El consumismo tiene tu número. Primera parte, “Lo lleno”

Fotografía: Fernando Galindo G.

Por Fernando Galindo Gordillo

En ocasiones es simplemente divertido deambular por las tiendas y mirar el desfile interminable de productos y recordar, a la manera socrática, la cantidad de objetos y productos que no necesitamos, tomarlos entre las manos, detallar las texturas y los colores y dejarlos de nuevo en la estantería a la espera de un comprador urgido que quizá sí los necesite, que quizá no sea inmune como nosotros a las seducciones del diseño. Se siente bien. Caminamos entre los anuncios de ofertas y la galería de productos con cierta altivez, pero es preciso recordar, de cuando en cuando, que el consumismo tiene nuestro número. Y esto merece una explicación… a decir verdad merece varias.

LeBron James ha sido uno de los jugadores de baloncesto más impresionante de todos los tiempos. Pareciera que los dioses no se hubieran ahorrado con él medio talento. Como todo gran jugador LeBron ha protagonizado varias leyendas, pero la más exquisita, según muchos, no fue la victoria de un campeonato, sino las finales de conferencia contra los Toronto Raptors en el 2018. Después de haber visto baloncesto durante toda mi vida puedo decir que esos partidos fueron lo más parecido a un pacto con el diablo. El fenómeno fue tan aterrador que recibió un nombre: LeBronTo. Cuando entrevistaban a los capitanes de los Raptors, uno de ellos, cabizbajo, casi llorando, pronunció la frase: “They got our number…they got it!”

LeBron y los Cavaliers sabían dónde les dolía las jugadas a sus oponentes, sabían cómo frenar sus ataques, sabían cómo propinar los suyos, los tenían calibrados desde el primer minuto hasta el final del partido. Tenían el número y lo iban a usar, habían descifrado cada aspecto de su juego y durante el partido no tardaron en convertirse en el gato que sencillamente se pasa al ratoncito de una pata a otra. Así pasa con el consumismo. Quizá en una tienda de variedades, quizá en centro comercial podamos deambular con la altivez de mirar los productos con cierto desapego como si estuviéramos libres de sus hechizos y encantos, y esto acaso nos dé cierta presunción, pero es un error sobreestimar nuestras capacidades. Aunque no parezca el consumismo tiene nuestro número y lo va a usar. 

Fotografía: Fernando Galindo G.

Salvo con los libros, he sido inmune a muchos de sus encantos. Mientras los demás se van de narices por comprar estos televisores o aquellos equipos, yo me había mantenido a raya, como si tuviera una suerte de control sobrehumano cuando los demás perdían el suyo. Me sentía orgulloso e incluso algo pedante: yo sí podía; los demás, no. Sin embargo comencé a reconocer que en los viajes flaqueaba, que tenía una serie de razonamientos especiales para comprar el imán para la nevera, la bolsita de tela, el regalo para el hermano, la camiseta con el escudo, cualquier tontería para dejar sobre una mesa o adornar las estanterías. Y he comprado algunas cosas hermosas que me han traído alegría o han sido útiles. También he comprado otras por el mero ejercicio de comprar, por darle un empujoncito más al circuito de la dopamina. Pero cuando me comparaba con los demás no salía mal librado: primero porque veía a las personas que más tonterías compraban, segundo porque los rivales no tenían mi número. Cuando llegué al Japón me di cuenta de que allí sí lo tenían.

Fotografía: Fernando Galindo G.

Traté de contenerme, había salido triunfador en tantos y tantos lugares, había ganado cuando los demás habían sido humillados en una tienda de peluches o de imanes, pero en las papelerías de Tokyo entendí que mis barreras se desmoronaban: eran las cajitas de música más hermosas que pudiera imaginar; el papel origami en una variedad de motivos y texturas exquisita en cada lugar y de todos los precios, eran los modelos desarmables hechos con pitillos, papel y cartón, ya fuera para hacer dinosaurios de treinta centímetros o el gato-bus de “Mi vecino Totoro” del tamaño de una mano. Me convertí en el indefenso ratoncito entre las patas. Las tiendas de cámaras fotográficas me esperaban con cada uno de los detalles que aparecen en los catálogos. El surtido de camisetas era inagotable, nunca me había imagino tantos y tantos diseños. En la estación central de Kioto era un té, un postre, entre centenares de tiendas; y, al tiempo que comenzó el desfile de excusas, la habitación del hotel se empezó a llenar de bolsas. El partido había iniciado y había arrancado mal…

Fotografía: Fernando Galindo .G

Por no decir terrible. En Shibuya, en la zona más turística y concurrida de Tokyo, la marcha de consumismo anda a esteroides, como ninguna zona que hubiera visto. Las quejas por la mala situación de la economía son comunes en Japón, pero no puedo imaginar cómo se veía antes si en ese momento me producía vértigo. Las personas gastan a manos llenas. Los centros comerciales crecen en cada esquina e incluso en las estaciones subterráneas. Hay ofertas, remates, luces, anuncios, nuevas colecciones, tiendas de kimonos, cajas, abanicos, furoshikes (son las telas decorativas para envolver), tiendas eróticas de más de cinco pisos y librerías de siete, sótanos de videojuegos de hace treinta años y edificios llenos de máquinas tragamonedas, locales enteros de máquinas dispensadoras con la cara de Goku, con modelos de las figuras prehistóricas de Japón, con los personajes de Mario Bross, con los mil y un peluches, y, si bien no están Los Avengers o Batman, la figura de Snoopy y Woodstock están en carpetas, abanicos, cajas, telas, llaveros…. La proporción me pareció abrumadora. Y semejante ritmo de compras crea un pulso en el lugar, el efecto de acumulación es difícil de prever, el circuito de la dopamina termina prendiéndose y de qué forma.

En “Del amanecer a la decadencia” (Taurus, 2001), Jaques Barzun cuenta la historia de cómo a mediados de la década de los veinte del siglo pasado el capitán de la armada Raymon Loewy ganó reconocimiento al señalarle a los fabricantes una manera más agradable de presentar sus productos. En ese instante comenzó la carrera. Hoy estamos presenciado su etapa más avanzada. La psicología ha ido desnudando los entresijos de nuestro albedrío. Las capacidades de los algoritmos y los computadores hacen posible manejar cantidades de información gigantescas. El mundo del marketing y la producción están en un momento que parece de ciencia-ficción. Por un lado, la enorme plaza del mundo ofrece casi todos los productos imaginables; por otro las estrategias para venderlos nunca han sido tan avanzadas. En una mano una galería casi infinita, desde kimonos para gato hasta tenis “inteligentes” que se amarran los cordones, algunos con el diseño más sofisticados imaginables; en la otra el conocimiento más avanzado en psicología y a partir de este conocimiento las estrategias de venta más rigurosas y efectivas. La dinámica que producen ambos frentes anda a una marcha asombrosa.

Fotografía: Fernando Galindo G.

Caí. En un abrir y cerrar de ojos tenía decenas de tonterías en la maleta. Yo pensé que mi contención era suficiente, pero las nuevas estrategias, la cantidad y la novedad de los productos, no tardaron en demoler mis defensas. Ante semejante emergencia, que los extractos de las tarjetas no tardaron en avisar, recordé mi frase más querida de Goethe: “Que solo hable de libertad quien se sabe gobernar a sí mismo”.  Para mí es una suerte de mantra. El gobierno de sí es el gran tema. Damos por sentado que somos libres cuando somos afectados por mil causas. Es preciso recobrar ese mando. La avanzada del consumismo de hoy precisa estrategias diferentes. 

Pero Japón no solo ofrecía “Lo lleno” en un consumismo avasallador, que se levantaba con una fuerza asombrosa delante de nuestro libre albedrío. Japón era la tierra que mejor había comprendido, a mi parecer, la necesidad del vacío. Sus largos y hermosos jardines, la sutilidad de su arte, la naturaleza de sus santuarios, la comprensión de las dinámicas entre las cosas y el espacio que habitan, todo enseña una estética y, esa estética, también es un modo de vida. Pronto las viejas enseñanzas que había leído en otras oportunidades salieron a mi encuentro. Japón tenía “lo lleno” en los distritos turísticos y en los centros comerciales; pero mostraba la importancia del vacío en su cultura tradicional.  De pronto, pensé, el gobierno de sí mismo se pueda ayudar aún más comprendiendo mejor este tema. Miré mi maleta suspirando. Estaba a mitad de viaje y estaba seguro de que en este enfrentamiento aún no se había escrito la última palabra.

Fotografía: Fernando Galindo G.

El consumismo tiene tu número. Segunda parte,“Lo vacío”

Los monstruo mercados

Fuente imagen: freejpg.com.ar

Por: Fernando Galindo

Los llamaron “Los filósofos de la sospecha”, esta denominación se debe a que estos pensadores consideraban que detrás de las instituciones y la economía descansaba una agenda secreta, que todo cuanto veíamos no era sino una marioneta que se contorsiona sobre el escenario; la tarea de los pensadores consistía entonces en seguir el camino de los hilos y llegar hasta las manos del titiritero, descubrir, en suma, la verdad. La sospecha era fundamental, pero para muchos era simple paranoia, hoy, por el contrario, parece inevitable.

Desde luego pareciera mucho más cómodo y agradable dejarse llevar por la corriente de anuncios publicitarios, fluir en medio de los empaques plásticos y las necesidades recién horneadas, pareciera más sencillo confiar en la publicidad y dejarse proteger bajo la tutela de las instituciones. Confiar en las fábricas, confiar en las empresas, no revisar las facturas, quedarse tranquilo con las cuentas impresas. Claro, resulta más simple. Para muchos, sin embargo, hay algo incomodo en esa presunta comodidad. El traje nos pica. El zapato nos talla, así de simple. Hemos tenido la suerte de vivir a caballo entre dos mundos, de contemplar en nuestra memoria dos horizontes que se distancian de manera radical: por un lado tenemos el mundo que se descubre ante nuestros ojos, donde el poder de la publicidad ha estirado sus tentáculos hasta la orilla más íntima de todas; por otro el mundo del pasado, donde esa publicidad y esas necesidades aún no alcanzaban semejante influencia sobre las personas. Cuando el pensador francés Gilles Lipovestky nos habla de las distintas edades de la publicidad da en el clavo: es preciso examinar esto. Ya lo hizo él en La felicidad paradójica. Nosotros examinaremos sólo una cuestión. Estos hipermercados, ultramercados, monstroumercados, (me robo la frase de los Simpsons).

La sospecha ya lleva años rondándome, ahora recuerdo la primera vez que apareció. Estábamos con mamá en la entrada de uno estos monstruomercados tomando algo, afuera llovía y no había ningún afán. Las atiborradas cajas se convirtieron en una obra teatral delante de nuestros ojos. De repente veíamos el desfile de carros llenos de electrodomésticos, de televisores, pitillos, licuadoras, palos de trapero, cajas de plástico, pareciera que cada familia fuera a amueblar su casa por primera vez. Era una detrás de la otra, parejas ya con hijos mayores, personas adultas, eran carros tras carros tras carros de mercado, un convoy interminable de bolsas de plástico y de cajas de cartón. Los dos nos preguntábamos qué había pasado, de dónde sacaban tanto dinero las personas, por qué había necesidad de comprar tantas y tantas cosas a cada instante: algo se había desatado en el mundo y no nos habíamos dado cuenta, quizá también éramos parte de semejante cambio. Finalmente escampó. Pasaron los años y comencé a comprender.

Hay una persuasión particular en la abundancia. Esos hipermercados no sólo son enormes vitrinas, sino que operan de una manera sutil en nuestro entendimiento: nos sentimos pequeños, nos sentimos obligados a comprar más cosas, a llenar nuestro carro, nos sentimos seducidos a pasear por cada corredor y mirar qué aparece, qué provoca a nuestros ojos. Un televisor parece algo nimio delante de doscientos. La abundancia rompe nuestro sentido de la proporción, clave para ver qué necesitamos y qué no.
Hace poco entré a uno de estos monstruomercados. Llevaba años sin entrar a uno de ellos, pero quedé atrapado por un anuncio publicitario de un computador y decidí recorrer media ciudad hasta cruzar sus puertas. A esta nueva generación de monstruomercados pareciera que la hubieran alimentado con esteroides. Hay más cajas registradoras, cada una con un enorme número encima, hay más corredores, el techo es más alto, por doquier hormiguean decenas y decenas de empleados ofreciendo desde tarjetas de crédito hasta galletas para perro. Estaba al interior de una bodega, pero era una bodega que perseguía un propósito particular. Había cajeros, seguros, agencias de viaje, bancos para dar créditos inmediatos, plantas, flotadores, tornillos, parrillas, sillas plegables, una lista interminable de servicios, un inventario infinito de cosas. La promoción se había agotado, decidí ver diferentes opciones y después de mucho sopesarlo escogí un computador. Cuando estaba en la caja comenzó de nuevo la obra teatral que habíamos visto con mamá. Cuando vi la hilera de carros que había delante de mí le pregunté a la familia si eran mayoristas, y no, no lo eran, solo necesitaban bloques gigantes de servilletas y atados gruesísimos de pitillos, trapos y bayetillas de diferentes colores, unas cuatro botellas de tres litros de gaseosa, entre tantas cosas.

Desde luego existe un ahorro en estos mercados, la publicidad lo sabe, pero sabe también que mientras una persona pasa horas y horas recorriendo los corredores, los impulsos se vuelven más sensibles y el gatillo de la compra comienza a deslizarse con mayor rapidez. Las necesidades inventadas brillan con otra fuerza. El frenesí de la compra se vuelve casi incontenible, allí están los cajeros y los créditos y los plazos y las tarjetas y los cheques. El camino de nuestros impulsos parece una autopista deliciosa que nos invita a pisar el acelerador aún más. Nos pensamos responsables y sensatos porque ahorramos en los pitillos que desde un principio no necesitábamos. Detrás de mí había una señora con su convoy de carros de mercado, revisando la lista de compras: “¿Encontró todo?” le pregunté. “Claro, aquí uno siempre encuentra todo y más”.

 

¡Prepárate para el Black Friday! (Recomendaciones y Consejos)

portada-blackfriday“¡Prepárate para las rebajas del 30%, 50% y 70%  del Black Friday!”,  es uno de los anuncios más recurrentes por estos días en las vitrinas de varios almacenes y centros comerciales. En otras palabras eso quiere decir que los fabricantes y los comerciantes ese día venderán por debajo del “valor” los productos que sustentan su actividad. ¿Es posible este grado de generosidad o simplemente es una treta publicitaria para atrapar incautos?

Al igual que en otros años, el último viernes de noviembre antes del día de Acción de Gracias, se celebrará este  evento comercial que importamos de los Estados Unidos, y que marca el inicio de la temporada de compras navideñas. Para muchos estadounidenses esta fecha es un plan familiar como puede ser para los colombianos salir cada año a ver el alumbrado público de navidad, y consiste en esperar muchas horas en una fila a que abran las tiendas para abalanzarse al objeto de sus deseos o a lo  primero que vean, lo importante al parecer es salir con las manos llenas y aprovechar todas las rebajas posibles.

El embrujo al parecer es difícil de resistir y en varios casos  saca a relucir lo peor de las personas,  convirtiéndolas en simples consumidores que pelean por el último producto de las estanterías, así sea el más inútil de todos, y con vergüenza vemos como se reportan las víctimas de los pisotones, golpes y patadas que año a año acompañan la “mística” del evento en los Estados Unidos, y que con mayor auge cada año se adopta en otros países.

Pero antes de caer hipnotizados por las prometidas ofertas y sumarnos a la euforia del consumismo que se financia con las tarjetas de crédito y en el mejor de los casos con lo que se ha ahorrado en la alcancía, es importante tener en cuenta que estos eventos comerciales esconden varios engaños, entre los cuales cito los siguientes:

Engaños del Black Friday

  1.  Se ofrecen productos de calidad inferior, por lo cual es importante revisar el modelo y sus características con antelación.
  2.  Es posible que las garantías sean más cortas que las que se ofrecen usualmente.
  3.  El precio anunciado puede no incluir el IVA.
  4.  Abastecimiento limitado de productos, en términos de marketing: “oferta especial o limitada o flash” por lo cual es posible que tengas que ser el primero en la fila o uno de los primeros compradores online  para poder comprar ese producto que te interesa.
  5.  Precios engañosos, el descuento anunciado con respecto al precio normal es simplemente una ilusión creada por los comerciantes que inflan sus precios semanas antes para dejarlo al precio normal o a uno mayor el día del evento comercial. Existen infinidad  de casos registrados por los consumidores que  reportan que han pagado un mayor precio al que en otras fechas del año hubieran podido pagar.
  6.  Los descuentos se aplican solo a unos artículos de la tienda y no a todos los productos.

 

Consejos por si te quieres sumar a la caza de ofertas

Antes de sumarte a esta fiesta comercial te recomiendo los siguientes consejos:

  1. Conocer con antelación los precios y revisar los detalles del producto incluyendo la garantía.
  2. Determinar que realmente necesitas y no dejarte llevar por la publicidad.
  3. Hacer un presupuesto de las compras que quieres realizar.
  4. Determinar que oferta quieres adquirir y en qué lugares de los establecimientos se encuentran.
  5. Pagar en efectivo y no llevar la tarjeta de crédito, es posible contagiarse de la euforia y endeudarse más de la cuenta.
  6. Llevar bolsas reutilizables, estas te pueden ayudar en el momento de seleccionar los productos, muchos lugares se cogestionan y llevar un carro de mercado por el almacén te puede hacer difícil la jornada, adicionalmente no necesitas que te den bolsas plásticas a la salida.
  7. Usar ropa cómoda y poco llamativa.
  8. Ser tolerantes y amables con las personas, una oferta se puede perder pero maltratar o lastimar a alguien es algo que puedes llevar siempre en tu consciencia, lo cual creo que tienes si llegaste hasta este punto del post.

Y por último creo que es muy importante ser cuidadoso con las nuevas rutinas que dejas incorporar  a tus tradiciones, obviamente necesitamos cosas pero esto no debe ser la finalidad de la vida, ni marcar nuestra cultura. En mi caso me resisto a iniciar la navidad, ya que para mí solo inicia con el día de las velitas, el cual espero compartir con mis familiares, amigos y vecinos, al son de algunos villancicos.

 

Links de interés con respecto al tema.

https://www.youtube.com/watch?v=VM0yalCd-rs

Falsas Promociones Falabella Colombia.

Engaños del Black Friday CNN

 

 

 

¿Cómo evitar los gastos hormiga, dobles y el derroche?

¿Cómo evitar los gastos hormiga, dobles y el derroche para mejorar tus finanzas personales?

¿Cómo evitar los gastos hormiga, dobles y el derroche para mejorar tus finanzas personales?

El inicio del año es un aterrizaje forzoso a la realidad,  enero por lo general siempre nos espera con noticias  poco alentadoras, como: el incremento de los precios, nuevos impuestos, el alza del dólar y la disminución del poder adquisitivo.

Algunos (as) hasta consultaremos el zodiaco y  el horóscopo chino para buscar algún alivio que nos diga que las cosas serán mejores de lo que nos  informan los grandes economistas o el ministro de hacienda. Pero a pesar que el panorama económico no sea el más favorable podrás sortear los obstáculos y aprovechar las oportunidades que se presenten a través de mejorar la gestión de tus finanzas, y un tema importante para esto es el análisis del gasto, por lo cual hoy quiero reflexionar de tres saboteadores presentes en este componente, los cuales son:

Los gastos hormiga: son aquellos pequeños gastos que realizamos de una forma inconsciente todos los días en pequeñas cosas que no representan un gran valor, como: chicles, dulces, café, postres, cigarrillos, antojos y un sinfín de pendejadas. El caso es que llegamos a la casa sin un peso en el bolsillo porque nos gastamos todo y  lo peor es que no sabemos ¿en qué?

Para poder identificar estos gastos es importante que estés muy atento a tu comportamiento en cuanto a esto de forma diaria, para eso te aconsejo llevar un control, y mejor aún realizar y seguir un presupuesto. (Lee también: Identificando el Cavernícola que vive en mí y Cómo hacer un presupuesto de una forma fácil)

 

Los gastos dobles: personalmente he nombrado estos gastos así, ya que me he dado cuenta que a veces uno paga cosas o servicios dos veces o hasta más, y esto se puede explicar mejor con los siguientes ejemplos: por lo general pagamos el servicio de internet en la casa y en el celular,  y contamos con éste en otros lugares como: en el trabajo, cafés y otros sitios, y no necesariamente lo requerimos siempre, otro ejemplo es pagar un gimnasio y tener la posibilidad de acceder a estos servicios a través de las empresas a las cuales estamos vinculados laboralmente ( si es una empresa o institución grande), contamos con programas del gobierno gratuitos para el acondicionamiento físico, o tenemos la opción de gimnasio al estar afiliados a una cajas de compensación.

Reconocer estos gastos es más difícil porque dependen de cada persona, pero si quieres mejorar el remanente de tus ingresos es importante hacer un ejercicio de identificación de estos gatos y pensar una estrategia para disminuirlos, creo que es importante preguntarse antes de realizar un gasto: ¿Existe una opción gratuita o de menor costo para este gasto? y  ¿me ofrece las condiciones que necesito?

El derroche: Estos temas por lo general pueden estar presente en todos tus gastos desde el derroche de servicios públicos hasta el desperdicio de alimentos, en fin en todo, y es un tema que al analizarlo con calma y detenidamente podrás realizar grandes avances y ahorrar mucho dinero. (Lee también: Medidas básicas para cuidar el agua, Si no lo estás usando… ¡Apágalo!, Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos)

Así como realizamos un esfuerzo para percibir nuestros ingresos es importante pensar cómo los gastamos.

Te invito a ver mi primer video blog con respecto a este tema.

 

 

10 Consejos para que las Tarjetas de Crédito sean tus aliadas financieras.

tarjeta.superajustada

Las tarjetas de crédito pueden ser tus aliadas o una trampa financiera, todo depende del adecuado o el inadecuado manejo que les des,  aquí te dejó 10 consejos:

  1. El cupo de tus tarjetas no es dinero adicional: este es un error muy recurrente, y consiste en sumarle al saldo de las cuentas, ya sean de ahorro o corrientes, el cupo disponible de tus tarjetas de crédito, en otras palabras hacemos cuentas alegres. El cupo que usas de tus tarjetas si lo pagas en varias cuotas es una deuda a una tasa de interés muy alto, tal vez  a la tasa más alta del mercado.

 

  1. Revisa el extracto de las tarjetas detalladamente para determinar si existen cargos que no corresponden y verifica el cargo de pagos flotantes o en trámite: este es un paso que muchas personas no realizan con consciencia, es importante revisar los cargos que te efectúan, saber a qué corresponde cada cosa,  determinar si  te están haciendo cargos que no deben y verificar si existen pagos flotantes o en trámite que hiciste con este instrumento financiero pero que no te los  han cargado a tu tarjeta, especialmente esto sucede cuando realizas compras en el exterior.

 

  1. Saber cuándo inicia y termina el ciclo de tu tarjeta: esto lo puedes constatar en tu extracto, si compras a una cuota al siguiente día de tu fecha de corte tienes más de un mes para pagar sin interés.  Ejemplo: si tu ciclo inicia el 29 de septiembre y termina el 30 de octubre, y tu fecha de pago es el 20 de noviembre, al comprar en los primeros días de noviembre ese valor lo deberás cancelar hasta el 20 de Diciembre.

 

  1. Tener las tarjetas y el cupo que seas capaz de pagar: en una época mostrar un “llavero de tarjetas” o una billetera en la cual se desplegaran como cascada innumerables tarjetas de crédito dejaba a la gente impresionada. Hoy en día ya no es así, a cualquiera le dan un tarjeta sin necesidad de pedirla, te las ofrecen hasta en los supermercados, y de cierta forma esto es algo bueno debido a que se democratiza el crédito, pero puede ser un cuchillo de doble filo al no saberlas manejar, por los costos  financieros (tanto en la cuota de manejo como en la tasa de interés) y porque puedes incurrir en un sobre endeudamiento. Los expertos sugieren que tengas como máximo dos, y que no te endeudes más de la cuenta con este instrumento.

 

 

  1. Determinar qué compras con tus tarjetas y a cuántos plazos (o cuotas): creo que este tema es muy personal, todo depende. Sin embargo, recuerdo una anécdota que puede ayudar a la reflexión: un viernes en la noche me encontraba haciendo fila en un supermercado detrás de un caballero que pago una botella de un licor con su tarjeta de crédito a 12 cuotas, en otras palabras fue el “guayabo” o la resaca más larga que haya visto. Personalmente si llego a utilizar la tarjeta para bienes no perecederos procuro que sea a una cuota, si es otro tipo de bien o de servicio tengo presente el valor de la cuota en mi presupuesto y trato que no sean muchas cuotas. No obstante, a veces pasa que realizas compras por internet y automáticamente el crédito se difiere en 24 cuotas, en ese caso es pertinente revisar si puedes pagar con otro medio de pago ya que lo intereses son muy costosos con tantas cuotas o llamar al banco para que te ajusten las cuotas.

 

  1. Determina si las llevas contigo o las dejas en tu casa: por mi experiencia prefiero dejarlas en la casa y solo sacarlas cuando sé que voy a comprar algo que he pensado con calma, prefiero hacer esto debido a que soy compulsiva (Identificando el Cavernícola que vive en mí).Las emociones afectan tus decisiones de compra y es posible que una gran tristeza, una gran euforia o un comportamiento adictivo pueda afectar tu juicio financiero.

 

  1. Pagar a tiempo: más que una buena práctica es un deber, y es mejor pagar en los tiempos previstos, debido a que no hacerlo te implicará sobre costos por interese de mora y gastos de los departamentos de cobranza que tendrás que pagar por las molestas llamadas y mensajes de recordatorio de pago.

 

  1. Revisar otras posibilidades de financiamiento: a pesar que puedas tener un cupo significativo en tu tarjeta de crédito antes de realizar una compra de un valor considerable vale la pena revisar otras posibilidades de financiamiento con menores tasas de interés.

 

  1. Saber  cuál es tasa de Interés y la cuota de manejo: saber la tasa de interés así como la cuota de manejo que pagamos al usar este instrumento y compararla con las de otros bancos o entidades financieras nos permite tener un mejor criterio para elegir nuestros productos financieros.

 

En Colombia, puedes encontrar esta información no tan actualizada en la página de la Superintendencia Financiera, a la fecha se encuentra al mes de agosto de 2015, y las tasas de las entidades financieras se incrementaron en el mes de noviembre. El promedio de las tasas de interés de las tarjetas de crédito en Colombia es del 26.54 Tasa Efectiva Anual (TEA), siendo las tres más bajas las de: CORPOBANCA (20,52 TEA), Banco Agrario (21,90 TEA) y  COOMEVA (24,15) y las tres más altas las de: Popular (28,79 TEA), BVVA Colombia (28,69 TEA) y GBN Sudameris Colombia (28,32 TEA). La Tarjeta Éxito (Tuya) tiene una tasa del 28,63 TEA, por poco casi igual que la segunda tasa más alta que ofrecen los Bancos.

Link tasas de interés: Superintendencia Financiera

 

  1. Conocer y aprovechar los beneficios de tus tarjetas: este es un tema que hasta ahora estoy aprendiendo pero es útil identificar, las tarjetas también te ofrecen varios beneficios entre los cuales puedo nombrar los siguientes:

 

  • Son muy útiles en los viajes internacionales. ¿Tienes tarjeta de crédito? es lo primero que te preguntan cuando llegas a otro país, para aprovechar las ventajas y usar este instrumento en los viajes debes hablar con antelación con el banco e informarles que estarás de viaje o utilizar los canales de información que ofrece la entidad financiera para esto, por ejemplo: aplicativos de los bancos para teléfonos móviles.
  • Te ofrecen una gran facilidad para realizar pagos por internet.
  • Acumulas millas para viajar: con algunas tarjetas puedes tener esta opción.
  • Asistencia Internacional: no estoy segura si todas las tarjetas lo tienen, pero puedes contar con un servicio de asistencia en caso de pérdida de documentos, enfermedades o accidentes entre otros.
  • Convenios y descuentos especiales.
  • Tarjetas Amparadas.
  • Programas de puntos.
  • Seguros de viaje y mucho más.

 

Revisa tus beneficios y tenlos presentes.

 

Y si eres un buen cliente hazte atender de la mejor forma, ya que los servicios por lo menos en mi país son muy costos, y hasta puedes pedirles que te exoneren de la cuota de manejo.

 

¡Usa las tarjetas de crédito con inteligencia!

 

 

 

 

Dinero Feliz.

Dinero Feliz

Dinero Feliz

Había escuchado acerca del dinero sucio, mal habido, lavado, manchado, maldito, ganado con el sudor de la frente, rápido, fácil !pero feliz!… No, nunca había escuchado algo así, razón por la cual me llamó tanto la atención la siguiente historia.

En India se encontraba un turista de vacaciones y una niña se le acercó.

˗˗¿Señor, me puede dar dinero feliz? ˗˗preguntó.

El hombre quedó desconcertado por la su solicitud de la niña. ˗˗¿Y qué es dinero feliz? –dijo.

˗˗Cualquier cantidad de dinero que usted esté feliz en darme yo estaré feliz de recibirla.

Con esta historia empieza Raimon Samsó su libro que lleva el mismo nombre. Dinero Feliz, “es el dinero que tu ganas con felicidad parar contribuir con la felicidad de los demás”, lo cual me cautivo, un concepto totalmente revolucionario y diferente al objetivo del dinero por el dinero o a la felicidad que solo busca auto-complacencia a costa de los demás.

En el proceso de reflexión y de hablar de esto con otras personas me comentaron que en algunos países de Asia los comerciantes se toman todo el tiempo necesario para atender y conocer a sus clientes, y es usual que antes de concluir el negocio el vendedor le pregunte al comprador si se encuentra contento con el trato, en el caso que la respuesta sea negativa es posible que la contraparte mejoré su oferta.

Recordé también el sentimiento de felicidad que causa ser un gran pequeño héroe o heroína, al mejor estilo de “Le fabuleux destin d’Amélie Poulain” (2001), quien termina mejorando su vida sin saberlo al ayudar a otros.

Tal vez el negocio después de suplir todas nuestras necesidades básicas y hasta de darnos gusto no es hacer más dinero sino ser más felices y hacer más felices a los otros, indudablemente somos más que un “homo economicus”.

Muhhamad Yunus, Premio Nobel de Paz 2006, fundador del Banco Grameen y desarrollador del concepto de micro crédito nos habla de cierta forma de esto y nos invita a probar el beneficio de hacer a la gente feliz y de intentar iniciativas de inversión que resuelvan los problemas de la sociedad.

Tal vez en la medida que generemos más dinero feliz en nuestra sociedad tendremos una menor tendencia de usar las compras impulsivas como un escape de las frustraciones, disminuiremos la ansiedad de luchar por obtener el último articulo en rebaja en el “black friday”, no estaremos obligados a complacer con cada cosa al que se rompe la espalda para llevar el sustento a la casa, no nos encontraremos en el primer y único lugar de las especies que buscan su autodestrucción, y en cambio nos sentiremos de alguna forma plenos(as) y animados(as) por lo que hacemos.

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Siete errores que arruinan nuestras finanzas

blog.20.1

Al cierre del año es normal hacer un balance y reflexionar al respecto de ciertos comportamientos que arruinan nuestras metas en el área financiera, algunos errores frecuentes son:

  1. Vivimos por encima de nuestras posibilidades, con lo cual gastamos más de lo que ganamos.
  2. Usamos el cupo de las tarjetas de crédito como un dinero extra, por lo cual nos endeudemos más.
  3. Gastamos pensando que obtendremos ingresos adicionales de negocios o contratos que son inciertos, por lo cual es mejor ser precavidos y pacientes hasta que éstos se concreten.
  4. Derrochamos dinero en momentos de abundancia pensando que esta situación permanecerá en el tiempo y perdemos la oportunidad de analizar posibles inversiones.
  5. No contamos con un fondo para emergencias que nos permita sortear cualquier situación difícil que se nos presente.
  6. Compramos de forma impulsiva o emocional y no nos damos cuenta de este comportamiento.
  7. Hacemos inversiones y gastos de forma precipitada sin conocer bien lo que nos ofrece el mercado, y no sopesamos el costo/ beneficio de estas compras o inversiones.

Las lecciones financieras que aprendimos en este año nos permitirán mejorar nuestras finanzas en el próximo.

¿Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos? Pasos Iniciales, Parte Uno.

¿Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos? Pasos Iniciales, Parte Uno.

¿Cómo gastar menos en las compras del mercado y mejorar la calidad de los alimentos? Pasos Iniciales, Parte Uno.

 

El porcentaje que los hogares destinan para comprar alimentos es uno de los rubros más importantes dentro del presupuesto familiar. Según un estudio realizado por la firma Raddar  en el año 2012, se concluyó que: mientras que los hogares estadounidenses gastan el 14,6% en alimentos, países como Guatemala destina el 46 %,  Perú el 48%,  Argentina el 41%, Panamá el 36% y  Colombia el 32%.

A pesar de este alto costo que pagamos el desperdicio es muy alto. Según la UAESP: “en Bogotá el desperdicio de comida es tan exorbitantes que el 58% de los alimentos diarios que las familias compran terminan en la basura.”

Para evitar semejante contradicción, te recomiendo seguir estos pasos con los cuales podrás paulatinamente disminuir el gasto en este rubro hasta en un 30%, y por supuesto disminuir el desperdicio de alimentos:

1.Preparación: como primer paso debes limpiar tanto tu nevera como la despensa, saca todos alimentos que se vencieron o dañaron.

2.Determina el valor que destinas a este rubro: anota todos los gastos de las compras de alimentos y otros productos que compras en los supermercados, plazas o tiendas. Para un mejor seguimiento sepáralo en los siguientes categorías: Lácteos, Carnes y huevos, Frutas& Verduras, Abarrotes, Productos de limpieza y cuidado personal, este último ítem se incluye ya que es usual comprar estos productos en el mismo sitio en donde compras los alimentos, con este ejercicio podrás analizar cómo gastas tu dinero en este rubro.

3.Planea las compras: por lo general subestimamos las tareas de la casa y todo nuestro tiempo y esfuerzo se lo dedicamos al mundo laboral, pero nuestra familia y nuestra casa también requieren tiempo, esfuerzo y trabajo, de lo contrario las cosas no funcionaran.

Para mejorar la planeación de tus compras te recomiendo lo siguiente:

4.Realiza un menú de comidas, ya sea semanal, quincenal o mensual, en el cual vas incluir platos que contengan: los alimentos que tengas en la casa, los alimentos de temporada, y alimentos recomendados para tu salud que en lo posible estén de temporada. Mide bien las necesidades de cada plato.

5.Aprende técnicas que te ayuden a preservar los alimentos sin quitarles sus propiedades nutricionales. (Ejemplo: Cilantro )

6.En el momento de preparar los alimentos mide las cantidades que necesitas, si te sobra empácalos y llévalos a la nevera  y úsalos en la siguiente comida para complementar otros platos.

7.“Do it yourself” (DIY), o hazlo tu mismo: Hace unas décadas compramos el eslogan todo listo y sírvase en un minuto. !Atrévete, haz algo y disfrútalo! Puedes hacer: mermeladas, postres, tortas, pan…Lo que te guste, existe un sin fin de posibilidades por descubrir.

 

Feliz semana.

El Dinero, medio o fin.

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Schopenhauer decía:”Los hombres están acertados en valorar el dinero, porque, semejante a un proteo, se transforma en todos sus deseos”, haciendo referencia al dios griego que podía cambiar de forma. Es así que el dinero materializa todos los deseos y sirve en nuestro ingenuo entender como escudo que brinda protección de los miedos.

Técnicamente el dinero es un medio de intercambio que cumple las funciones de: medio de pago, unidad de medida de todos los valores, medio de atesoramiento y medio de acumulación de capital. Pero en la realidad es aún más y la teoría económica se queda corta en explicar este fenómeno.

En esta sociedad monetizada en la que vivimos “todo tiene un precio” y hemos convertido al dinero en casi un dios, y nuestro bienestar está estrechamente ligado a este medio, llegamos al punto que construimos un relación tanto a nivel personal como colectiva con el dinero, en donde el único propósito claro es ganar más para por supuesto gastar más o mejor aún complacer todos nuestros deseos y evitar la materialización de los miedos.

Creo que para construir una relación sana con lo que significa el dinero para cada persona es importante hacerse ciertas preguntas, que al principio pueden parecer sin sentido pero que revelaran aspectos importantes que cambiaran definitivamente la forma de relacionarnos con el dinero, entre las cuales sugiero las siguientes:

¿Qué significa el dinero para mí?
¿Es el dinero un medio o un fin?
¿En qué gasto el dinero?
¿Cómo era el manejo del dinero en mi casa cuándo era una niña o un niño?
¿Qué debo cambiar para mejorar mi relación con el dinero?
¿Qué actividades puedo disfrutar sin gastar dinero?

Si bien es cierto el dinero es el medio que nos permite interactuar en la sociedad monetizada, existe una gran riqueza en cada una de nuestras vidas, la cual no se compra con el dinero y es importante redescubrirla; en ese momento nos sentiremos más libres del yugo de tener que pagar por todo un precio.

Feliz semana y gracias por visitar este espacio.

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Hipercapitalismo, Hiperconsumo, Hipertensos e Hiperendeudados.

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Hace como tres décadas los seres humanos teníamos un respiro de nuestro papel como consumidores. Los almacenes cerraban los domingos, días feriados y solo hasta las 8:00 pm encontrabas tiendas abiertas, los programas de televisión de los tres únicos canales que existían, por lo menos en Colombia, emitían solo hasta las 11:00 pm.
Pero eso se acabo, ahora somos consumidores las 24 horas del día 7 días a la semana sin descanso, en donde estemos la presión del mercado nos alcanza. Vivimos en lo que Gilles Lipovetsky llama una sociedad moda “reestructurada de arriba abajo por las técnicas de lo efímero, la renovación y seducción permanente”.

Es tan difícil no dejarse seducir por los placeres y facilidades financieras que ofrece el mercado. ¡Si lo que quieres está a unos cuantos “clicks” del alcance de tu mano!

Las técnicas de venta cada vez son más sofisticadas, se valen de: la tecnología, los medios de comunicación, los estudios detallados del mercado, las facilidades de financiación, el conocimiento que han logrado las nuevas áreas de estudio como la Economía conductual y la Neuroeconomía.

En una época era irrefutable la premisa que la demanda creaba su oferta, en este momento ya no es del todo cierto ahora la oferta crea su demanda, a través de alimentar las ansiedades y frustraciones del hombre, en donde cada vez quieres más, te endeudas más y te estresas más.

En este estado de Hipercapitalismo, Hipermercado, Hiperconsumo, en donde cada vez nos volvemos más Hipertensos, Hiperinseguros e Hiperendeudas, es importante que nos preguntemos: ¿necesitamos tanto? ¿Vale la pena pagarlo en 34 cuotas con la tarjeta de crédito y desvelarse todas las noches por no saber cómo lo vamos a pagar?, lo necesitamos o sencillamente esta compra la estoy usando para escapar de mis frustraciones, y si lo estoy haciendo esto las calmará…seguramente no.

Dejar de ser un títere de la presión del mercado nos es una tarea fácil pero vale la pena recuperar el control y el estado de consciencia de nuestras decisiones y por ende de nuestras vidas.