarenta países.

 

 

En casa desde hace algún tiempo había adoptado nuevos hábitos  para disminuir el desperdicio de alimentos, lo cual no solamente  había sido  bueno para el ambiente también lo era para mi bolsillo: planeando  las compras, aprovechando los alimentos de temporada, realizando un mejor  manejo de  los alimento y  usando técnicas de preservación y conservación había reducido el gasto en alimentos en un 30%.

Estudio DNP, click en la imagen para ver el estudio

 

Con esta experiencia estaríamos en otro eslabón de la cadena, utilizaríamos  los alimentos que se descartan en plazas y en supermercados; es decir los alimentos que se botan a la basura porque no tienen la estética ni la frescura que por lo general deseamos los consumidores; prácticamente los habían rescatado de convertirse en basura. Para muchos la sola palabra basura genera repulsión pero debemos replantear su significado, estamos botando la abundancia de la vida mientras millones de personas en el mundo no tienen  alimentos suficientes.

 

11:00 am

 

Cuando llegamos habían varias personas moviendo canastas plásticas llenas de alimentos, varias de papas sabanera y criolla, zanahoria, habichuela, yuca, bananos, papaya, mango, una manzana, cilantro, un vegetal extraño, entre otros muchos más.

Alimentos Rescatados Disco Sopa Bogotá

 

Lorena y Karen, organizadoras del evento, nos dieron la bienvenidas. Prestas nos pusimos nuestros delantales y nos alistamos para colaborar. El Chef Julián de Slow Food Colombia nos encargó las frutas.

 

Mesa de Frutas, Disco Sopa Bogotá

En una mesa acomodamos  cuatro papayas grandes muy maduras, un racimo de bananos pecosos y otros  muy negros.  Ante nuestros ojos se nos presentaba la ironía de la vida; no eran pocos los disgustos que había tenido con mi hija porque  ella despreciaba los bananos pecosos  y los que teníamos al frente eran muy pecosos y varios muy negritos,  teníamos la misión de picarlos y de utilizar nuestra creatividad para hacer algo delicioso.

La nena cocinando

 

La hora de la Sopa y las otras delicias

Se utilizó vajilla retornable, Disco Sopa Bogotá libre de plástico desechable

Todo lo que comimos fue delicioso y alcanzó para todos los asistentes del evento, los cuales pudieron degustar un festín gratuito. Es difícil pensar que con  esa lechuga achilada, o  que con  ese bananito negro, o  con la papita de forma extraña se  pudieran hacer platos  tan maravillosas como estos:

 

Entradas:

Galletas con salsa ceviche de mango

Coctel de Fruta: mezcla de banano, papaya y una salsa de guayaba.

Pan con Mermelada de Mango: trocitos de pan con mermelada de mango, jengibre y naranja.

Galletas con salsa ceviche de mango: galletas integrales con una salsa de  vinagre y mango maduro, cebolla rojo, cilantro y tomate.

 

Platos Principales

Sopa de Verduras:

 

Sopa de Verduras: sopa de verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Sopa de Carnes: carnes, verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Ensalada Verde

Ensalada Verde: ensalada de hojas verdes finamente picada con un aderezo especial.

Salteado de Verduras Mixtas: verduras mixtas salteadas.

 

Postre Delicia de Banano: bananas muy maduras, con toques de azúcar y canela, decorado con uvas pasas y  nueces tostadas.

Postre Delicia de Banano

 

Las delicias que nos llevamos para la casa

Mermelada de Mango

Adicional a todo lo que comimos también pudimos llevar para la casa un poco de mermelada en un contenedor que llevé al evento, una mascarilla de papaya, miel  y avena que nos aplicamos en el rostro con mi hija al día siguiente, la cual fue una maravilla porque nos dejó la piel muy  suavecita 😍y unas papitas criollas que nos sirvieron como acompañamiento del almuerzo del día domingo.

Esta experiencia cambió por completo nuestra apreciación de los alimentos.Mi hija  nunca más le volverá hacer el feo a los bananitos pecosos.

Disfrutamos, compartimos, reímos y aprendimos. En conclusión la pasamos bien, creo que eso es lo significa cocinar en parche😉.

Para ver más fotografía click (aquí)👈

Links de interés:

Stop Waste Food Colombia

Disco Sopa Colombia

Slow Food Colombia

Una retrospectiva ecológica de mi boda ¡Me casaré en Jeans y comeremos hamburguesas! (Primera parte)

Una retrospectiva ecológica de mi boda
¡Me casaré en Jeans y comeremos hamburguesas! (Primera parte)

¡Me casaré en jeans y comeremos hamburguesas! esa fue la respuesta con tono sarcástico que le día a mi hermano cuando me preguntó por los preparativos de la boda un mes antes de la ceremonia; me miró perplejo y me dijo: Dayana, es el día de tu matrimonio, a lo cual siguió un largo silencio.

A pesar de que yo no era una veinteañera anhelaba por lo menos una celebración bonita y simple. No quería que fuera ostentosa, tampoco que fuera parca, quería encontrar un lugar acogedor y, en especial, auténtico, en donde pudiéramos compartir ese momento con mis seres más queridos. No obstante también reflexionaba sobre un tema que no es irrelevante para mí, el medio ambiente. Sé que resulta inusual pensar en esto cuando se habla del matrimonio, la mayoría se dedica a pensar en la lista de invitados y en las decoraciones, pero una de mis tareas y de los propósitos de este blog es considerar que nuestra responsabilidad y nuestra reflexión sobre el medio ambiente no toma días festivos, debe convertirse en una parte de nuestra vida y de nuestros hábitos.  Con todo, no es sencillo.

Click en la imagen para ver link

Laguna de la Leyenda del Dorado

Había pensado e investigado varias posibilidades: desde unas muy locas, como una boda hippie en la laguna del Dorado o un ceremonia indígena con chamán incluido, hasta una recepción en Bogotá con sándwiches en el  bus Inglés que se encuentra en el parque del Chicó o en el Jardín Botánico o, por qué no, alquilar una pequeña casa de campo en la hermosa Villa de Leyva en el departamento de Boyacá. Mi imaginación volaba de un lugar a otro: a veces estaba tomando de las manos a mi prometido en la cima de una montaña (era una mañana despejada, de cielo intenso y azul); a menudo era un pic-nic,  donde todos los invitados morían de risa en medio de la lluvia más estruendosa, (era una tarde fría y nadie había traído abrigo); estábamos en el bus inglés, con un día tranquilo y soleado, pero algunos de los invitados sencillamente no cupieron: el bus era minúsculo; ellos, gigantes.

Hotel Casona San Nicolás
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Creatividad no me faltaba, pero las gestiones no se concretaban, tanto la administración de la Laguna de Guatavita como la del  Jardín me dijeron que no. Escalar la montaña tampoco se veía muy viable debido a que no todos mis invitados estarían dispuestos a  hacerlo y otros difícilmente lo lograrían. Con la idea del bus desistí al imaginar a mis dos hermanos menores, que miden cada uno dos metros, tratando de pararse en aquel estrecho lugar, y por un trámite indispensable ante una notaría  para la ceremonia civil solo podría realizar la boda en mi ciudad.

Había revisado otros sitios como casas y salones de eventos, hoteles, hasta el castillo del Mono Osorio, el cual ni siquiera sabía que existía, pero para todas esas opciones tendría que invertir en decoración: flores, lazos, listones, globos, señaladores de mesa y otras decoraciones que después de la boda terminarían en basura: eso era lo que menos quería en mi boda. En Estados Unidos se estima que una boda en promedio genera alrededor de 200 a 300 kilos de basura,  lo que casi alcanza a pesar un automóvil ecológico como el Renault Twizy. Desde luego, pareciera que esta reflexión fuera una aguafiestas, como si hubiera alguna complicidad entre el derroche y la alegría, pero la verdad es que no la hay. ¿Qué felicidad se esconde en beber y romper de inmediato la copa? Es simplemente un símbolo, que no resiste la menor pregunta.

Pero el impacto ambiental de una boda no solo se limita a  la basura, por ejemplo un solo anillo de bodas genera alrededor de 20 toneladas de residuos tóxicos, entre estos cianuro de potasio. Con lo que pesa un grano de arroz de este componente se podría matar a una persona, ahora imagínate el daño tanto ambiental como a las comunidades cercanas que una mina de esta clase puede causar. Esta es la reflexión menos romántica que se puede hacer en torno a la promesa del amor eterno, pero por qué tendríamos que darle licencia al mundo de las tarjetas, los anillos y las joyas, por qué tendríamos que hacer una excepción, justo cuando conocemos los estragos que ocasiona. ¿Es acaso por la tradición? ¿Por qué tendría que tener carta blanca la tradición? ¿Por qué no la podemos cambiar?

Otro impacto importante es la huella de carbono. En Bolivia una pareja midió la huella de carbono de su boda y la estimó en 4.5 toneladas de CO2. Para poder neutralizar esta emisión calcularon que necesitarían ocho años para mitigar el impacto, y como estrategia decidieron  aplicar prácticas ecológicas y regalarle a cada uno de sus invitados un pequeño arbolito para que lo sembraran en  sus casas[1].

Después de un largo silencio, en esa conversación con mi hermano, reconocí que necesitaba ayuda y que era importante encontrar y reservar un sitio cuanto antes. También entendí que tendría que encontrar un equilibrio entre las opciones disponibles, el ambiente, el presupuesto y las expectativas del novio y de la familia. Podríamos realizar una celebración significativa, amorosa, bonita y familiar así fuera en la sala de la casa, para eso no necesitaría invitar a todos mis  conocidos,  sería  suficiente tener a las personas más cercanas y queridas.

De todos los matrimonios a los cuales había  asistido en ese  momento recordaba uno especialmente, el cual no fue el más lujoso, ni el más costoso, lo realizaron en un bonito salón comunal de un conjunto residencial. No necesitaron fuegos artificiales para celebrar el amor, ni un camino tupido de pétalos de rosas hasta el altar; las suegras, tías y hermanas se unieron para cocinar el buffet de la boda; las damas de honor no querían opacar a la novia o hacerle zancadilla; el sacerdote, para mi sorpresa, dio el mejor discurso que yo haya escucha hasta el momento en una boda. Tuvimos conversaciones cercanas y amables incluso con las personas desconocidas. Hubo algo especial que nos contagió y no conmovió hasta las mismas lágrimas, existió lo más importante y no hubo duda al respecto: estaba en la ceremonia, en las novios, en la familia, en las maneras de tratarse unos con otros, en la forma de atendernos, de servirnos, apareció en la sonrisa de los padres, en la mirada de los invitados, en el beso de los novios. Algo tan sencillo, algo tan valioso.

 

 

[1] Boda carbono neutral

 

Cinco razones por las cuales cocinar mejorará tu vida y cómo empezar hacerlo

Cinco razones por las cuales cocinar mejorará tu vida y cómo empezar hacerlo

Aunque todos te griten que cocinar es una pérdida de tiempo y que lo único que tiene la cocina para ofrecerte son platos sucios, cosas que se queman o ahúman, existen cinco razones poderosas para que dejes la pereza y reconquistes ese lugar llamado cocina.

 

1.Para mejorar tu salud: para nadie es un misterio que la salud y la nutrición están estrechamente relacionadas, pero para poder sacarle un mayor provecho a los alimentos no solo es importante saber qué se debe comer, también es oportuno conocer cómo se cocinó, con cuáles ingredientes, en qué cantidades y qué utensilios y materiales fueron utilizados.

Pero quién se tomará el trabajo de conocer estos detalles. Esta presunta paranoia se vuelve sensatez cuando leemos las noticias y los desastres de algunos restaurantes que son cerrados por una variedad aterradora de razones: los insectos y roedores que suelen servir de vigilantes y clientes frente a la nevera y las despensas; el aceite de los fritos a quien los cocineros le tomaron tanto cariño que decidieron nunca cambiarlo; los pelos, las uñas, las costras, las heridas, los virus, los gérmenes, todos los habitantes de las manos sucias, ese olla curtida de tanto trabajar cuyo tono y aspecto ya muestra la seña del mucho uso; ese sartén de auténtico teflón desgastado; esa parilla que solamente ha sido limpiado por la escoba del piso. Pareciera que estoy exagerando, ¿o no?

2. Para mejorar tu economía: los expertos en finanzas personales dicen que por lo menos se debe ahorrar el 10% de los ingresos de forma mensual, pero para muchos es difícil lograrlo, y a pesar de esto en mi país, Colombia, las personas gastan un 7,2% de sus ingresos en restaurantes; si se practica un poco más el arte de cocinar y se acompaña con prácticas para desperdiciar menos alimentos es posible que se logre ese tan anhelado 10 %.

Desde luego quién no disfruta yendo a un buen restaurante, la carta amplia y variada, los postres que sólo conseguimos en ese lugar, la sonrisa del mesero cuando nos trae la cuenta; la experiencia todos la conocemos, pero también conocemos la otra cara de los restaurantes: también conocemos esas facturas que guardamos con puro odio, donde nos cobraron un infeliz limón y el agua de la llave, donde nos cobraron por un pan duro que nos trajeron tarde, donde estuvimos de buenas porque nos tocó el mesero malgeniado y el chef principiante, quién sabe qué hubiera pasado si fuera al contrario. Claro que conocemos esa experiencia. Llegamos a casa, con algo de amargura y un poco de indigestión. No queremos hacer cuentas, pero con lo que pagamos hubiéramos hecho el mercado.

Mr. Bean’s Holiday, Universal, click para ver información de la película

3. Para mejorar tus relaciones: cocinar puede ayudar a que tu vida social y familiar sea un poco más rica, lo cual fue mi caso. Nadie se resiste a la magia que se desprende de un fogón en el cual se cocinan algunas delicias preparadas en casa, aún queda en nuestro inconsciente la reminiscencia de aquellos tiempos lejanos en los cuales nos concentrábamos alrededor del fuego en donde sentíamos seguridad, calor y la cercanía de nuestros congéneres. La atmosfera ideal para iniciar y preservar una amistad.

En casa no estamos sujetos al delicado gusto musical de algunos restaurantes, en casa no tenemos que esperar ni hacer reservas, ni aguantarnos las filas o las mesas cerca de los baños; en casa hablamos con quien nos gusta hablar, en casa no tenemos que soportar las miradas acosadoras de quienes quieren que nos vayamos. En casa, suena extraño decirlo, estamos en casa: sí, debemos lavar los platos; sí, debemos cocinar, pero esto no es un desafío inalcanzable ni una carga que no podamos llevar, como lo han hecho ver tantos recientemente. No, es cocinar, y lo hemos hecho durante milenios. Y la cocina, lo sabemos, es uno de los pilares de las relaciones.

4.Para cultivar virtudes, valores y habilidades: en esta vida tan rápida en que falta siempre tiempo hemos perdido virtudes como la paciencia, que nos ayuda a construir relaciones sociales largas y sostenibles en el tiempo; la solidaridad, que nos permite compartir con los demás y dejar de ver el mundo a través del filtro del egoísmo, y la creatividad, que nos permite crear, recrear y soñar este mundo.

Película Julie & Julia, clik para ver trailer

5.Para dejar de ser un títere de la industria alimenticia: cuando aprendes a cocinar y decides mirar con nuevos ojos los alimentos y productos que llevas a tu casa, te cuestionas mucho acerca de las prácticas de producción, de la calidad de los productos y de los impactos sociales, ambientales y de salud que generan. Te das cuenta de las tretas publicitarias y del margen de ganancia de estas empresas, y comienzas a tomar decisiones más conscientes porque sabes lo que apoyas y dejas de ser un títere que cree ciegamente en la publicidad.

Porque eso es lo que está ocurriendo. Hemos sido educados por la publicidad en uno de los aspectos más importantes de nuestra vida. Han sido ellos y no los médicos y los científicos, quienes han impartido los modos y las maneras del comer. Son ellos los que nos han sumido en un laberinto de desinformación, son ellos los que han hecho que lo sencillo parezca complejo, ellos fueron los que sustituyeron la vieja sabiduría del alimento por una bombardeo de inútiles comerciales, siempre ofreciendo una variedad de soluciones instantáneas, que tiene como propósito alcanzar una deprimente comodidad. Nos quieren hacer pensar que hay esfuerzo inútil detrás de la palabra crear.

Película Today’s Special,click para ver tráiler

Recomendaciones para que la cocina sea tu aliada en la vida

 

  1. Inspírate: para esto te recomiendo la serie Cooked de Michael Pollan, y las siguientes películas: Under the Tuscan Sun, Chocolat, Julie & Julia, Una Pastelería en Tokio, Today’s Special, y hasta Ratatouille.

Michael Pollan, Cooked, click para ver trailer

 

  1. Edúcate: ya sea que tomes un curso de cocina, realices una cita con un amigo para que te enseñe a cocinar, compres un libro de cocina, mejor aún si es saludable, sigas a un chef por YouTube o  redes sociales, podrás encontrar la instrucción y motivación para empezar. En mi caso mis libros de cabecera son: Mis Recetas de Cocina Anti cáncer de la Doctora Odile Fernández y Regreso al Origen de Margarita Ortega, y sigo a varios chef y amantes de la cocina, como: Jamie Oliver, FullyRawKristina, Rawvana, Vai Comer O Qué, entre muchos otros.

    Mis Recetas de Cocina Anti cáncer de la Doctora Odile Fernández, click para ver web.

 

  1. Equípate: Compra algunos utensilios básicos, pero antes sigue los pasos básicos uno y dos, y especialmente investiga cuales son los mejores y más saludables materiales para usar en la cocina, dile adiós a materiales no recomendados para tu salud, como: el aluminio, el teflón, plásticos, cobre y hierro colado.

 

  1. De lo simple a lo complejo: empieza por platos simples, como: una ensalada, una sopa, y después pase a platos de mayor complejidad.

 

  1. Disfruta, comparte e inspira a otros a cocinar, las recompensas llegaran y con creces. La magia de cocinar es algo que se contagia, pronto verá a tus familiares y amigos cocinando, como lo he visto yo, y ya no solo disfrutará de tus platos, disfrutará de las creaciones de tus seres queridos.

    Mi hija cocinando

 

Lo Malo, lo Bueno y lo Feo de mi desodorante casero al estilo Desperdicio Cero

 

Desodorante Casero

Escribir acerca de un desodórate puede parecer algo trivial, pero algo tan sencillo y aparentemente inofensivo puede marcar la diferencia en muchos aspectos, especialmente en la salud y en la disminución de residuos que generamos. Es también una forma de tomar control acerca de las acciones que no realizan las empresas que se lucran de este tipo productos al no llevar a cabo programas de pos consumo, ni al preocuparse de los impactos ambientales y de salud que generan.

Este desodorante lo he usado por más de tres años seguidos sin recaer en productos comerciales, con el tiempo he mejorado la receta y seguramente lo seguiré haciendo, considero que tiene más puntos a su favor que en contra y me gustaría compartir contigo  mi experiencia.

A continuación, te dejó la receta paso a paso, los puntos favorables y desfavorables con respecto a mi experiencia.

La Receta.

La  receta original la conseguí en un video del Blog Mis Remedios Caseros en la cual se realizaba un desodorante en barra,[1] con el tiempo la  fui cambiando haciéndola más oleoso para convertirla en un desodorante en crema con una textura más cremosa y agradable para mi gusto, lo cual me permitió dos cosas: no usar vinipel (plástico para envolver alimentos) que era la forma con la que se empacaba  el desodorante en aquel video  y que la mezcla no se derritiera  en mi equipaje cuando estuviera en lugares muy cálidos.

Ingredientes:

Ingredientes de mi desodorante casero

¼ de taza de bicarbonato de soda para cocinar y resalto que sea de cocina, y no otra opción. Existen tres variedades de bicarbonato según su uso: técnico, médico y de uso alimentario. Lamentablemente este producto no lo consigo en un empaque amigable, viene en una bolsa de plástico, por lo general lo compro en los supermercados y lo encuentro en la sección de mezclas para tortas, levaduras y polvos para hornear.

¼ de Fécula de Maíz, la cual viene en un empaque de cartón que se puede reciclar.

7 Cucharadas de aceite de coco presado en frio apto para el consumo. Es importante utilizar un aceite de excelente calidad que sea apto para consumir. El que compro viene en un empaque de vidrio que se puede reutilizar o reciclar.

1/2 Cucharadita de aceite esencial  de naranja, el cual es diferente a la esencia de naranja, éste lo consigo en la droguería San Jorge en Bogotá, y viene en un frasco de vidrio. También se puede sustituir por gotas de aceite esencial. Con el aceite de naranja el desodorante tiene una textura más cremosa y de paso le da un olor agradable si te gustan los aromas cítricos. Además el aceite de naranja tiene varias propiedades, como: antinflamatorio, antidepresivo, afrodisíaco, antiséptico, suaviza la piel entre otros beneficios más.

Paso a Paso.

  1. Calentar agua en una olla hasta que la temperatura esté templada para realizar un baño de maría, luego apaga el fogón e introduce el frasco del aceite de coco. Este paso lo puedes  omitir si vives en un clima cálido, pero si vives en uno frio hacer esto te ayudará a  obtener  la medida  de este ingrediente y a mezclarlo con los otros  de una forma más fácil.  Recuerda que solo queremos que se diluya un poco.

 

  1. En un en taza grande mezcla el bicarbonato y la fécula de maíz.
  1. A la mezcla le agregas una a una las cucharadas de aceite de coco y revuelves bien.

 

  1. Agregas a la anterior mezcla el aceite de naranja o las gotas de aceites esenciales.

 

  1. Envasa la mezcla en frascos de vidrio Por lo general me gusta envasarla en dos frascos: uno pequeño que dejó en el baño y  otro aún más pequeño que utilizo en los viajes.

 

 

  1. Lo puede dejar en la nevera por unos minutos para que se enfríe.

 

Lo Bueno  de esta alternativa

 

  • Económico: el costo de realizar la preparación es de Col$9.784 (USD$ 3,3) sin incluir el envase, que comparado con alternativas comerciales de marcas reconocidas de línea de alta gama es un precio económico. El ingrediente con mayor valor es el aceite de coco.

 

  • No contiene químicos tóxicos: los ingredientes de esta receta son prácticamente naturales. Sin embargo, mencionaré algunas particularidades del bicarbonato de sodio en el ítem de aspectos negativos.

 

  • Una alternativa súper rendidora, por lo general una preparación para una sola persona alcanza para dos meses de aplicación.

 

  • No incluye sustancias nocivas que profundizan y aceleran en el cuerpo la entrada de otras sustancias químicas.

 

  • No contiene ingredientes vinculados al cáncer, ni tampoco ingredientes que remeda el estrógeno o pueden afectar las hormonas, como las dioxinas que están presentes en el Triclosán que se utiliza en varios productos del cuidado personal.

 

  • No contiene micro plásticos que afectan la salud y el ambiente.

 

  • No contiene aluminio, el cual está relacionado con enfermedades como: cáncer de seno, problemas renales, crisis epiléptica, alzhéimer, trastornos de formación de huesos entre otros.

 

  • Para mi es una alternativa desperdicio cero “zero waste”. A pesar que por ahora los ingredientes no los consigo a granel y que lamentablemente no todos vienen en empaques eco-amigable, considero que es una alternativa que me ha ayudado a disminuir los residuos que se generan en mi casa.

 

  • Es fácil de preparar y sus ingredientes se pueden conseguir sin mayor esfuerzo.

 

  • Y lo mejor de todo ¡Funciona! ☺

 

Percepción: cuando usaba desodorantes comerciales tenía una molestia debajo de las axilas y sentía dolor, con esta alternativa no lo volví a sentir.  Aunque, no puedo decir que esto se debe exclusivamente a este desodorante porque he realizado varios cambios para disminuir químicos y plásticos en mi vida, y este desodorante hace parte de esa estrategia.  A pesar que mi desodorante me gusta por sus ventajas tengo que decirte que no todo es color de rosa.

 

Lo Malo de esta alternativa

 

  • En algunos casos se puede presentar Irritación: cuando comencé a usar esta alternativa usaba una receta que contenía menos aceite de coco y  presenté  una ligera  irritación, nada grave,  por lo cual recomiendo que en las primeras semanas al iniciar su uso es mejor no utilizarlo después de afeitarse, con la receta actual  no presentó  ninguna irritación y lo uso después de afeitarme.  La irritación se puede presentar por el bicarbonato de soda, que es un elemento mineral que se encuentra en la naturaleza  pero también se puede producir artificialmente, y tiene un riesgo de irritación ligero, si tu piel es muy sensible podrías adicionarle Manteca de Karetí que ayuda a  prevenir y aliviar la irritación.  También te recomiendo comprar el bicarbonato de soda para uso culinario en pequeñas cantidades y verificar que no se pase su fecha de vencimiento. Cuando comencé a utilizar este desodorante casero en su primera versión no era cuidadosa con la selección de ingredientes, compraba cualquier bicarbonato y cualquier aceite de coco y creo que esto también ayudó a que se  presentará la irritación.

 

  • No ofrece protección de más de 24 horas: yo lo aplico una vez al día y puedo salir a la mañana siguiente a correr sin necesitad de reaplicar y, el desodorante aguanta, más tiempo no. Es posible que si tienes una sudoración excesiva tengas que volver a reaplicar, pero eso depende de cada persona y tienes que ensayar.

 

  • Es posible que cuando estés acabando de usar la preparación puedas observar que se endurece un poco, pero esto pasa cuando prácticamente no tienes casi nada en el frasco, trata de mantenerlo siempre tapado para evitar que se endurezca.

 

Lo Feo de esta alternativa

  • Cuando te lo aplicas quedan restos de la mezcla en tus malos y debes lavártelas, lo cual es un asunto menor para los beneficios que recibes de esta receta.

 

  • Debido a que No es Ultra absorbente pueden quedar algunas partículas dispersas si aplicas una gran cantidad. Es importante mencionar que si compras desodorantes ultra absorbentes y si estos contienen ingredientes nocivos para la salud éstos entraran de forma más rápida y total dentro de tu organismo, recuerda que la piel es el órgano más grande del cuerpo y solo deberíamos  aplicarnos productos que sean preferiblemente aptos para el consumo.

 

  • No es invisible, es decir que tienes que tener cuidado cuando lo apliques, ésta mezcla no va a dañar tu ropa y se quita de forma fácil.

 

 

Darle una oportunidad a los productos naturales ya sea que los elabores en tu casa o que lo compres es un camino nuevo en el que se debe estar dispuesto a experimentar y salir de la zona de confort, para encontrar  una vida más natural ❤ 🐇, con menos basura 🌳 y con más coherencia😉.

 

Si ensayas la receta o preparas tu desodorante me puedes compartir tu experiencia en los comentarios.

 

Bibliografía y otra información

La Historia de las Cosas, Annie Leonard.

http://libredelacteos.com/bicarbonato/tipos-de-bicarbonato/

http://www.quiminet.com/archivos_empresa/d3f95c9d6363f9b3f3b262393c9fc62e.pdf

 

 

 

 

[1] lamentablemente para este post no conseguí el video del cual saque la receta pero te dejó el vínculo al blog donde se encuentra la receta original https://www.mis-remedios-caseros.com/remedios-caseros-para-sudor-excesivo-en-las-axilas.htm#comments

Un año vegano (tercera y última entrega: los problemas y la decisión)

Por: Fernando Galindo.

Fuente imagen: freejpg.com.ar

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¿Sería mi propósito de cambiar uno más de final de año, que tan pronto finalizaran las vacaciones se desharía entre las manos? ¿No nos ha sucedido a todos? Queremos una rutina de ejercicio, queremos ser más cautos con nuestras compras, pasar más tiempo delante de un libro, pero terminan las vacaciones y las viejas costumbres nos esperan con la misma fuerza, dispuestas a mantener el lugar que han defendido durante tantos años. Están los afanes del día a día. Están las reuniones. Aparecen las largas jornadas laborales. Esos momentos donde no hay alternativa. Esos instantes donde sencillamente no queremos pensar más y ceder ante la opción más sencilla. Pero convertirse en vegano no sólo sería cambiar las costumbres, tarea, ya por sí sola, dificilísima, había un elemento más.

Yo siempre había estado del otro lado de la mesa, pero ahora que estaba de este lado la situación no lucía prometedora. Sufrí las bromas de la mayoría de mis amigos, sentí que no estaba preparado para el golpe que iba a sufrir mi moderada vida social: a cada instante aparecía la conversación y el ejército de preguntas empezaba a desfilar: qué pasa, qué comes, qué haces, por qué lo haces y qué puede comer, y cuál es la diferencia, y cuánto tiene que durar, si es peligroso, si es nocivo, qué causo tuvo, qué postura defiende, cuándo va a regresar. Era aterrador. No podía evitar el tema. Tenía que hablar una y otra vez de lo mismo. Estaban, desde luego, los bromistas.

 

“Los vegetarianos están acabando las plantas, por eso son buenos los asados; sí, los animales tienen derechos, el puerco y la vaca tienen derecho a estar deliciosos; ¿y los tomates, Fernando? ¿No ha pensando en los pobres tomates que usted macera, machaca y hierve, no merecen el mismo respeto que los pobres patos y los infelices pollos?” Lo escuché todo. Pero yo también había hecho miles de bromas y a menudo sentía que no era el momento de hablar al respecto, que debía pasarla por alto, después de todo era una broma más. Pero las bromas se hicieron más pesadas. Y sí, muchas veces son molestas. Pero por mucho las prefiero a las recomendaciones.

Porque no faltaron. Hubo personas obesas que me hablaron con la mayor seriedad acerca de la salud, acerca de cómo habían conocido un caso de una persona vegana que se había enfermado, y como su desmayo intempestivo estuvo estrechamente ligado a la falta de nutrientes. Y decían nutrientes despacio, saboreando cada sílaba: nu-trien-tes. Me hablaron sobre la evolución y me sacaron los colmillos, para ser más enfáticos. Desestimaron mi postura, rebajándola a un brote de adolescencia, digno de un snob. Antes de ser vegano no sabía que el mundo estaba lleno de expertos en alimentación, que no tuvieron que leer un libro ni informarse sobre la comida, que confiaban con una tranquilidad pasmosa en todo cuanto su mamá les había dicho sobre la comida, datos que en su mayoría venían generosamente de la televisión. Me llamaron débil, se preocuparon por mis músculos, temieron que, en cualquier momento, me fuera a desmayar. Delante de la conversación todos lucían saludables, fuertes, perfectos. Yo me estaba separando de una vía claramente exitosa.

 

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Hubo personas solidarias, que si bien no compartían mi punto de vista no dudaban en acompañarme a los nuevos restaurantes y mantener el tema en una pulsión de baja frecuencia. Mi familia fue esencial: gradualmente fueron tomando alguna de estas ideas e incorporando una serie de cambios, cada quien a su ritmo. Averiguábamos sobre la comida, mirábamos documentales, buscábamos más y mejor información, compartíamos nuestra experiencia. Mentiría si dijera que mi vida social no sufrió un golpe. Lo hizo. Sin embargo mi cuerpo también tenía su respuesta. También mis ideas se hicieron más claras. Hablé con varias personas que habían sido veganas y muchos me contaban cuáles fueron sus razones para volver a los viejos hábitos: a veces eran los viajes, a menudo la vida social, pero casi siempre la decisión descansaba en la vida con los otros. Este cambio apuntaba reescribir el hábito más arraigado entre todos, incluía desaprender el bombardeo de la publicidad, el gusto que aparecía en nuestro cuerpo, la comodidad de una sociedad que facilita al carnívoro todo. Logré triunfar en mi vida laboral, varias personas terminaron comiendo frutas y vegetales a pesar de sí mismos. Quise ser estricto, pero resultaba casi imposible con los productos lácteos. Con las carnes, lo conseguí. Pero hubo un par de momentos difíciles.

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Cuando sentía mucha hambre y pasaba cerca de una pollería debía luchar frente a los impulsos, yo sé, suena extraño decir esto en una sociedad que enaltece dar rienda suelta a nuestros impulsos, pero lo conseguía, sabía que tenía una alternativa por la que había optado, una manera de vivir que añoraba defender. De repente ocurrió. Sentía cierta debilidad. Mi memoria de corto plazo obedecía con mucho desgano. A través de mis manos sentía que corría un cosquilleo insoportable. Me afanaban mis reflejos, quería saber qué me estaba ocurriendo, temía, estaba seguro de que esto no era un virus. Algo había en mi dieta. Busqué los síntomas, traté de rehacer lo que había comido y me di cuenta de que el frasco de la B12 estaba casi intacto. Todo se ajustó como un rompecabezas. Busqué más información sobre la B12. Nuestro cuerpo guarda reservas de esta vitamina, pero una vez se consumen estas reservas ocurren algunos de los síntomas. La B12 sería el argumento estelar para combatir el veganismo, porque proviene de la ingesta de carnes, pero según varias fuentes ya ni siquiera se encuentra en las carnes de manera natural: los alimentos que les dan a esto animales ya no les sirven para procesar la B12, ahora tienen que dárselas en suplemento. Yo había olvidado la B12 y si bien sentía que había llevado mi dieta con éxito la mayoría del año, todavía tenía mucho que aprender.

Después viajé. Y la casualidad hizo de las suyas conmigo. Pedí una hamburguesa vegana y me dieron una hamburguesa de lentejas de quién sabe qué época, adornada, cómo no, con dos huevos como escoltas. Pasé hambre, me aburrí y en un día pedí un jugo con leche y semejante cantidad (y calidad) de leche me destrozó. No me había intoxicado en todo el año y ahora era mi turno, justo en pleno viaje. Luego, aburrido de todo, comí pescado, comí un róbalo y mientras enterraba el tenedor entre la piel frita, sentí… asco… sí… asco. Miré la manera de cocinar que tanta fama tiene en mi país, la cocina costeña, y sentí que lavaban cada cosa en aceite viejo y requemado, que echaban kilos de azúcar a cualquier bebida, que hacían de cualquier forma lo que servían. Por un instante pensé que estaba atrapado, que mi decisión había transformado mi cuerpo y que ahora no podía volver atrás. Pero, ¿si había transformado mi cuerpo, no era para bien? Miré a mi alrededor y entendí que estaba enfrentando mi primera crisis, que debía sortearla, que debía comprender en qué momento estaba, qué me ocurría. Había viajado con la ingenuidad de pensar que detrás de la publicidad que anunciaba “opciones vegetarianas” había alguna opción de verdad.

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No, no ha sido sencillo. Pero además de ser más saludable, ha sido extrañamente divertido. He conocido nuevas personas, aprendí a cocinar nuevos y distintos platos, mi paladar se ha transformado, siento que conozco ahora mejor el paradigma más arraigado de todos. A veces comienza la inevitable broma y el bombardeo de preguntas, pero tengo algunas respuestas rápidas para cortar el tema: “salvo el león marino, yo adoro a los animales, y mientras tenga una opción para alimentarme de manera saludable, sin dañar su vida, lo haré. Tengo a Kafka y a Da Vinci de mi parte, y al maestro de la no violencia, León Tolstói. Todos estamos en la lucha contra el sufrimiento, ¿no es cierto?” Pero hay veces que detrás de las preguntas hay una curiosidad, hay cierta sospecha, y, en ese instante, no queda mejor remedio que hablar: hoy creo que esta es una de las mejores cosas que he hecho y cuando tocamos una bondad queremos dar algo de eso a los demás. No quiero ser el evangelista que toca a la puerta durante las mañanas del domingo, pero sí alguien con quien al respecto se pueda hablar.

Fuente imagen: freejpg.com.ar

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