Los monstruo mercados

Fuente imagen: freejpg.com.ar

Por: Fernando Galindo

Los llamaron “Los filósofos de la sospecha”, esta denominación se debe a que estos pensadores consideraban que detrás de las instituciones y la economía descansaba una agenda secreta, que todo cuanto veíamos no era sino una marioneta que se contorsiona sobre el escenario; la tarea de los pensadores consistía entonces en seguir el camino de los hilos y llegar hasta las manos del titiritero, descubrir, en suma, la verdad. La sospecha era fundamental, pero para muchos era simple paranoia, hoy, por el contrario, parece inevitable.

Desde luego pareciera mucho más cómodo y agradable dejarse llevar por la corriente de anuncios publicitarios, fluir en medio de los empaques plásticos y las necesidades recién horneadas, pareciera más sencillo confiar en la publicidad y dejarse proteger bajo la tutela de las instituciones. Confiar en las fábricas, confiar en las empresas, no revisar las facturas, quedarse tranquilo con las cuentas impresas. Claro, resulta más simple. Para muchos, sin embargo, hay algo incomodo en esa presunta comodidad. El traje nos pica. El zapato nos talla, así de simple. Hemos tenido la suerte de vivir a caballo entre dos mundos, de contemplar en nuestra memoria dos horizontes que se distancian de manera radical: por un lado tenemos el mundo que se descubre ante nuestros ojos, donde el poder de la publicidad ha estirado sus tentáculos hasta la orilla más íntima de todas; por otro el mundo del pasado, donde esa publicidad y esas necesidades aún no alcanzaban semejante influencia sobre las personas. Cuando el pensador francés Gilles Lipovestky nos habla de las distintas edades de la publicidad da en el clavo: es preciso examinar esto. Ya lo hizo él en La felicidad paradójica. Nosotros examinaremos sólo una cuestión. Estos hipermercados, ultramercados, monstroumercados, (me robo la frase de los Simpsons).

La sospecha ya lleva años rondándome, ahora recuerdo la primera vez que apareció. Estábamos con mamá en la entrada de uno estos monstruomercados tomando algo, afuera llovía y no había ningún afán. Las atiborradas cajas se convirtieron en una obra teatral delante de nuestros ojos. De repente veíamos el desfile de carros llenos de electrodomésticos, de televisores, pitillos, licuadoras, palos de trapero, cajas de plástico, pareciera que cada familia fuera a amueblar su casa por primera vez. Era una detrás de la otra, parejas ya con hijos mayores, personas adultas, eran carros tras carros tras carros de mercado, un convoy interminable de bolsas de plástico y de cajas de cartón. Los dos nos preguntábamos qué había pasado, de dónde sacaban tanto dinero las personas, por qué había necesidad de comprar tantas y tantas cosas a cada instante: algo se había desatado en el mundo y no nos habíamos dado cuenta, quizá también éramos parte de semejante cambio. Finalmente escampó. Pasaron los años y comencé a comprender.

Hay una persuasión particular en la abundancia. Esos hipermercados no sólo son enormes vitrinas, sino que operan de una manera sutil en nuestro entendimiento: nos sentimos pequeños, nos sentimos obligados a comprar más cosas, a llenar nuestro carro, nos sentimos seducidos a pasear por cada corredor y mirar qué aparece, qué provoca a nuestros ojos. Un televisor parece algo nimio delante de doscientos. La abundancia rompe nuestro sentido de la proporción, clave para ver qué necesitamos y qué no.
Hace poco entré a uno de estos monstruomercados. Llevaba años sin entrar a uno de ellos, pero quedé atrapado por un anuncio publicitario de un computador y decidí recorrer media ciudad hasta cruzar sus puertas. A esta nueva generación de monstruomercados pareciera que la hubieran alimentado con esteroides. Hay más cajas registradoras, cada una con un enorme número encima, hay más corredores, el techo es más alto, por doquier hormiguean decenas y decenas de empleados ofreciendo desde tarjetas de crédito hasta galletas para perro. Estaba al interior de una bodega, pero era una bodega que perseguía un propósito particular. Había cajeros, seguros, agencias de viaje, bancos para dar créditos inmediatos, plantas, flotadores, tornillos, parrillas, sillas plegables, una lista interminable de servicios, un inventario infinito de cosas. La promoción se había agotado, decidí ver diferentes opciones y después de mucho sopesarlo escogí un computador. Cuando estaba en la caja comenzó de nuevo la obra teatral que habíamos visto con mamá. Cuando vi la hilera de carros que había delante de mí le pregunté a la familia si eran mayoristas, y no, no lo eran, solo necesitaban bloques gigantes de servilletas y atados gruesísimos de pitillos, trapos y bayetillas de diferentes colores, unas cuatro botellas de tres litros de gaseosa, entre tantas cosas.

Desde luego existe un ahorro en estos mercados, la publicidad lo sabe, pero sabe también que mientras una persona pasa horas y horas recorriendo los corredores, los impulsos se vuelven más sensibles y el gatillo de la compra comienza a deslizarse con mayor rapidez. Las necesidades inventadas brillan con otra fuerza. El frenesí de la compra se vuelve casi incontenible, allí están los cajeros y los créditos y los plazos y las tarjetas y los cheques. El camino de nuestros impulsos parece una autopista deliciosa que nos invita a pisar el acelerador aún más. Nos pensamos responsables y sensatos porque ahorramos en los pitillos que desde un principio no necesitábamos. Detrás de mí había una señora con su convoy de carros de mercado, revisando la lista de compras: “¿Encontró todo?” le pregunté. “Claro, aquí uno siempre encuentra todo y más”.

 

¡Prepárate para el Black Friday! (Recomendaciones y Consejos)

portada-blackfriday“¡Prepárate para las rebajas del 30%, 50% y 70%  del Black Friday!”,  es uno de los anuncios más recurrentes por estos días en las vitrinas de varios almacenes y centros comerciales. En otras palabras eso quiere decir que los fabricantes y los comerciantes ese día venderán por debajo del “valor” los productos que sustentan su actividad. ¿Es posible este grado de generosidad o simplemente es una treta publicitaria para atrapar incautos?

Al igual que en otros años, el último viernes de noviembre antes del día de Acción de Gracias, se celebrará este  evento comercial que importamos de los Estados Unidos, y que marca el inicio de la temporada de compras navideñas. Para muchos estadounidenses esta fecha es un plan familiar como puede ser para los colombianos salir cada año a ver el alumbrado público de navidad, y consiste en esperar muchas horas en una fila a que abran las tiendas para abalanzarse al objeto de sus deseos o a lo  primero que vean, lo importante al parecer es salir con las manos llenas y aprovechar todas las rebajas posibles.

El embrujo al parecer es difícil de resistir y en varios casos  saca a relucir lo peor de las personas,  convirtiéndolas en simples consumidores que pelean por el último producto de las estanterías, así sea el más inútil de todos, y con vergüenza vemos como se reportan las víctimas de los pisotones, golpes y patadas que año a año acompañan la “mística” del evento en los Estados Unidos, y que con mayor auge cada año se adopta en otros países.

Pero antes de caer hipnotizados por las prometidas ofertas y sumarnos a la euforia del consumismo que se financia con las tarjetas de crédito y en el mejor de los casos con lo que se ha ahorrado en la alcancía, es importante tener en cuenta que estos eventos comerciales esconden varios engaños, entre los cuales cito los siguientes:

Engaños del Black Friday

  1.  Se ofrecen productos de calidad inferior, por lo cual es importante revisar el modelo y sus características con antelación.
  2.  Es posible que las garantías sean más cortas que las que se ofrecen usualmente.
  3.  El precio anunciado puede no incluir el IVA.
  4.  Abastecimiento limitado de productos, en términos de marketing: “oferta especial o limitada o flash” por lo cual es posible que tengas que ser el primero en la fila o uno de los primeros compradores online  para poder comprar ese producto que te interesa.
  5.  Precios engañosos, el descuento anunciado con respecto al precio normal es simplemente una ilusión creada por los comerciantes que inflan sus precios semanas antes para dejarlo al precio normal o a uno mayor el día del evento comercial. Existen infinidad  de casos registrados por los consumidores que  reportan que han pagado un mayor precio al que en otras fechas del año hubieran podido pagar.
  6.  Los descuentos se aplican solo a unos artículos de la tienda y no a todos los productos.

 

Consejos por si te quieres sumar a la caza de ofertas

Antes de sumarte a esta fiesta comercial te recomiendo los siguientes consejos:

  1. Conocer con antelación los precios y revisar los detalles del producto incluyendo la garantía.
  2. Determinar que realmente necesitas y no dejarte llevar por la publicidad.
  3. Hacer un presupuesto de las compras que quieres realizar.
  4. Determinar que oferta quieres adquirir y en qué lugares de los establecimientos se encuentran.
  5. Pagar en efectivo y no llevar la tarjeta de crédito, es posible contagiarse de la euforia y endeudarse más de la cuenta.
  6. Llevar bolsas reutilizables, estas te pueden ayudar en el momento de seleccionar los productos, muchos lugares se cogestionan y llevar un carro de mercado por el almacén te puede hacer difícil la jornada, adicionalmente no necesitas que te den bolsas plásticas a la salida.
  7. Usar ropa cómoda y poco llamativa.
  8. Ser tolerantes y amables con las personas, una oferta se puede perder pero maltratar o lastimar a alguien es algo que puedes llevar siempre en tu consciencia, lo cual creo que tienes si llegaste hasta este punto del post.

Y por último creo que es muy importante ser cuidadoso con las nuevas rutinas que dejas incorporar  a tus tradiciones, obviamente necesitamos cosas pero esto no debe ser la finalidad de la vida, ni marcar nuestra cultura. En mi caso me resisto a iniciar la navidad, ya que para mí solo inicia con el día de las velitas, el cual espero compartir con mis familiares, amigos y vecinos, al son de algunos villancicos.

 

Links de interés con respecto al tema.

https://www.youtube.com/watch?v=VM0yalCd-rs

Falsas Promociones Falabella Colombia.

Engaños del Black Friday CNN

 

 

 

¿Cómo evitar los gastos hormiga, dobles y el derroche?

¿Cómo evitar los gastos hormiga, dobles y el derroche para mejorar tus finanzas personales?

¿Cómo evitar los gastos hormiga, dobles y el derroche para mejorar tus finanzas personales?

El inicio del año es un aterrizaje forzoso a la realidad,  enero por lo general siempre nos espera con noticias  poco alentadoras, como: el incremento de los precios, nuevos impuestos, el alza del dólar y la disminución del poder adquisitivo.

Algunos (as) hasta consultaremos el zodiaco y  el horóscopo chino para buscar algún alivio que nos diga que las cosas serán mejores de lo que nos  informan los grandes economistas o el ministro de hacienda. Pero a pesar que el panorama económico no sea el más favorable podrás sortear los obstáculos y aprovechar las oportunidades que se presenten a través de mejorar la gestión de tus finanzas, y un tema importante para esto es el análisis del gasto, por lo cual hoy quiero reflexionar de tres saboteadores presentes en este componente, los cuales son:

Los gastos hormiga: son aquellos pequeños gastos que realizamos de una forma inconsciente todos los días en pequeñas cosas que no representan un gran valor, como: chicles, dulces, café, postres, cigarrillos, antojos y un sinfín de pendejadas. El caso es que llegamos a la casa sin un peso en el bolsillo porque nos gastamos todo y  lo peor es que no sabemos ¿en qué?

Para poder identificar estos gastos es importante que estés muy atento a tu comportamiento en cuanto a esto de forma diaria, para eso te aconsejo llevar un control, y mejor aún realizar y seguir un presupuesto. (Lee también: Identificando el Cavernícola que vive en mí y Cómo hacer un presupuesto de una forma fácil)

 

Los gastos dobles: personalmente he nombrado estos gastos así, ya que me he dado cuenta que a veces uno paga cosas o servicios dos veces o hasta más, y esto se puede explicar mejor con los siguientes ejemplos: por lo general pagamos el servicio de internet en la casa y en el celular,  y contamos con éste en otros lugares como: en el trabajo, cafés y otros sitios, y no necesariamente lo requerimos siempre, otro ejemplo es pagar un gimnasio y tener la posibilidad de acceder a estos servicios a través de las empresas a las cuales estamos vinculados laboralmente ( si es una empresa o institución grande), contamos con programas del gobierno gratuitos para el acondicionamiento físico, o tenemos la opción de gimnasio al estar afiliados a una cajas de compensación.

Reconocer estos gastos es más difícil porque dependen de cada persona, pero si quieres mejorar el remanente de tus ingresos es importante hacer un ejercicio de identificación de estos gatos y pensar una estrategia para disminuirlos, creo que es importante preguntarse antes de realizar un gasto: ¿Existe una opción gratuita o de menor costo para este gasto? y  ¿me ofrece las condiciones que necesito?

El derroche: Estos temas por lo general pueden estar presente en todos tus gastos desde el derroche de servicios públicos hasta el desperdicio de alimentos, en fin en todo, y es un tema que al analizarlo con calma y detenidamente podrás realizar grandes avances y ahorrar mucho dinero. (Lee también: Medidas básicas para cuidar el agua, Si no lo estás usando… ¡Apágalo!, Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos)

Así como realizamos un esfuerzo para percibir nuestros ingresos es importante pensar cómo los gastamos.

Te invito a ver mi primer video blog con respecto a este tema.

 

 

10 Consejos para que las Tarjetas de Crédito sean tus aliadas financieras.

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Las tarjetas de crédito pueden ser tus aliadas o una trampa financiera, todo depende del adecuado o el inadecuado manejo que les des,  aquí te dejó 10 consejos:

  1. El cupo de tus tarjetas no es dinero adicional: este es un error muy recurrente, y consiste en sumarle al saldo de las cuentas, ya sean de ahorro o corrientes, el cupo disponible de tus tarjetas de crédito, en otras palabras hacemos cuentas alegres. El cupo que usas de tus tarjetas si lo pagas en varias cuotas es una deuda a una tasa de interés muy alto, tal vez  a la tasa más alta del mercado.

 

  1. Revisa el extracto de las tarjetas detalladamente para determinar si existen cargos que no corresponden y verifica el cargo de pagos flotantes o en trámite: este es un paso que muchas personas no realizan con consciencia, es importante revisar los cargos que te efectúan, saber a qué corresponde cada cosa,  determinar si  te están haciendo cargos que no deben y verificar si existen pagos flotantes o en trámite que hiciste con este instrumento financiero pero que no te los  han cargado a tu tarjeta, especialmente esto sucede cuando realizas compras en el exterior.

 

  1. Saber cuándo inicia y termina el ciclo de tu tarjeta: esto lo puedes constatar en tu extracto, si compras a una cuota al siguiente día de tu fecha de corte tienes más de un mes para pagar sin interés.  Ejemplo: si tu ciclo inicia el 29 de septiembre y termina el 30 de octubre, y tu fecha de pago es el 20 de noviembre, al comprar en los primeros días de noviembre ese valor lo deberás cancelar hasta el 20 de Diciembre.

 

  1. Tener las tarjetas y el cupo que seas capaz de pagar: en una época mostrar un “llavero de tarjetas” o una billetera en la cual se desplegaran como cascada innumerables tarjetas de crédito dejaba a la gente impresionada. Hoy en día ya no es así, a cualquiera le dan un tarjeta sin necesidad de pedirla, te las ofrecen hasta en los supermercados, y de cierta forma esto es algo bueno debido a que se democratiza el crédito, pero puede ser un cuchillo de doble filo al no saberlas manejar, por los costos  financieros (tanto en la cuota de manejo como en la tasa de interés) y porque puedes incurrir en un sobre endeudamiento. Los expertos sugieren que tengas como máximo dos, y que no te endeudes más de la cuenta con este instrumento.

 

 

  1. Determinar qué compras con tus tarjetas y a cuántos plazos (o cuotas): creo que este tema es muy personal, todo depende. Sin embargo, recuerdo una anécdota que puede ayudar a la reflexión: un viernes en la noche me encontraba haciendo fila en un supermercado detrás de un caballero que pago una botella de un licor con su tarjeta de crédito a 12 cuotas, en otras palabras fue el “guayabo” o la resaca más larga que haya visto. Personalmente si llego a utilizar la tarjeta para bienes no perecederos procuro que sea a una cuota, si es otro tipo de bien o de servicio tengo presente el valor de la cuota en mi presupuesto y trato que no sean muchas cuotas. No obstante, a veces pasa que realizas compras por internet y automáticamente el crédito se difiere en 24 cuotas, en ese caso es pertinente revisar si puedes pagar con otro medio de pago ya que lo intereses son muy costosos con tantas cuotas o llamar al banco para que te ajusten las cuotas.

 

  1. Determina si las llevas contigo o las dejas en tu casa: por mi experiencia prefiero dejarlas en la casa y solo sacarlas cuando sé que voy a comprar algo que he pensado con calma, prefiero hacer esto debido a que soy compulsiva (Identificando el Cavernícola que vive en mí).Las emociones afectan tus decisiones de compra y es posible que una gran tristeza, una gran euforia o un comportamiento adictivo pueda afectar tu juicio financiero.

 

  1. Pagar a tiempo: más que una buena práctica es un deber, y es mejor pagar en los tiempos previstos, debido a que no hacerlo te implicará sobre costos por interese de mora y gastos de los departamentos de cobranza que tendrás que pagar por las molestas llamadas y mensajes de recordatorio de pago.

 

  1. Revisar otras posibilidades de financiamiento: a pesar que puedas tener un cupo significativo en tu tarjeta de crédito antes de realizar una compra de un valor considerable vale la pena revisar otras posibilidades de financiamiento con menores tasas de interés.

 

  1. Saber  cuál es tasa de Interés y la cuota de manejo: saber la tasa de interés así como la cuota de manejo que pagamos al usar este instrumento y compararla con las de otros bancos o entidades financieras nos permite tener un mejor criterio para elegir nuestros productos financieros.

 

En Colombia, puedes encontrar esta información no tan actualizada en la página de la Superintendencia Financiera, a la fecha se encuentra al mes de agosto de 2015, y las tasas de las entidades financieras se incrementaron en el mes de noviembre. El promedio de las tasas de interés de las tarjetas de crédito en Colombia es del 26.54 Tasa Efectiva Anual (TEA), siendo las tres más bajas las de: CORPOBANCA (20,52 TEA), Banco Agrario (21,90 TEA) y  COOMEVA (24,15) y las tres más altas las de: Popular (28,79 TEA), BVVA Colombia (28,69 TEA) y GBN Sudameris Colombia (28,32 TEA). La Tarjeta Éxito (Tuya) tiene una tasa del 28,63 TEA, por poco casi igual que la segunda tasa más alta que ofrecen los Bancos.

Link tasas de interés: Superintendencia Financiera

 

  1. Conocer y aprovechar los beneficios de tus tarjetas: este es un tema que hasta ahora estoy aprendiendo pero es útil identificar, las tarjetas también te ofrecen varios beneficios entre los cuales puedo nombrar los siguientes:

 

  • Son muy útiles en los viajes internacionales. ¿Tienes tarjeta de crédito? es lo primero que te preguntan cuando llegas a otro país, para aprovechar las ventajas y usar este instrumento en los viajes debes hablar con antelación con el banco e informarles que estarás de viaje o utilizar los canales de información que ofrece la entidad financiera para esto, por ejemplo: aplicativos de los bancos para teléfonos móviles.
  • Te ofrecen una gran facilidad para realizar pagos por internet.
  • Acumulas millas para viajar: con algunas tarjetas puedes tener esta opción.
  • Asistencia Internacional: no estoy segura si todas las tarjetas lo tienen, pero puedes contar con un servicio de asistencia en caso de pérdida de documentos, enfermedades o accidentes entre otros.
  • Convenios y descuentos especiales.
  • Tarjetas Amparadas.
  • Programas de puntos.
  • Seguros de viaje y mucho más.

 

Revisa tus beneficios y tenlos presentes.

 

Y si eres un buen cliente hazte atender de la mejor forma, ya que los servicios por lo menos en mi país son muy costos, y hasta puedes pedirles que te exoneren de la cuota de manejo.

 

¡Usa las tarjetas de crédito con inteligencia!

 

 

 

 

Dinero Feliz.

Dinero Feliz

Dinero Feliz

Había escuchado acerca del dinero sucio, mal habido, lavado, manchado, maldito, ganado con el sudor de la frente, rápido, fácil !pero feliz!… No, nunca había escuchado algo así, razón por la cual me llamó tanto la atención la siguiente historia.

En India se encontraba un turista de vacaciones y una niña se le acercó.

˗˗¿Señor, me puede dar dinero feliz? ˗˗preguntó.

El hombre quedó desconcertado por la su solicitud de la niña. ˗˗¿Y qué es dinero feliz? –dijo.

˗˗Cualquier cantidad de dinero que usted esté feliz en darme yo estaré feliz de recibirla.

Con esta historia empieza Raimon Samsó su libro que lleva el mismo nombre. Dinero Feliz, “es el dinero que tu ganas con felicidad parar contribuir con la felicidad de los demás”, lo cual me cautivo, un concepto totalmente revolucionario y diferente al objetivo del dinero por el dinero o a la felicidad que solo busca auto-complacencia a costa de los demás.

En el proceso de reflexión y de hablar de esto con otras personas me comentaron que en algunos países de Asia los comerciantes se toman todo el tiempo necesario para atender y conocer a sus clientes, y es usual que antes de concluir el negocio el vendedor le pregunte al comprador si se encuentra contento con el trato, en el caso que la respuesta sea negativa es posible que la contraparte mejoré su oferta.

Recordé también el sentimiento de felicidad que causa ser un gran pequeño héroe o heroína, al mejor estilo de “Le fabuleux destin d’Amélie Poulain” (2001), quien termina mejorando su vida sin saberlo al ayudar a otros.

Tal vez el negocio después de suplir todas nuestras necesidades básicas y hasta de darnos gusto no es hacer más dinero sino ser más felices y hacer más felices a los otros, indudablemente somos más que un “homo economicus”.

Muhhamad Yunus, Premio Nobel de Paz 2006, fundador del Banco Grameen y desarrollador del concepto de micro crédito nos habla de cierta forma de esto y nos invita a probar el beneficio de hacer a la gente feliz y de intentar iniciativas de inversión que resuelvan los problemas de la sociedad.

Tal vez en la medida que generemos más dinero feliz en nuestra sociedad tendremos una menor tendencia de usar las compras impulsivas como un escape de las frustraciones, disminuiremos la ansiedad de luchar por obtener el último articulo en rebaja en el “black friday”, no estaremos obligados a complacer con cada cosa al que se rompe la espalda para llevar el sustento a la casa, no nos encontraremos en el primer y único lugar de las especies que buscan su autodestrucción, y en cambio nos sentiremos de alguna forma plenos(as) y animados(as) por lo que hacemos.

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Siete errores que arruinan nuestras finanzas

blog.20.1

Al cierre del año es normal hacer un balance y reflexionar al respecto de ciertos comportamientos que arruinan nuestras metas en el área financiera, algunos errores frecuentes son:

  1. Vivimos por encima de nuestras posibilidades, con lo cual gastamos más de lo que ganamos.
  2. Usamos el cupo de las tarjetas de crédito como un dinero extra, por lo cual nos endeudemos más.
  3. Gastamos pensando que obtendremos ingresos adicionales de negocios o contratos que son inciertos, por lo cual es mejor ser precavidos y pacientes hasta que éstos se concreten.
  4. Derrochamos dinero en momentos de abundancia pensando que esta situación permanecerá en el tiempo y perdemos la oportunidad de analizar posibles inversiones.
  5. No contamos con un fondo para emergencias que nos permita sortear cualquier situación difícil que se nos presente.
  6. Compramos de forma impulsiva o emocional y no nos damos cuenta de este comportamiento.
  7. Hacemos inversiones y gastos de forma precipitada sin conocer bien lo que nos ofrece el mercado, y no sopesamos el costo/ beneficio de estas compras o inversiones.

Las lecciones financieras que aprendimos en este año nos permitirán mejorar nuestras finanzas en el próximo.

¿Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos? Pasos Iniciales, Parte Uno.

¿Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos? Pasos Iniciales, Parte Uno.

¿Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos? Pasos Iniciales, Parte Uno.

 

El porcentaje que los hogares destinan para comprar alimentos es uno de los rubros más importantes dentro del presupuesto familiar. Según un estudio realizado por la firma Raddar  en el año 2012, se concluyó que: mientras que los hogares estadounidenses gastan el 14,6% en alimentos, países como Guatemala destina el 46 %,  Perú el 48%,  Argentina el 41%, Panamá el 36% y  Colombia el 32%.

A pesar de este alto costo que pagamos el desperdicio es muy alto. Según la UAESP: “en Bogotá el desperdicio de comida es tan exorbitantes que el 58% de los alimentos diarios que las familias compran terminan en la basura.”

Para evitar semejante contradicción, te recomiendo seguir estos pasos con los cuales podrás paulatinamente disminuir el gasto en este rubro hasta en un 30%, y por supuesto disminuir el desperdicio de alimentos:

1.Preparación: como primer paso debes limpiar tanto tu nevera como la despensa, saca todos alimentos que se vencieron o dañaron.

2.Determina el valor que destinas a este rubro: anota todos los gastos de las compras de alimentos y otros productos que compras en los supermercados, plazas o tiendas. Para un mejor seguimiento sepáralo en los siguientes categorías: Lácteos, Carnes y huevos, Frutas& Verduras, Abarrotes, Productos de limpieza y cuidado personal, este último ítem se incluye ya que es usual comprar estos productos en el mismo sitio en donde compras los alimentos, con este ejercicio podrás analizar cómo gastas tu dinero en este rubro.

3.Planea las compras: por lo general subestimamos las tareas de la casa y todo nuestro tiempo y esfuerzo se lo dedicamos al mundo laboral, pero nuestra familia y nuestra casa también requieren tiempo, esfuerzo y trabajo, de lo contrario las cosas no funcionaran.

Para mejorar la planeación de tus compras te recomiendo lo siguiente:

4.Realiza un menú de comidas, ya sea semanal, quincenal o mensual, en el cual vas incluir platos que contengan: los alimentos que tengas en la casa, los alimentos de temporada, y alimentos recomendados para tu salud que en lo posible estén de temporada. Mide bien las necesidades de cada plato.

5.Aprende técnicas que te ayuden a preservar los alimentos sin quitarles sus propiedades nutricionales. (Ejemplo: Cilantro )

6.En el momento de preparar los alimentos mide las cantidades que necesitas, si te sobra empácalos y llévalos a la nevera  y úsalos en la siguiente comida para complementar otros platos.

7.“Do it yourself” (DIY), o hazlo tu mismo: Hace unas décadas compramos el eslogan todo listo y sírvase en un minuto. !Atrévete, haz algo y disfrútalo! Puedes hacer: mermeladas, postres, tortas, pan…Lo que te guste, existe un sin fin de posibilidades por descubrir.

 

Feliz semana.