Un Encuentro con el Silencio (Tercera Parte: El Cielo de la Mente, la Meditación y el perrito que encontré)

Naturaleza en el lugar del retiro

En la experiencia de silencio que viví estaba abstraída de estímulos, allí encontré una llave inesperada, una que me permitió entender que era posible entrenar la mente, un concepto totalmente novedoso para mí. Antes de este encuentro su desarrollo solo lo asociaba con el desarrollo intelectual, pero esta experiencia me daría una perspectiva diferente acerca de la meditación.

El Cielo de la Mente y el perrito que allí encontré

Un cielo muy nublado

Para los Budistas Tibetanos la mente es como un cielo azul despejado que a veces se llena de nubes. Algunas pueden ser muy blancas, otras grises y unas hasta negras con rayos y  truenos. Esas nubes son los pensamientos. Nuestras mentes convencionales tienden a llenarse de pensamientos que, como nubes grises, no nos dejan ver con claridad la realidad.

En el pasado había podido reconocer mis pensamientos repetitivos y tormentosos, mis construcciones mentales, las películas que mi mente creaba en el cual yo interpretaba el rol  protagónico de la víctima o de la triunfante. Mis pensamientos volaban, y aún hoy vuelan, pero por mucho tiempo mi mente me hacía creer que era verdad lo que a través de mis pensamientos percibía. Sin embargo, a través de la observación y de la reflexión comencé a detectar mis pensamientos repetitivos. Le decía a mi mente en voz alta: “detente”. Menos mal que nadie me vio, que a veces soltaba un “detente”  en voz alta, hubieran pensado que estaba loca, pero de esa forma había frenado las construcciones perjudiciales. En este retiro me darían una herramienta eficaz y un concepto revolucionario para entrenarme: la meditación.

Debo admitir que antes del retiro tenía un definición muy superficial de qué era la meditación, pero a través de la práctica entendería cosas que con la simple teoría no se entienden, tendría que experimentarla. Meditar es entrenar tu mente, la enfocas en un punto específico y permaneces allí, los pensamientos y construcciones mentales vendrán, pero tú al estar enfocado las dejaras pasar.  

En el segundo día de meditación intensiva comencé a sentir que en mi mente vivía un perrito juguetón que ladraba mucho, a veces ese perrito se multiplica en muchos más perritos  que persiguen pensamientos como si fueran pelotas. Yo de alguna forma empecé a llamarlo para que estuviera pegado al foco, en un primer momento el foco fue el abdomen, y logré que por algunos segundos ese perrito estuviera allí pegado.

Después de la meditación y casi al terminar el día reflexionaba mucho acerca de mi perrita Mara, una perrita que adopté hace cinco años, a ella no le gustan las pelotas pero sí le gusta acechar gatos y otras cosas. Ella fue por muchos años una perrita que vivió en la calle y por eso no tuvo ningún entrenamiento, y lamentablemente yo solo la comencé a entrenar hace un poco más de un año. Al entrenarla mejoró mucho su comportamiento, me dí cuenta en ese momento que ella tenía todo el potencial para ser una buena perrita, lo único que le faltaba era entrenamiento: eso también le pasaba a  mi mente. Entendí que mi mente no era mi enemiga, simplemente estaba fuera de forma.

Esa noche en la habitación que compartía, leí uno de los capítulos de un libro que me regalaron llamado: “Breath by Breath, The liberating Practice of Insight Meditation” de Larry Rosenberg con David Guy y no sé si fue por casualidad, pero  llegué al mismo concepto del autor de aquel libro y lo llamaba “The Doggy Mind” La mente correr detrás de los pensamientos como si fuera un perro que corre por huesos,  no importa si son huesos de plástico que no le proporcionan ningún alimento, ella simplemente se va detrás de esos “huesos” Según el autor del libro al entrenar tu mente se pasa de una mente de perro a una mente de león, la cual  escoge su objetivo, se enfoca y va por éste.

Cuando terminó el retiro sentí que mi mente ya no era ese perrito latoso que se alborota por cualquier ruido, sino que era como un perro Pastor Alemán. Sin embargo, a  veces se convierte en el perrito latoso que se multiplica por casi mil. En ese momento simplemente respiro y lo llamó, ahora hace un poco más de caso. Con el entrenamiento estoy convencida de que mejorará así como mejoró la obediencia y el comportamiento de mi perrita Mara.  

Meditar es un acto de amor por lo demás

Garabatos y notas en mi cuaderno

Antes del retiro pensaba que meditar era un práctica para encontrar calma a un nivel individual. Y aquella experiencia me haría sentir y vivir algo muy diferente. Al terminar cada meditación quedábamos perplejos, yo sentía como si me lanzaran baldazos de entendimiento que me dejaban sin palabras. Entendí que es importante desarrollar la paz interior, el amor y la compasión, así te conviertes en un refugio para los demás, y este estado es algo que pasa de persona a persona. A través de algunos trabajos que he desarrollado había entendido a nivel profesional que la violencia es como un virus, varias experiencias sociales con soportes estadistícos y estudios así lo confirman, sin embargo de la misma manera que la violencia es un virus que pasa de persona a persona, la paz interna, el amor y la compasión podrían transmitirse así, y tú, al cultivar tu paz interior, podrías frenar esos “virus maliciosos” que nos acechan: la meditación te hace menos vulnerable.

Al sentir paz, amor y compasión no solo lo sentimos por otros seres humanos, lo  sentimos también por otras especies y hasta por todo el planeta, por esta razón decidí incluir esta serie en este blog, pero esto no sería todo lo que entendí.

(Te invito a ver este video que mi hermano me compartió, habla de tener el altruismos como guía en nuestras vidas. También muestra lo que pasa en nuestros cerebros al practicar la meditación. ¡Larga vida a la revolución del altruismo!)

Un Encuentro con el Silencio (Segunda parte: La Monja, la Práctica y la Presencia del Silencio)
Un Encuentro con el Silencio (Primera parte: La Duda, la Migraña y el Buda)

 

Un Encuentro con el Silencio (Segunda parte: La Monja, la Práctica y la Presencia del Silencio)

Naturaleza del sitio del retiro, foto que tomé antes del inicio del Silencio

Mi expectativa en aquel retiro se reducía a tener un encuentro con el silencio pero me encontraría más que eso. Entendería un concepto totalmente novedoso para mi que es el entrenamiento de la mente a través de una práctica llamada Calma Introspectiva o Shamatha en Tibetano. Lo que me daría un experiencia inolvidable. No alcancé el Nirvana pero si un estado al que nombre experiencia Technicolor.  

La Monja, la Práctica y la Loca de la Campana

En la primera sesión de meditación conocimos a la persona que sería nuestra guía en este retiro Ani Thubten Khadro, una monja Budista. Antes del retiro solo pensaba que los monjes Budistas eran solamente hombres y me sorprendió de forma agradable saber que la persona que guiaría las meditaciones sería una mujer.

Ese día ella nos contó algo de la historia del Budismo y de su principales linajes. La práctica que nos enseñaría es del Mahayana, específicamente del linaje del Budismo Tibetano Gelug. La práctica se llama Shamatha o Calma Introspectiva en Español y es un método de concentración para mantener la mente enfocada. En ésta también se involucra la práctica de la concentración en la vida cotidiana.

Ofrendas del altar

En esta sesión revisamos los horarios del retiro y de la práctica de la meditación  que se alternaban con ejercicios de relajación y estiramiento, los cuales fueron fabulosos y me permitieron tener más consciencia de mi cuerpo. También en ese primer encuentro se propusieron los voluntarios para el arreglo y mantenimiento del altar y de la sala de meditación, a lo cual no me propuse porque en ese momento, ni aún hoy,  entiendo el protocolo ni todos los rituales que existen en el Budismo Tibetano, pero me propuse para el toque de la campana.

La famosa campana

En mi imaginación la campana se debía tocar fuertemente como las campanas de las Iglesias Católicas a medio día. Estuve fantaseando con mi toque de concierto de campana por algunos segundos hasta que Khadro como si hubiera leído mis intenciones me dijo la forma como debería tocar la campana; la cual consistía en un toque austero para mi gusto. Como el lugar era grande recorría con la campana en una postura ceremonial el sitio del retiro para llamar a mis compañeros.

Muchas veces pensé que era algo sin sentido debido a que muchos tenía sus relojes, pero a pesar de esto me comprometí hacer mi labor con consciencia y de la forma más solemne posible. Al terminar el retiro me despedí de varias personas con las cuales no había cruzado palabra alguna durante el retiro y me agradecieron por la campana. Las personas se habían sumergido tanto en la práctica y en el silencio que la campana les ayudó a llegar a tiempo a todas las sesiones.

Algunas veces al recorrer con la campana el lugar algunos de mis compañeros me me preguntaban con sus ojos: ¿Qué sigue? Y yo les contestaba con una mímica sutil  si teníamos que meditar, hacer ejercicios o practicar la caminata con consciencia.

Los gatos y el inicio del Silencio

Gato amigo del retiro. Le gustaba pedir comida pero no las fotos

A las tres de la tarde de ese primer día el ruido le dio paso al silencio. Estar en un grupo de 39 personas en silencio era una situación totalmente  inusual para mi. Cada uno estaba inmerso en su universo interno, con su tirano o amigo personal. Se habían acabado la distracción era el momento para encontrarse con uno mismo. En la primera sesión nos advirtieron que era importante ser amables  y considerados con los compañeros; muchos pensamientos, sentimientos y emociones podrían aflorar.

Garabatos y Gato en mis apuntes

La mayoría de las personas evitaban el contacto visual y se sumergieron en su interior, en las cuales también me incluí. Sin embargo, si me chocaba por casualidad con los ojos de alguien daba un saludo con mis ojos. Lo cual había aprendido hacer al ver a uno de los tres gatos que estaban en el lugar del retiro. Con las primeras comidas ellos se acercaron para que les diéramos algo, especialmente uno de ellos visitó  varias veces la mesa en donde me senté a comer. Cerraba sus ojitos para saludar y pedir comida como si se uniera al grupo del silencio, lo cual me pareció que no hicieron en la tarde en la que llegamos debido a que nos maullaron sin cesar pidiéndonos comida.

Con el tiempo los gatos se cansaron de pedirnos comida al percatarse que toda la comida era vegetariana y de sabores poco exóticos y contrastantes. Me imagino que todo era parte de la experiencia de abstraerse de los sentidos.

Un silencio acompañado

La primera comida que le siguió al  inicio del silencio fue un poco extraña. Cada uno tomó una mesa, algunos prefirieron las más alejadas. Pero en los días siguientes nos sentábamos acompañados y era usual ver mesas ocupadas por dos y hasta tres personas.

Por mucho tiempo asocie el silencio a la soledad y hasta con la tristeza. Había necesitado tantas veces hablar para rellenar espacios pensando que el silencio es ausencia cuando tal vez es presencia.  

En el silencio aprendí a no justificar lo innecesario

Había llevado al retiro un tapete que encontré en la casa de mi papá el cual tiene un roto gigante que le hizo uno de sus perros en uno de sus extremos. Cuando lo saqué para la primera clase de estiramiento apegada a mi manía de justificar y dar explicación acerca de todo lo que hago y lo que no hago, hasta de lo más mínimo, sucedió algo increíble.. no lo pude hacer porque estaba en silencio. Simplemente sonreí conmigo misma. Un fresco y ligero aire de liberación me invadió.

Una fantasía de mi mente, parece que el jardín también lo tengo en mi cabeza.

Pero eso no era todo lo que aprendería en el silencio, simplemente era una puerta para entrar en algo más grande, desconocido e impactante.

 

Un Encuentro con el Silencio (Tercera Parte: El Cielo de la Mente, la Meditación y el perrito que encontré)
Un Encuentro con el Silencio (Primera parte: La Duda, la Migraña y el Buda)

 

Un Encuentro con el Silencio (Primera parte: La Duda, la Migraña y el Buda)

Unas ranitas del juego tradicional que encontré en mi retiro, al verlas me cuestionaba si podría estar en silencio.

Silencio. Ese incómodo momento que me causaba escalofrío en una conversación, esa sensación de aislamiento y soledad cuando no tenía con quien hablar. El silencio  era algo que me aterraba. Participar en un retiro en silencio fue algo que hace unos cuantos años no se me hubiera pasado por la cabeza.

Pero hace unos meses en el  jardín el silencio se convirtió en una parte de mi vida. La Wifi no llega al jardín, los programas de radio con sus sonsonetes  de noticias y regetón me aburren y prefiero no escucharlos. Entre el cantar de los pájaros, el zumbido de las abejas y el sonido del viento; el silencio comenzó a sentirse como una nota musical más en la sinfonía de la naturaleza. Pero nunca me imaginé lo que sucedería visitando a mi familia en mi país.

Una inesperada invitación al silencio en la ruidosa y vibrante Bogotá

Estando en Bogotá, mi hermano me contó que se iba a ir a un retiro de silencio a las afueras de la ciudad. Al ver mi entusiasmo por el retiro me invitó. Felices de ir nos preguntábamos  si podríamos estar tanto tiempo en silencio al ser los dos personas tan habladores. Él pensaba que de sus ojos se iban a proyectar letras y yo reía al imaginar que las pecas de mi rostro se comenzaría a reunir en letras para formar palabras en mis mejillas.

Un par de días antes mi hermano tuvo que desistir de ir y yo dudaba de ir sola. Sin embargo, esa oportunidad no se me  presentaría de nuevo al volver a mi cotidianidad, por lo cual decidí ir. Me encontraría con un buen amigo de mi hermano que le compartió la información del retiro y otras personas que también se habían inscrito. El punto de reunión era  cerca del Estadio el Campín en Bogotá y de allí saldríamos al sitio del retiro.

Primer día: La duda, la Migraña y el Buda

Ese día me levanté con un migraña muy fuerte pero no me sentí totalmente incapacitada. Las ganas de ir eran más fuertes que el dolor de cabeza, tomé algunas previsiones y me fui. El lugar del encuentro era el Centro de Meditación Budista Yamantaca, llegué unos minutos más temprano de lo acordado y estuve esperado en una pequeña sala. Con una mano me tapé  y sostuve el lado izquierdo de mi cara y cabeza donde se concentraba el dolor de la migraña mientras que con el ojo derecho apreciaba la decoración del lugar.

Uno de los Budas que  me recordaba  la posición que debía mantener en los siguientes días.

De frente pude ver la figura de un Buda encima de una estantería. Se veía tan diferente al Buda bonachón y panzón que tenía mi bisabuela en su casa, al cual todos los que llegaban a visitarla le rascaban la prominente panza como un agüero de buena suerte para conseguir dinero. Éste a diferencia del de  mi recuerdo infantil era un Buda estilizado y con unas postura de meditación muy recta, la cual me recordaba que por los siguientes cuatro días esa sería mi posición habitual diaria; con solo pensarlo mis rodillas me dolían.

Pero ese no sería la única figura de Buda que vería ese día, en el fondo del Centro en un pequeño jardín se encontraba otro, esta vez me llamó la atención su expresión de serena alegría que se  dibujaba en su rostro.

Otro de los Budas que pude apreciar.

A mi lado derecho al fondo se veía una estantería con  varios libros, algunos en Inglés otros en Español. Mientras inspeccionaba el lugar con mi ojo derecho escuchaba cantos y oraciones en un idioma totalmente desconocido para mi. Esperaba que el encuentro no fuera un gancho para reclutar incautos y que no me acosaron en todo momento con conceptos religiosos.

Los cantos cesaron y se asomó a la sala un monje  que me hizo una pequeña venía con su cabeza mientras sus manos se juntaban a la altura de su pecho. Varias personas que también iban para el retiro comenzaron a llegar incluido el amigo de mi hermano, después de saludarnos y meter las maletas en el carro decidimos salir de Bogotá . El recorrido se hizo ameno y conocí en el trayecto a las que serían mis compañeras de habitación.

Las primeras notas de silencio

Esa noche en el retiro a las afueras de Bogotá

Cerca de Bogotá en el lugar del retiro fueron llegando otras personas, unos ya habían participado en eventos similares mientras que otros nos preguntamos si sería posible estar en silencio por lo próximos días. Entre conversación y conversación, las pausas se hicieron más largos, el silencio comenzó anunciar su presencia. En mi interior sabía que sería un encuentro interesante y a la vez desafiante, estaría conmigo misma y retirada de cualquier estímulo que afectará mis sentidos.

Por cuatro días estaría desconectada del internet, del teléfono, de mi familia y de la necesidad de comunicarme con otras personas. A cambio estaría conectada conmigo misma. Podría conocer que tan buen trabajo había hecho al  convertirme en mi mejor amiga o por el contrario en mi peor enemiga.

Un Encuentro con el Silencio (Segunda parte: La Monja, la Práctica y la Presencia del Silencio)
Un Encuentro con el Silencio (Tercera Parte: El Cielo de la Mente, la Meditación y el perrito que encontré)

¡Una compostera hoy quién sabe qué maravillas mañana! (Segunda parte: Cocinando el Compost, los ayudantes inesperados y las equivocaciones iniciales)

Así quedó mi Compostera .

Con mi Compostera lista no dude en iniciar el proceso de inmediato. En la primera semana puede notar como la basura que generábamos en casa se redujo a la mitad, así como se redujeron el número de veces que dejamos la basura en el contenedor de residuos de la aldea en donde vivimos, lo cual pasó de tres veces a la semana a una sola vez.

Pero esas no fueron las únicas sorpresas del Compost. En el proceso aprendí  más acerca del poder de la transformación de la naturaleza y hasta aprendí cómo transformar mi pereza en una virtud. Antes de pasar a los resultados y a las sorpresas que me trajo el Compost te contaré cómo se hace.

Preparando una tarta de Compost (las capas secas y húmedas.)

Compostar es casi como preparar una tarta, necesitas dos capas una húmeda y otra seca. La capa húmeda se puede conformar por desperdicios como: cáscaras de frutas y verduras, podas del jardín, cáscaras de huevo trituradas,  quesos, lácteos, mermeladas y excrementos de animales de granja herbívoros. No se debe incluir restos de carne, pescado y huesos para no atraer plagas como roedores, ni tampoco se deben agregar  excrementos de perros o de gatos porque pueden contener patógenos difíciles de procesar en un Compost casero.

Así se veía mi primera Compostera hace nueve meses cuando añadí la primera capa. Cuando inicias puedes añadir antes de empezar algo de tierra, aserrín o papel periódico.

Tampoco puedes incorporar una gran cantidad de cáscaras de cítricos ni de tomates para que no se acidifique  la mezcla, ni incluir una gran cantidad de ceniza para que ésta no se alcalinice demasiado. Si quieres que el proceso corra más rápido deberás picar/cortar bien lo que adiciones, de lo contrario el proceso se realizará de forma más lenta.

La capa seca  se coloca después de la húmeda  y le puedes incluir: aserrín, restos de café seco (actualmente prefiero extenderlo en una bandeja para dejarlo secar al sol y agregarlo en la capa seca, es importante mencionar que el café es de alto contenido en Nitrógeno), cáscaras de frutos secos como: maní, nueces, almendras entre otras se deben triturar  porque son de lenta descomposición (antes dejaba éste residuos en la  la capa húmeda pero ahora prefiero triturarlas bien y dejarlas en la capa seca). También puedes agregar un poco del cartón con el que hacen las cajas de los huevos y algo de papel periódico, pero no mucho. No debes agregar papeles impresos brillantes ni otros que sean fabricados con plásticos.

Posteriormente, aplicas un poco de agua a la mezcla (mejor aún si es agua de lluvia la cual no contiene cloro y promueve la fermentación).Con el tiempo he preferido agregar agua a la capa húmeda y después  incorporar la capa seca. Es importante que la humedad de la Composta esté entre el 40% al 60%. Al cierre de esta capa me gusta dejar una capa de hojas secas del jardín o tierra, de esa forma cuando abras tu Compostera tendrá una buena presentación que atraerá menos a las moscas de la fruta.

Así se veía mi primera Compostera que terminé de llenar en Enero de 2018. Cuatro meses después de iniciar el proceso.

La medida de la capas y la cocción de la tarta del Compost.

Cuando empecé a realizar Compost no le preste atención a la medida de las capas. Agregaba un poco de material cada tercer día, el cual no era suficiente para la fermentación y por eso el proceso al principio corrió más lento de lo esperado. Para que ocurra un proceso de descomposición rápido se requiere que suceda una fermentación, con lo cual tu Compost puede subir su temperatura, lo ideal es que suba a menos de 65°, con esta temperatura el material se degrada y permite que las bacterias que intervienen en el proceso puedan sobrevivir.

 

Así se veía mi primera Compostera en el segundo mes. En ese momento no trituraba bien las cáscaras de frutos secos y ésto hizo el proceso muy  lento.

Otros temas importantes para la cocción de esa tarta de Compost es el balance entre el Carbono (C ) y Nitrógeno (N),  para lo cual debes incluir una gran variedad de residuos tanto secos (en su mayoría tienen altos en contenido de Carbono) como húmedos (en su mayoría tienen alto contenido de Nitrógeno), la mezcla se debe humedecer para que permite la descomposición del material pero no debe ser  excesivo para evitar la putrefacción, para esto debe tener en cuenta la humedad de los residuos que agregas y las condiciones del tiempo; por lo cual en temporada seca tu Compost necesitará más agua y en temporada lluviosa menos o casi nada.

Así se veía mi Compostera al mirar por la puerta, tenía mucha humedad y el material no era hómogéno , esto se veía así al quito mes de iniciar el proceso

Adicional a la anterior, también requieres revisar  la aireación de la mezcla, si utilizas una Compostera esta deberá tener orificios para que el aire penetre pero que no sea  exagerado debido a que  puede secar por completo la mezcla. Cada semana o cuando incorpores otras capas deberás remover el contenido de tu Compostera para que se mezcle y aire bien, esto ayudará en el correcto proceso de Compostaje.( Al  final de esta entrada puedes encontrar enlaces de información muy detallada del proceso).

 

Creo que si bien es importante entender la técnica y la base científica del proceso del Compostaje, el mejor maestro  es el proceso en sí mismo, la técnica es simple y al hacerla  vas a ir entendiendo y observando de primera mano como lo que llamamos “basura” se transforma en un recurso.

 

 

Ayudantes inesperados

Cuando la tarta del Compost baja la temperatura es posible que algunos ayudantes intervengan en el proceso, al principio yo no tenía ni idea de esto y me sorprendí al ver lombrices y varios insectos en mi Compostera como: hormigas, cochinilla o insectos bolita entre otros. Todos estos insectos ayudan en el proceso de descomposición, por lo cual si los encuentras en tu Compostera de jardín no te angusties es normal tener estos insectos ayudándote en el proceso. Los cuales se irán cuando el Compost se madure, que es el momento en el cual el material es totalmente   homogéneo.

Sin embargo,  si observas una fauna excesiva de amigos insectos en tu Composta acompañada de un olor desagradable esto es un indicativo de una baja relación de Carbono/ Nitrógeno (Para saber más de ésto te dejo al final de esta entrada algunos enlaces de interés)

 

Mis principales equivocaciones al iniciar el proceso

-No picar los residuos lo suficiente.

-Adicionar cantidades pequeñas de material al Compost.

-No revólver ni  airear el material de la Compostera que se llenó por completo. Si la capacidad de tu Compostera llegó a su límite debes seguir revolviendo el material, si se te olvida no pasa nada, lo único es que el proceso irá más lento.

– No incorporar a los otros miembros de la familia en la realización del Compost.

– Dejar mi primera Compostera muy lejos de la cocina. La primera Compostera la dejé en el jardín pero tan alejada de la cocina lo cual me hacía más difícil el proceso de sacar el material.

-Pensar que el proceso era muy difícil y complicado. Creo que con tantas actividades diarias es importante que el Compostaje y las actividades previas para su realización (picar/triturar el material  y almacenarlo) sean simples.

 

¿Cuándo está listo mi Compost?

Esta es una pregunta recurrente en el proceso, pero antes de formularla necesitas saber para qué quieres usar el Compost. El compost lo puedes utilizar para: la recuperación de suelos, cultivos y sustrato, siendo la última la que mayor exigencia en calidad se requiere. Si tu propósito es utilizar tu Compost para  cultivar, necesitarás un Compost maduro, que tardará entre nueve meses a un año, este es un Compost homogéneo que tiene cierto grado de humedad, PH, balance de Carbono y Nitrógeno, está lleno de nutrientes y no tiene presencia de patógenos. También podrás observar que el volumen del material se disminuye en menos de la mitad.

En el siguiente video te explican de forma clara el proceso y si revisas los links con detenimiento puedes ver  el Compost en diferentes estados de maduración.

 

Esta es mi primera Compostera nueve meses después del proceso, el material se ve transformado, pero se aprecia algunas semillas germinadas porque con esta Compostera no realicé de buena forma el proceso de fermentación. Como puedes ver el volumen se redujo a menos de la mitad.

Mi compost en proceso, todavía falta un poco creo. Material de mi Segunda Compostera cuatro mese después de iniciar el proceso. Un poco húmedo pero el proceso en ésta fue más rápido

En una próxima entrada te contaré  mis aciertos y desaciertos en incorporar el compostaje en las rutina de mi familia y cómo puedes convertir la pereza en una virtud.

 

Enlaces de interés:

 

 

 

Manual de Compostaje

Secretos del Compostaje

Maduración del Compost 

Balance Carbono /Nitrógeno 

Lista Carbono/ Nitrógeno

Humedad en la Composta 

Fabricando una Compostera con una caneca 

¡Una compostera hoy quién sabe qué maravillas mañana! (Primera parte: La Compostera)

Construyendo mi primera Compostera, por primera vez construía algo. ¡Una compostera hoy quién sabe qué maravillas mañana!

Había terminado de construir mi primera compostera. Por primera vez en mi vida había construido algo, o en este caso adaptado algo. Me sentía invencible: ¡Una compostera hoy quién sabe qué maravillas mañana!  No era la ideal hecha de pallets de madera, ni tampoco una electrónica que promete compostar en 24 horas. Era la que había podido fabricar con mis manos e inexistentes conocimientos y habilidades constructoras.

Así quedó mi compostera, pero sigue leyendo este post y te cuento como la hice.

En un estado de euforia  le envié a mi familia un mensaje con la buena nueva, como si me hubiera ganado un premio de ingeniería. Pasaron los minutos y en lugar de unas felicitaciones por mis progresos creadores recibí una pregunta: ¿Qué es una Compostera?  Un choque de realidad me bajo de mi estado de “invencibilidad constructora” y me dí cuenta que a pesar de la alharaca ambiental que doy todavía tenía muchos temas por sensibilizar, entre estos el Compostaje.

Entonces empecemos desde el principio.

¿Y.. qué es eso del Compostaje?

Mi compost en proceso, todavía falta un poco.

El Compostaje es la forma como los residuos orgánicos se descomponen a través de un proceso biológico controlado de fermentación, en el cual ayudan microorganismo y bacterias. El resultado de esto es un abono de excelente calidad que nutre los suelos y que evita que los residuos orgánicos terminen en basureros o rellenos sanitarios en los cuales se conviertan en un problema ambiental y de salud pública. El proceso puede tomar de cuatro meses hasta dos años, lo cual depende del tipo de residuo, el método que apliques y hasta el clima.

 

Tan simple como hacer una tarta

Compostar es como hacer una postre de dos capas, una húmeda y otra seca. Esta tarta debe tener humedad para que se generé el proceso de degradación, para esto le agregas  un poco de agua en su justa medida, es decir ni tanta para que las cosas se comiencen a podrir ni tan poca para que no se active el proceso. Cuando hace calor es posible que necesites un poco más de agua y cuando el tiempo es húmedo y lluvioso es posible que necesites poca o nada.

La selección del molde para  la tarta… digo para el compostaje

Es importante mencionar que para compostar no necesitas de  un recipiente o de un armazón específico, el cual podría asemejarse a un molde de cocina para hacer una tarta,  puedes compostar a través del método de pila. En lo personal no me llamaba mucho la atención este método porque se debe voltear la pila con cierta frecuencia y en mi imaginación no me veía realizando este trabajo,me parecía algo muy difícil y agotador,  por tal razón decidí utilizar una compostera.

Existen composteras de diferentes tamaños, materiales y formas. Las encuentras en barro muy decorativas, plásticas, en madera y hasta electrónicas. En mi caso decidí acondicionar una caneca negra grande de basura, me pareció que era el método más económico y que podría hacerlo con las herramientas que tenía.

Después de nueve meses de realizar compostaje y de ver el proceso en acción pienso que  le dí muchas vueltas al asunto por el desconocimiento práctico que tenía con respecto al tema, había leído desde hace décadas acerca del compost  pero solo hasta ahora me atrevía a realizarlo.

Materiales

Para realizar esta compostera solo necesitas: una caneca plástica con tapa, un taladro, una broca adecuada para hacer hoyos grandes, unas visagras para hacer una puerta, una manija pequeña, tuercas, tornillos y  mucho cuidado especialmente si eres inexpert@ como yo.

El método de construcción es fácil consiste en hacer muchos agujeros. Primero en la base  de la caneca en forma de una diana del tiro al blanco, después haces cinturones de agujeros en diferentes partes de la caneca y hasta en la tapa. Para esto puedes marcar los cinturones primero, y a cada  diez centímetros haces una marca para un agujero, de esa forma queda un poco más ordenada, pero si no te quedan tan ordenados no te preocupes, lo importante es que entre el aire.

A continuación puedes encontrar el video que seguí para hacer esta compostera.

En el próximo post te contaré cómo se prepara y cocina esta tarta, los errores que cometí en el proceso, los ayudantes inesperados y la maravillas que te sorprenden en el proceso compostaje.

Bolsas de Papel Periódico y Pegante Casero

Desde hace un par de meses estoy haciendo estas bolsas para reutilizar el papel periódico y disminuir el uso del plástico en mi casa.

Como complemento a este idea encontré en el Blog Nuestro Mundo Creativo una receta maravillosa para hacer un pegante casero con ingredientes que seguramente tienes en tu alacena.

Pegamento casero: fécula de maíz, vinagre, agua y sal.

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Para la Bolsa Grande:

Materiales

4 hojas de papel periódico y pegante.

Capacidad: de 500 a 700 gramos

Instrucciones

1.Pegas por los bordes dos hojas y  repites la misma operación con las otras dos hojas restantes. De esta forma tienes dos hojas reforzadas.

2. Pegas las dos hojas reforzadas por uno de los bordes más largo y obtienes  una sola hoja.

3.Doblas esa gran hoja reforzada dejando unos tres centímetros de diferencia en uno de los bordes. Doblas ese excedente y le aplicas el pegante en los bordes.

4.Doblas uno de los extremos a uno diez o quince centímetros. Posteriormente abres ese doblez y  en el interior realizas dos más (uno arriba y otro abajo) y pegas las intersecciones.

5.Si usas el pegante casero tienes que dejarla secar por algunas horas.

 

Bolsa mediana.

Esta bolsa es más resistente que la anterior, pero tiene una capacidad menor.

Materiales 

2 hojas de papel periódico y pegante

Capacidad: de 200 a 500 gramos

  1. Aplicas el pegante  en los bordes de una de las hoja y le pegas la otra hoja. De esta forma tienes una hoja reforzada.
  2. Por la parte ancha realizamos dos dobleces, uno a cada extremo a unos 15 o 20 centímetros.
  3. Abres la hoja y doblas hacia adentro los dobleces laterales realizados. Puedes pegar lo bordes hacia adentro o hacia afuera.  

A estas bolsas puedes darles diferentes usos. En mi caso las uso para recoger la basura de las papeleras del baño y limpiar la caja de la gata.

Campesinos Con Wifi (Segunda parte: La Mala Hierba)

Una de mis malas hierbas, en el jardín

El jardín se me presenta como una metáfora de mi vida. Mis sentidos despiertos del letargo citadino se abruman  por el ritmo y la renovación constante de la naturaleza. Aquí todo se transforma, hasta yo. En este espacio de mi vida que se traslada a mi mente y a mi corazón, en el cual interpreto los papeles de artífice, contemplador, sujeto y  hasta objeto, reflexiono y me cuestiono.

En el jardín, el Invierno terminó pero no acabó

Al parecer lo único que crece es la mala hierba… El frío y la lluvia de los últimos meses la han vigorizado y expandido por casi todo el terreno, así como la duda y la inquietud han invadido mi mente.

¿Habré romantizado demasiado esta vida campestre?…¿Habré desestimado el duro trabajo  que requiere el campo y el incipiente conocimiento que tengo de éste? La respuesta de esto me estremece. Mientras miro los campos vecinos llenos de repollos, flores y retoños  que se asoman en las ramas de los árboles.

 

¿Será que para mí no existe primavera? Y solo me queda seguir aguantando estos días grises, lluviosos  con su frío inclemente.

Los que yo no planté pero que creció.

Decido recorrer el campo y recoger la mala hierba. Me doy cuenta de que un nabo estaba creciendo felizmente al lado del Ciruelo y yo no lo planté; el simplemente creció. Debajo del Higo se esconde una Digitalis ya en flor,  éste  tiene flores fucsias en forma de trompeta con manchas atigradas en su interior.

Una Digitalis que se esconde bajo la Higuera

Entre los recortes de la poda que todavía están arrumados en el patio de piedra se asoma un retoño de una Hortensia, sin querer al podar en Otoño hice un esqueje y este ya tiene raíces. Como artífice del jardín la siembro en un sitio que creo que le gustará.

También han proliferado otras plantas, al principio creo que todos son Dientes de León pero al acercarme un poco más dudo de que lo sean.  

 

Observando no solo con los ojos

Estudiando las malas hierbas

Al agudizar los sentidos percibo que las hojas son diferentes tanto en su forma, como en su textura y simetría. Las había mirado en forma superficial pero ahora me doy cuenta de que tienen aspectos muy diferentes.

Por el contacto con las plantas, los libros que he leído y un curso de herbalismo que estoy tomando he aprendido a verlas no solo con mis ojos, sino también con mis otros sentidos. Con  con el tacto he descubierto que no todos los tallos son redondos, existen triangulares como el del Ajo Silvestre o cuadrados como los tallos de las Metas. Algunas plantas pican como la Ortiga y otras son muy suaves como las hojas de las  Malvas en Primavera.

Teniendo por lo menos una identificación y la guía de una experta en botánica me aventuro a saborearlas. Me sorprende el sabor de las flores comestibles como el Ajo Silvestre y las Violetas.  La astringencia y amargura del Diente de León y advierto que he pasado más de una vez por encima de una planta comestible y medicinal como el LLantén. Me reencuentro con los olores de la Manzanilla y de la Caléndula. Recuerdo que tengo más de un sentido.

Ajo Silvestre o Lagrimas de la Virgen

Ordenando el jardín y ordenando la cabeza

Pero debo reconocer que nuestro campo, que es un enorme jardín, es un total desorden. La “mala hierba” lo ha inundando  todo, de esa forma no crecerá ninguno de los proyectos que queremos en este espacio.

Así como debo limpiar de inquietudes y miedos de mi mente y mi corazón para poder ver con claridad la vida, así debo limpiar el jardín para que pueda crecer lo que queremos que crezca.

Ortiga, Romero y Recortes para un Abono Verde

Me doy cuenta que en este proyecto no estoy sola como en algún momento me sentí al tener tanta “mala hierba” en mi cabeza. Mi esposo en un arranque de entusiasmo la poda, pero antes yo he recogido una parte  de ésta y la considero como regalos. En esta oportunidad consisten en margaritas silvestres, Ortiga, Ajo Silvestre, plantas y recortes para hacer un abono verde.

Ajo Silvestre para cocinar, margaritas y manzanillas en maceración para aceites

La mala hierba volverá… lo sabemos, nos traerán inquietudes y dudas, pero  seremos capaces de reconocerla, aprenderemos de las carencias que tenemos en el suelo porque su proliferación nos lo indicará, la llamaremos por sus nombres y no como “mala hierba” y apreciaremos aún más los regalos que nos da.

Lo que fue ayer no lo es hoy, el inicio de la Primavera

A pesar del frío y la persistente lluvia  la Primavera llegó. Al ritmo de una sinfonía los árboles frutales del jardín comenzaron a  florecer, la Higuera ya muestra sus incipientes frutos y hojas y todo cambia a una velocidad impresionante.

El jardín se llena de vida y me  llena de vida, la oscuridad ha quedado atrás.

El árbol de Ciruelo en flor