Guía para comprar a granel y sin empaque ( Segunda parte: cómo y en dónde comprar a granel y sin empaque en Bogotá, siete lugares para todos los presupuestos)

Compras a granel en Bogotá

Muchas tiendas en Europa y en otras partes del mundo están ofreciendo  a sus clientes la posibilidad de comprar a granel y sin empaque para disminuir la contaminación por residuos, especialmente plásticos, Bogotá no es la excepción.  A través de este post te quiero compartir cómo comprar a granel y en dónde puedes realizar este tipo de compras en la capital de Colombia.

¿Cómo comprar a granel?

Como te comenté en el post anterior (ver post) para realizar compras de este estilo tienes que  llevar tus empaques. La mayoría de las tiendas que visité en Bogotá te  ofrecen  bolsas de papel, que son una mejor opción que las bolsas de plástico, las cuales puedes utilizar si se te olvidaron  tus empaques o si éstos no son suficientes, también puedes comprar en algunos sitios envases de vidrio, pero no es la regla general.

 

Las primeras veces que compré a granel y sin empaque sentí un poco de vergüenza al sacar mis bolsas de tela y mis empaques retornables, pero con el tiempo y la práctica me he dado cuenta que la gente por lo general no repara en mis empaques, y cuando lo hacen es para felicitarme, lo cual me anima a seguir en el camino del Desperdicio Cero/ “Zero Waste”.   

 

En las tiendas que te ofrecen productos a granel puedes pesar los contenedores vacíos antes de realizar las compras, de esa forma obtienes su peso (es decir la TARA), posteriormente los llenas con lo que necesitas y  después se vuelven a pesar con el producto que quieres llevar. Al peso total se le resta el peso del empaque (contenedor retornable/bolsa de tela/frasco de vidrio) y de esa forma solo pagas lo que pesa el producto. Sin embargo, no en todos los sitios que ofrecen la posibilidad de comprar a granel hacen lo anterior, por eso es mejor pesar en tu casa tus empaques y anotar su peso, especialmente de los empaques más pesados.  

Siete lugares en Bogotá para comprar a granel y sin empaque

 

1.Granel Gourmet: esta  cadena de tiendas es la que más variedad ofrece entre las tiendas que visité,  puedes encontrar: especies,granos,cereales, granolas ,setas, algas, diferentes clases de tés, frutos secos y deshidratados, chocolates, harinas, aceites como de oliva, aguacate y vinagres. Los productos en su mayoría son importados.

El día que visité su tienda compré arroz jazmín, lo cual fue un novedad porque prefiero por lo general los productos locales, para esto utilicé una bolsa de tela, también compré uchuvas achocolatadas y pimienta,  para éstos últimos  utilicé unos envases de vidrio que llevaba.

 

Me gusto mucho la experiencia de compra en este almacén, la atención es excelente, se puede encontrar un gran surtido en productos, el precio y el valor de las compras depende de lo que compres y de su peso, como tiene varias productos importados puede ser una compra costoso para presupuestos ajustados.

 

Comprando a granel y sin empaque en Granel Gourmet

 

Link Granel Gourmet: http://www.granelgourmet.com/

 

2. Gastronomy Market:  tiene tres almacenes en la ciudad, y cuentan con una sección especial de productos que se pueden comprar a granel, como: arroces de diferentes clases, frutos secos y deshidratados, granos, semillas y cereales.

Comprando a Granel en Gastronomy Market Bogotá

En este almacén compré algunos arándanos deshidratados y unos bananitos achocolatados que estaban ¡deliciosos! y que no alcanzaron a llegar a la casa, quedé satisfecha con los productos y con su precio. Al igual que la anterior,  la mayoría de sus productos son importados y si tu presupuesto es ajustado tendrás que realizar un equilibrio entre el peso y el valor por kilogramo. Mi experiencia de compra fue agradable, las personas que trabajan allí son muy gentiles y atentas.

 

Link Gastronomy Market: http://gastronomymkt.com/

3.Loving Hut Cocina Vegana : Te cuento que este sitio lo frecuentaba mucho porque quedaba cerca de mi casa en Bogotá, y la comida es deliciosa,  si tienes o quieres  una dieta que tienda al veganismo seguramente lo apreciarás mucho porque son pocos los restaurantes de esta clase por la Avenida Suba en Bogotá.

Tiene una zona amplia para comprar productos a granel, puedes encontrar: harina, granos, semillas, cereales, frutos secos y deshidratados, Sal del Himalaya, Moringa, especies como el Curry, té verde, y la última vez que fui ví hasta bicarbonato, entre otros  muchos productos más.

 

Mi experiencia de compra en este lugar siempre ha sido muy agradable,los precios son asequibles.

Link Loving Hut Cocina Vegana: https://www.facebook.com/LovingHutCocinaVegana/

 

4.La Tiendita Vegan (Calle 45 No 16- 81): en este lugar puedes encontrar a granel alimentos como la harina de gluten, semillas de Chia, Quinoa, Soya texturizada, Amaranto y hongos comestibles entre otros. Para documentar mi experiencia compré Orellanas y  Portobelos, por lo general es difícil comprarlos sin empaque. Para esto utilicé unas de mis bolsitas ligeras que uso para este estilo de compras.

Tiendita Vegan,Bogotá

La tienda también ofrece otros productos ecológicos, como: esponjas, jabones, bolsitas de tela, un gran surtido de embutidos para veganos  entre otros productos. Disfruté mucho mi experiencia de compra por el servicio y la buena conversación que tuve con su propietaria, en mi opinión los precios son asequibles y es un lugar en donde se respira una gran consciencia ambiental.

Link Tiendita Vegan: https://www.facebook.com/tiendavegan/

 

5.La Despensa Tienda Responsable:  ubicada en el barrio la Soledad en Bogotá, puedo resumir este lugar con una sola palabra:  ¡Encantador!A pesar que no tienen una amplia oferta de productos a granel cuentan con muchos productos orgánicos, integrales y ecológicos nacionales. Me gusto mucho el programa  de retorno de envases que tienen con sus clientes y proveedores, también los empaque sustentables de muchos de los productos que ofrecen, y me impresionó  la sección de cuidado personal y belleza que cuenta con un variado surtido de productos naturales y “cruelty free”.

La Despensa Tienda Responsable, Bogotá

El día en que visité esta tienda solo tenían Quinoa de Nariño a granel, y decidí llevar unos gramos para lo cual utilicé uno de los envases que llevaba, el cual fue pesado y llenado con la cantidad que necesitaba.

También en este lugar se puede disfrutar de postres, tortas integrales y del mejor café colombiano.

 

Link de la Despensa Tienda Responsable https://www.facebook.com/ladespensatiendaresponsable/

6.La Especie Humana: la primera que vez me encontré con esta  propuesta fue en el Mercado de la Pulgas de Usaquén, y fue para mi un gran descubrimiento por la atención, la variedad y su originalidad. Los fines de semana la puedes visitar en el Mercado de las Pulgas de Usaquén y entre semana en Teusaquillo. Sin embargo, te recomiendo que te afilies a la página de Facebook para que estés  al tanto de sus actividades  y de  su movilidad. Además,  ofrecen talleres de cocina.

La Especie Humana, Bogotá

Link Especie Humana: https://www.facebook.com/especiahumana/

 

 

7.Plazas de Mercado: te cuento que ir a plazas y mercados tradicionales es algo que me encanta, de hecho en muchas plazas de este tipo puedes comprar a granel. En Bogotá por lo general realizaba las compras en la Plaza del Siete de Agosto. En este lugar puedes comprar lo básico a granel, como: arroz, frijol, lenteja, garbanzo, también algunos cereales pero para esto debes preguntar si tienen la disponibilidad de venderte a granel, por lo general cuando no han empacado todo el producto te pueden vender a granel, de esa forma podía comprar: almendras, nueces, avena entre otros alimentos que consumo de forma frecuente. Los precios son populares y muy asequibles a todos los presupuestos.

Plaza del siete de Agosto, Bogotá
Fotografía por: Fernando Galindo

 

Si te interesa comprar en plazas te invito a leer: Diez razones para comprar en una plaza de mercado.

 

Adicional a los anteriores lugares también encontré en internet otros lugares que ofrecen la posibilidad de comprar a granel, como: El Granero Natural (Carrera 57 No 133 -27 https://www.facebook.com/elgraneronatural/) y Suna (http://www.sunacolombia.com/) , también un día ví que algunos supermercado como Metro y hasta algunas tiendas de barrio están ofreciendo algunos productos a granel.

Aportes de l@s lector@s de otros lugares:  Espíritu de la Tierra.

Desde hace un poco más de un mes me mudé a otro país y es  volver a empezar hasta con el Zero Waste. Ahora compro algunos productos a granel utilizando mis bolsitas de tela en un mercado medieval al cual tengo acceso cada quince días, algún día te contaré acerca de esta experiencia.   Por ahora espero que te animes a comprar a granel así sea al lado de tu casa, pregunta si  lo que necesitas te lo pueden vender sin empaque o por lo menos trata de usar menos bolsas plásticas.

Guía para realizar compras a Granel y sin Empaque. Primera parte (¿Qué son las compras a granel y sin empaque? Mi experiencia, Ventajas y Preparación)

Algunas de mis compras en Bogotá

La primera vez que escuche acerca de  las compras a granel  fue  a través de una entrevista que le realizaron a Bea Jhonson, una de las principales exponentes del movimiento “Zero Waste”,  comprado a granel y realizando otras prácticas  pudo reducir sus residuos a casi  cero, otro ejemplo es Laura Singer entre otros muchos más.

 

Animada con la idea de reducir la cantidad de basura en mi casa y de ser una personas más proactiva en cuanto al  ambiente comencé a realizar algunos cambios para poder acceder a este tipo de compras, y  así reducir el uso y  el desperdicio del plástico, especialmente el de un solo uso.  

 

Evitar los residuos es mejor que reciclarlos.

Cuando esperaba la ruta del colegio que dejaba a mi hija por la tarde, observaba como lo recicladores que pasaban por el material recuperado del conjunto en donde vivía, no recogían los empaques de plástico y los desechaban con los residuos ordinarios. Ellos preferían llevarse otros materiales como las latas de cerveza, el vidrio y algunas botellas plásticas. La razón de esta selección es que los materiales recuperados entran al mercado del reciclaje y al igual que en cualquier otro mercado este tiene su dinámica, materiales tan abundantes como los empaques plásticos tienen un precio de recuperación bajo para las personas que realizan la actividad del reciclaje en la ciudad de Bogotá.

 

Otras razones de la baja recuperación de los empaques plásticos  tienen que ver con la calidad del material y con su capacidad para poder ser reincorporado a la industria. Por lo general los consumidores no estamos habituados a lavar las bolsas y a secarlas para que se puedan reciclar, los empaques desechados tienen restos de alimentos lo cual disminuye su valor y su capacidad para ser reciclados. También muchos empaques son tan elaborados que es muy difícil y hasta imposible poder recuperar los materiales con los cuales fueron fabricados debido a que en la etapa de diseño no se pensó en el postconsumo del producto.

 

En conclusión todos estos empaques que tratamos de recuperar a través del reciclaje en la fuente   terminan en el Relleno de Doña Juana o en las  compactadoras que entrarán en funcionamiento en Bogotá. Algún día los capitalinos nos despertaremos con la basura hasta el cuello y nos daremos cuenta que los siete millones de toneladas de basura que producimos diariamente no son solo una estadística. La culturaZero Waste”/ Desperdicio Cero será algo que por necesidad tendremos que adoptar todos si no queremos volver este  mundo un basurero, la única forma de no tener residuos que gestionar es no producirlos.

 

 ¿Qué es comprar a granel y sin empaque?

 

Algunos contenedores para realizar compras a Granel

Las compras a granel y sin empaque consiste en la no utilización de empaques plásticos para realizar tus compras, en otras palabras para  realizar tus compras debes llevar tus empaques reutilizables los cuales pueden ser: bolsas de tela, contenedores de plástico o de vidrio entre otros que puedas usar varias veces. Con este tipo de compras solo llevas la  cantidad del producto que necesitas, con lo cual también evitas el desperdicio de alimentos.

 

Mi experiencia comprando a granel y sin empaque

La primera vez que compré a granel y sin empaque lo realicé en una pequeña plaza de  frutas y verduras que quedaba cerca de mi casa en Bogotá. Para esta  primera oportunidad junté algunas bolsas de tela que tenía;  la primera que apareció fue una negra que le regalaron a mi hija un 31 de octubre para recoger dulces, en ese momento tenía la cara de un gato que por el desgaste se desapareció  y  otras que me dieron en algunas tiendas por  compras.

 

Recuerdo bien la vergüenza que sentí ese primer día al  sacar mis bolsitas de tela de la cartera, pensaba que todo el mundo me miraba  como un bicho raro; me pregunté varias veces por qué hacía lo que estaba haciendo, pensé que era mejora hacer lo que todo el mundo hacía.  Pero algo extraño pasó,  nadie, ni siquiera la cajera me preguntó por las dichosas bolsitas. En esta inmensa ciudad en la cual reinan los trancones y el afán la gente no se detiene a mirar que tienes en tu carrito del mercado.

 

Con el  tiempo decidí hacer mis propias bolsas de tela. Hice unas con el forro de una sudadera vieja de mi hija, una malla que me pareció  la mejor opción para empacar alimentos como: papas, tomates, naranjas, limones entre otros. También hice algunas de algodón para comprar nueces, avena, arroz, garbanzos y lentejas.

 

Al fabricar  las bolsitas me reencontré con algo que aprendí de mis abuelas y que disfrutaba mucho cuando era niña, la costura. Me tomó bastante tiempo terminar un juego de bolsitas para cubrir todas mis necesidades de compras, las últimas me quedaron mejores que las primeras. A pesar que algunos pueden pensar que la costura es algo aburrido y pasado de moda estudios recientes dicen que bordar, coser y hacer mermeladas es mejor que un antidepresivo, no se si sea del todo cierto pero fue algo  agradable de hacer.

 

Me hubiera gustado haberlas fabricado en algodón  orgánico pero  no lo encontré, utilicé lo que tenía a la mano  y al hacerlo me he ahorrado muchos empaques plásticos lo cual ha disminuido el volumen de mis residuos.

 

Ventajas a nivel global e individual de comprar a granel y sin empaque.

 

La principal ventaja que tienen la compras a granel y sin empaque es la reducción del volumen de basura. Con  menos empaques generamos menos basura, por lo cual se disminuye la emisión de gases de invernadero,  utilizamos la tierra para cosas más bonitas que rellenos sanitarios y de paso mejoramos nuestra salud y la de nuestro hermoso planeta.

 

Otra ventaja que tiene este tipo de compra es la posibilidad de comprar la cantidad que necesitamos, ahorramos más  y desperdiciamos menos. Por lo general cuando compramos en un supermercado las presentaciones que nos ofrecen nos imponen las cantidad y el peso de los productos a comprar,  a veces solo necesitamos unos gramos y no todo un kilo.  

 

Preparación para realizar compras a granel y sin empaque

 

La gran diferencia entre comprar a granel y sin empaque con las compras tradicionales es que te tienes que preparar. Par esto te recomiendo lo siguiente.

 

 

  • Tienes que hacer una lista de compras.
  • Llevar tus propias bolsas tanto las grandes como otras de tela. También puedes reutilizar algunas bolsas que tengas en casa, lleva lo suficiente para comprar lo que necesitas.
  • Lleva algunos contenedores reutilizables y algunos frascos de vidrio para empacar algunas cosas, dependiendo de tu lista de compras.
  • Recuerda que no todo se tiene que empacar.
  • Determinar algunos lugares para realizar tus compras.

Comprando envueltos a granel con mi hija en Bogotá.

En la próxima entrada te contaré la tendencia de las tiendas a granel en otros países y te compartiré algunos lugares  en Bogotá en donde puedes comprar a granel y sin empaque .

 

 

 

 

 

 

Cocinando Delicias con Alimentos Rescatados (Así vivimos Disco Sopa)

29 de abril, Bogotá, 9:00 am

Disco Sopa Bogotá 2017
Teatro de Garaje Bogotá

Cada año se pierde ⅓ de toda la comida que producimos en el mundo, pero  hoy la historia sería diferente. El correo de confirmación del evento en que me inscribí decía que tenía que llevar: un cuchillo, un pelador, un delantal, una tabla para picar, platos, cubiertos y varios contenedores. Todo  listo y doble, porque mi hija de 10 años me acompañaría.

Todo lo que llevé a Disco Sopa

 

Antes de salir de la casa hicimos un protector para prevenir cortaduras para mi hija. Con este  “gadget”, algunas  instrucciones  y mi supervisión mi hija podría manejar un cuchillo afilado para participar en la preparación de los alimentos, lo cual sería una gran experiencia para ella.

De camino hacia el evento me preguntaba tantas cosas, como: ¿quienes estarían en el evento? ¿ tendríamos los alimentos suficientes para  los asistentes? ¿los alimentos recuperados se podría utilizar para cocinar? Y especialmente ¿cuántas personas irían al evento? Esta era la interrogante que más inquietud me causaba, debido a que esta iniciativa ciudadana e independiente llamada Disco Sopa se celebraría en Bogotá por primera vez.  Lo que no sabíamos es que también se celebraría el  primer Día Internacional de la Disco Sopa en cuarenta países.

 

 

En casa desde hace algún tiempo había adoptado nuevos hábitos  para disminuir el desperdicio de alimentos, lo cual no solamente  había sido  bueno para el ambiente también lo era para mi bolsillo: planeando  las compras, aprovechando los alimentos de temporada, realizando un mejor  manejo de  los alimento y  usando técnicas de preservación y conservación había reducido el gasto en alimentos en un 30%.

Estudio DNP, click en la imagen para ver el estudio

 

Con esta experiencia estaríamos en otro eslabón de la cadena, utilizaríamos  los alimentos que se descartan en plazas y en supermercados; es decir los alimentos que se botan a la basura porque no tienen la estética ni la frescura que por lo general deseamos los consumidores; prácticamente los habían rescatado de convertirse en basura. Para muchos la sola palabra basura genera repulsión pero debemos replantear su significado, estamos botando la abundancia de la vida mientras millones de personas en el mundo no tienen  alimentos suficientes.

 

11:00 am

 

Cuando llegamos habían varias personas moviendo canastas plásticas llenas de alimentos, varias de papas sabanera y criolla, zanahoria, habichuela, yuca, bananos, papaya, mango, una manzana, cilantro, un vegetal extraño, entre otros muchos más.

Alimentos Rescatados Disco Sopa Bogotá

 

Lorena y Karen, organizadoras del evento, nos dieron la bienvenidas. Prestas nos pusimos nuestros delantales y nos alistamos para colaborar. El Chef Julián de Slow Food Colombia nos encargó las frutas.

 

Mesa de Frutas, Disco Sopa Bogotá

En una mesa acomodamos  cuatro papayas grandes muy maduras, un racimo de bananos pecosos y otros  muy negros.  Ante nuestros ojos se nos presentaba la ironía de la vida; no eran pocos los disgustos que había tenido con mi hija porque  ella despreciaba los bananos pecosos  y los que teníamos al frente eran muy pecosos y varios muy negritos,  teníamos la misión de picarlos y de utilizar nuestra creatividad para hacer algo delicioso.

La nena cocinando

 

La hora de la Sopa y las otras delicias

Se utilizó vajilla retornable, Disco Sopa Bogotá libre de plástico desechable

Todo lo que comimos fue delicioso y alcanzó para todos los asistentes del evento, los cuales pudieron degustar un festín gratuito. Es difícil pensar que con  esa lechuga achilada, o  que con  ese bananito negro, o  con la papita de forma extraña se  pudieran hacer platos  tan maravillosas como estos:

 

Entradas:

Galletas con salsa ceviche de mango

Coctel de Fruta: mezcla de banano, papaya y una salsa de guayaba.

Pan con Mermelada de Mango: trocitos de pan con mermelada de mango, jengibre y naranja.

Galletas con salsa ceviche de mango: galletas integrales con una salsa de  vinagre y mango maduro, cebolla rojo, cilantro y tomate.

 

Platos Principales

Sopa de Verduras:

 

Sopa de Verduras: sopa de verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Sopa de Carnes: carnes, verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Ensalada Verde

Ensalada Verde: ensalada de hojas verdes finamente picada con un aderezo especial.

Salteado de Verduras Mixtas: verduras mixtas salteadas.

 

Postre Delicia de Banano: bananas muy maduras, con toques de azúcar y canela, decorado con uvas pasas y  nueces tostadas.

Postre Delicia de Banano

 

Las delicias que nos llevamos para la casa

Mermelada de Mango

Adicional a todo lo que comimos también pudimos llevar para la casa un poco de mermelada en un contenedor que llevé al evento, una mascarilla de papaya, miel  y avena que nos aplicamos en el rostro con mi hija al día siguiente, la cual fue una maravilla porque nos dejó la piel muy  suavecita 😍y unas papitas criollas que nos sirvieron como acompañamiento del almuerzo del día domingo.

Esta experiencia cambió por completo nuestra apreciación de los alimentos.Mi hija  nunca más le volverá hacer el feo a los bananitos pecosos.

Disfrutamos, compartimos, reímos y aprendimos. En conclusión la pasamos bien, creo que eso es lo significa cocinar en parche😉.

Para ver más fotografía click (aquí)👈

Links de interés:

Stop Waste Food Colombia

Disco Sopa Colombia

Slow Food Colombia

Soy Ecosfera Member

No podía esperar hasta el lunes para contarles que Coherencia, dinero y tiempo está en Ecosfera Club, que es una plataforma en internet para los apasionados por lo ECO. En ésta puedes encontrar toda la información que diariamente publican cientos de blogs de calidad en castellano sobre moda ecológica, cosmética eco, diseño y decoración, limpieza, alimentación saludable, ecoviajes, huertos ecológicos, reciclaje y ecología y estilo de vida healthy en general.

Me siento muy feliz por estar en este espacio, el cual te invito a explorar.

Los monstruo mercados

Fuente imagen: freejpg.com.ar

Por: Fernando Galindo

Los llamaron “Los filósofos de la sospecha”, esta denominación se debe a que estos pensadores consideraban que detrás de las instituciones y la economía descansaba una agenda secreta, que todo cuanto veíamos no era sino una marioneta que se contorsiona sobre el escenario; la tarea de los pensadores consistía entonces en seguir el camino de los hilos y llegar hasta las manos del titiritero, descubrir, en suma, la verdad. La sospecha era fundamental, pero para muchos era simple paranoia, hoy, por el contrario, parece inevitable.

Desde luego pareciera mucho más cómodo y agradable dejarse llevar por la corriente de anuncios publicitarios, fluir en medio de los empaques plásticos y las necesidades recién horneadas, pareciera más sencillo confiar en la publicidad y dejarse proteger bajo la tutela de las instituciones. Confiar en las fábricas, confiar en las empresas, no revisar las facturas, quedarse tranquilo con las cuentas impresas. Claro, resulta más simple. Para muchos, sin embargo, hay algo incomodo en esa presunta comodidad. El traje nos pica. El zapato nos talla, así de simple. Hemos tenido la suerte de vivir a caballo entre dos mundos, de contemplar en nuestra memoria dos horizontes que se distancian de manera radical: por un lado tenemos el mundo que se descubre ante nuestros ojos, donde el poder de la publicidad ha estirado sus tentáculos hasta la orilla más íntima de todas; por otro el mundo del pasado, donde esa publicidad y esas necesidades aún no alcanzaban semejante influencia sobre las personas. Cuando el pensador francés Gilles Lipovestky nos habla de las distintas edades de la publicidad da en el clavo: es preciso examinar esto. Ya lo hizo él en La felicidad paradójica. Nosotros examinaremos sólo una cuestión. Estos hipermercados, ultramercados, monstroumercados, (me robo la frase de los Simpsons).

La sospecha ya lleva años rondándome, ahora recuerdo la primera vez que apareció. Estábamos con mamá en la entrada de uno estos monstruomercados tomando algo, afuera llovía y no había ningún afán. Las atiborradas cajas se convirtieron en una obra teatral delante de nuestros ojos. De repente veíamos el desfile de carros llenos de electrodomésticos, de televisores, pitillos, licuadoras, palos de trapero, cajas de plástico, pareciera que cada familia fuera a amueblar su casa por primera vez. Era una detrás de la otra, parejas ya con hijos mayores, personas adultas, eran carros tras carros tras carros de mercado, un convoy interminable de bolsas de plástico y de cajas de cartón. Los dos nos preguntábamos qué había pasado, de dónde sacaban tanto dinero las personas, por qué había necesidad de comprar tantas y tantas cosas a cada instante: algo se había desatado en el mundo y no nos habíamos dado cuenta, quizá también éramos parte de semejante cambio. Finalmente escampó. Pasaron los años y comencé a comprender.

Hay una persuasión particular en la abundancia. Esos hipermercados no sólo son enormes vitrinas, sino que operan de una manera sutil en nuestro entendimiento: nos sentimos pequeños, nos sentimos obligados a comprar más cosas, a llenar nuestro carro, nos sentimos seducidos a pasear por cada corredor y mirar qué aparece, qué provoca a nuestros ojos. Un televisor parece algo nimio delante de doscientos. La abundancia rompe nuestro sentido de la proporción, clave para ver qué necesitamos y qué no.
Hace poco entré a uno de estos monstruomercados. Llevaba años sin entrar a uno de ellos, pero quedé atrapado por un anuncio publicitario de un computador y decidí recorrer media ciudad hasta cruzar sus puertas. A esta nueva generación de monstruomercados pareciera que la hubieran alimentado con esteroides. Hay más cajas registradoras, cada una con un enorme número encima, hay más corredores, el techo es más alto, por doquier hormiguean decenas y decenas de empleados ofreciendo desde tarjetas de crédito hasta galletas para perro. Estaba al interior de una bodega, pero era una bodega que perseguía un propósito particular. Había cajeros, seguros, agencias de viaje, bancos para dar créditos inmediatos, plantas, flotadores, tornillos, parrillas, sillas plegables, una lista interminable de servicios, un inventario infinito de cosas. La promoción se había agotado, decidí ver diferentes opciones y después de mucho sopesarlo escogí un computador. Cuando estaba en la caja comenzó de nuevo la obra teatral que habíamos visto con mamá. Cuando vi la hilera de carros que había delante de mí le pregunté a la familia si eran mayoristas, y no, no lo eran, solo necesitaban bloques gigantes de servilletas y atados gruesísimos de pitillos, trapos y bayetillas de diferentes colores, unas cuatro botellas de tres litros de gaseosa, entre tantas cosas.

Desde luego existe un ahorro en estos mercados, la publicidad lo sabe, pero sabe también que mientras una persona pasa horas y horas recorriendo los corredores, los impulsos se vuelven más sensibles y el gatillo de la compra comienza a deslizarse con mayor rapidez. Las necesidades inventadas brillan con otra fuerza. El frenesí de la compra se vuelve casi incontenible, allí están los cajeros y los créditos y los plazos y las tarjetas y los cheques. El camino de nuestros impulsos parece una autopista deliciosa que nos invita a pisar el acelerador aún más. Nos pensamos responsables y sensatos porque ahorramos en los pitillos que desde un principio no necesitábamos. Detrás de mí había una señora con su convoy de carros de mercado, revisando la lista de compras: “¿Encontró todo?” le pregunté. “Claro, aquí uno siempre encuentra todo y más”.

 

Una retrospectiva ecológica de mi boda ¡Me casaré en Jeans y comeremos hamburguesas! (Primera parte)

Una retrospectiva ecológica de mi boda
¡Me casaré en Jeans y comeremos hamburguesas! (Primera parte)

¡Me casaré en jeans y comeremos hamburguesas! esa fue la respuesta con tono sarcástico que le día a mi hermano cuando me preguntó por los preparativos de la boda un mes antes de la ceremonia; me miró perplejo y me dijo: Dayana, es el día de tu matrimonio, a lo cual siguió un largo silencio.

A pesar de que yo no era una veinteañera anhelaba por lo menos una celebración bonita y simple. No quería que fuera ostentosa, tampoco que fuera parca, quería encontrar un lugar acogedor y, en especial, auténtico, en donde pudiéramos compartir ese momento con mis seres más queridos. No obstante también reflexionaba sobre un tema que no es irrelevante para mí, el medio ambiente. Sé que resulta inusual pensar en esto cuando se habla del matrimonio, la mayoría se dedica a pensar en la lista de invitados y en las decoraciones, pero una de mis tareas y de los propósitos de este blog es considerar que nuestra responsabilidad y nuestra reflexión sobre el medio ambiente no toma días festivos, debe convertirse en una parte de nuestra vida y de nuestros hábitos.  Con todo, no es sencillo.

Click en la imagen para ver link

Laguna de la Leyenda del Dorado

Había pensado e investigado varias posibilidades: desde unas muy locas, como una boda hippie en la laguna del Dorado o un ceremonia indígena con chamán incluido, hasta una recepción en Bogotá con sándwiches en el  bus Inglés que se encuentra en el parque del Chicó o en el Jardín Botánico o, por qué no, alquilar una pequeña casa de campo en la hermosa Villa de Leyva en el departamento de Boyacá. Mi imaginación volaba de un lugar a otro: a veces estaba tomando de las manos a mi prometido en la cima de una montaña (era una mañana despejada, de cielo intenso y azul); a menudo era un pic-nic,  donde todos los invitados morían de risa en medio de la lluvia más estruendosa, (era una tarde fría y nadie había traído abrigo); estábamos en el bus inglés, con un día tranquilo y soleado, pero algunos de los invitados sencillamente no cupieron: el bus era minúsculo; ellos, gigantes.

Hotel Casona San Nicolás
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Creatividad no me faltaba, pero las gestiones no se concretaban, tanto la administración de la Laguna de Guatavita como la del  Jardín me dijeron que no. Escalar la montaña tampoco se veía muy viable debido a que no todos mis invitados estarían dispuestos a  hacerlo y otros difícilmente lo lograrían. Con la idea del bus desistí al imaginar a mis dos hermanos menores, que miden cada uno dos metros, tratando de pararse en aquel estrecho lugar, y por un trámite indispensable ante una notaría  para la ceremonia civil solo podría realizar la boda en mi ciudad.

Había revisado otros sitios como casas y salones de eventos, hoteles, hasta el castillo del Mono Osorio, el cual ni siquiera sabía que existía, pero para todas esas opciones tendría que invertir en decoración: flores, lazos, listones, globos, señaladores de mesa y otras decoraciones que después de la boda terminarían en basura: eso era lo que menos quería en mi boda. En Estados Unidos se estima que una boda en promedio genera alrededor de 200 a 300 kilos de basura,  lo que casi alcanza a pesar un automóvil ecológico como el Renault Twizy. Desde luego, pareciera que esta reflexión fuera una aguafiestas, como si hubiera alguna complicidad entre el derroche y la alegría, pero la verdad es que no la hay. ¿Qué felicidad se esconde en beber y romper de inmediato la copa? Es simplemente un símbolo, que no resiste la menor pregunta.

Pero el impacto ambiental de una boda no solo se limita a  la basura, por ejemplo un solo anillo de bodas genera alrededor de 20 toneladas de residuos tóxicos, entre estos cianuro de potasio. Con lo que pesa un grano de arroz de este componente se podría matar a una persona, ahora imagínate el daño tanto ambiental como a las comunidades cercanas que una mina de esta clase puede causar. Esta es la reflexión menos romántica que se puede hacer en torno a la promesa del amor eterno, pero por qué tendríamos que darle licencia al mundo de las tarjetas, los anillos y las joyas, por qué tendríamos que hacer una excepción, justo cuando conocemos los estragos que ocasiona. ¿Es acaso por la tradición? ¿Por qué tendría que tener carta blanca la tradición? ¿Por qué no la podemos cambiar?

Otro impacto importante es la huella de carbono. En Bolivia una pareja midió la huella de carbono de su boda y la estimó en 4.5 toneladas de CO2. Para poder neutralizar esta emisión calcularon que necesitarían ocho años para mitigar el impacto, y como estrategia decidieron  aplicar prácticas ecológicas y regalarle a cada uno de sus invitados un pequeño arbolito para que lo sembraran en  sus casas[1].

Después de un largo silencio, en esa conversación con mi hermano, reconocí que necesitaba ayuda y que era importante encontrar y reservar un sitio cuanto antes. También entendí que tendría que encontrar un equilibrio entre las opciones disponibles, el ambiente, el presupuesto y las expectativas del novio y de la familia. Podríamos realizar una celebración significativa, amorosa, bonita y familiar así fuera en la sala de la casa, para eso no necesitaría invitar a todos mis  conocidos,  sería  suficiente tener a las personas más cercanas y queridas.

De todos los matrimonios a los cuales había  asistido en ese  momento recordaba uno especialmente, el cual no fue el más lujoso, ni el más costoso, lo realizaron en un bonito salón comunal de un conjunto residencial. No necesitaron fuegos artificiales para celebrar el amor, ni un camino tupido de pétalos de rosas hasta el altar; las suegras, tías y hermanas se unieron para cocinar el buffet de la boda; las damas de honor no querían opacar a la novia o hacerle zancadilla; el sacerdote, para mi sorpresa, dio el mejor discurso que yo haya escucha hasta el momento en una boda. Tuvimos conversaciones cercanas y amables incluso con las personas desconocidas. Hubo algo especial que nos contagió y no conmovió hasta las mismas lágrimas, existió lo más importante y no hubo duda al respecto: estaba en la ceremonia, en las novios, en la familia, en las maneras de tratarse unos con otros, en la forma de atendernos, de servirnos, apareció en la sonrisa de los padres, en la mirada de los invitados, en el beso de los novios. Algo tan sencillo, algo tan valioso.

 

 

[1] Boda carbono neutral

 

Cinco razones por las cuales cocinar mejorará tu vida y cómo empezar hacerlo

Cinco razones por las cuales cocinar mejorará tu vida y cómo empezar hacerlo

Aunque todos te griten que cocinar es una pérdida de tiempo y que lo único que tiene la cocina para ofrecerte son platos sucios, cosas que se queman o ahúman, existen cinco razones poderosas para que dejes la pereza y reconquistes ese lugar llamado cocina.

 

1.Para mejorar tu salud: para nadie es un misterio que la salud y la nutrición están estrechamente relacionadas, pero para poder sacarle un mayor provecho a los alimentos no solo es importante saber qué se debe comer, también es oportuno conocer cómo se cocinó, con cuáles ingredientes, en qué cantidades y qué utensilios y materiales fueron utilizados.

Pero quién se tomará el trabajo de conocer estos detalles. Esta presunta paranoia se vuelve sensatez cuando leemos las noticias y los desastres de algunos restaurantes que son cerrados por una variedad aterradora de razones: los insectos y roedores que suelen servir de vigilantes y clientes frente a la nevera y las despensas; el aceite de los fritos a quien los cocineros le tomaron tanto cariño que decidieron nunca cambiarlo; los pelos, las uñas, las costras, las heridas, los virus, los gérmenes, todos los habitantes de las manos sucias, ese olla curtida de tanto trabajar cuyo tono y aspecto ya muestra la seña del mucho uso; ese sartén de auténtico teflón desgastado; esa parilla que solamente ha sido limpiado por la escoba del piso. Pareciera que estoy exagerando, ¿o no?

2. Para mejorar tu economía: los expertos en finanzas personales dicen que por lo menos se debe ahorrar el 10% de los ingresos de forma mensual, pero para muchos es difícil lograrlo, y a pesar de esto en mi país, Colombia, las personas gastan un 7,2% de sus ingresos en restaurantes; si se practica un poco más el arte de cocinar y se acompaña con prácticas para desperdiciar menos alimentos es posible que se logre ese tan anhelado 10 %.

Desde luego quién no disfruta yendo a un buen restaurante, la carta amplia y variada, los postres que sólo conseguimos en ese lugar, la sonrisa del mesero cuando nos trae la cuenta; la experiencia todos la conocemos, pero también conocemos la otra cara de los restaurantes: también conocemos esas facturas que guardamos con puro odio, donde nos cobraron un infeliz limón y el agua de la llave, donde nos cobraron por un pan duro que nos trajeron tarde, donde estuvimos de buenas porque nos tocó el mesero malgeniado y el chef principiante, quién sabe qué hubiera pasado si fuera al contrario. Claro que conocemos esa experiencia. Llegamos a casa, con algo de amargura y un poco de indigestión. No queremos hacer cuentas, pero con lo que pagamos hubiéramos hecho el mercado.

Mr. Bean’s Holiday, Universal, click para ver información de la película

3. Para mejorar tus relaciones: cocinar puede ayudar a que tu vida social y familiar sea un poco más rica, lo cual fue mi caso. Nadie se resiste a la magia que se desprende de un fogón en el cual se cocinan algunas delicias preparadas en casa, aún queda en nuestro inconsciente la reminiscencia de aquellos tiempos lejanos en los cuales nos concentrábamos alrededor del fuego en donde sentíamos seguridad, calor y la cercanía de nuestros congéneres. La atmosfera ideal para iniciar y preservar una amistad.

En casa no estamos sujetos al delicado gusto musical de algunos restaurantes, en casa no tenemos que esperar ni hacer reservas, ni aguantarnos las filas o las mesas cerca de los baños; en casa hablamos con quien nos gusta hablar, en casa no tenemos que soportar las miradas acosadoras de quienes quieren que nos vayamos. En casa, suena extraño decirlo, estamos en casa: sí, debemos lavar los platos; sí, debemos cocinar, pero esto no es un desafío inalcanzable ni una carga que no podamos llevar, como lo han hecho ver tantos recientemente. No, es cocinar, y lo hemos hecho durante milenios. Y la cocina, lo sabemos, es uno de los pilares de las relaciones.

4.Para cultivar virtudes, valores y habilidades: en esta vida tan rápida en que falta siempre tiempo hemos perdido virtudes como la paciencia, que nos ayuda a construir relaciones sociales largas y sostenibles en el tiempo; la solidaridad, que nos permite compartir con los demás y dejar de ver el mundo a través del filtro del egoísmo, y la creatividad, que nos permite crear, recrear y soñar este mundo.

Película Julie & Julia, clik para ver trailer

5.Para dejar de ser un títere de la industria alimenticia: cuando aprendes a cocinar y decides mirar con nuevos ojos los alimentos y productos que llevas a tu casa, te cuestionas mucho acerca de las prácticas de producción, de la calidad de los productos y de los impactos sociales, ambientales y de salud que generan. Te das cuenta de las tretas publicitarias y del margen de ganancia de estas empresas, y comienzas a tomar decisiones más conscientes porque sabes lo que apoyas y dejas de ser un títere que cree ciegamente en la publicidad.

Porque eso es lo que está ocurriendo. Hemos sido educados por la publicidad en uno de los aspectos más importantes de nuestra vida. Han sido ellos y no los médicos y los científicos, quienes han impartido los modos y las maneras del comer. Son ellos los que nos han sumido en un laberinto de desinformación, son ellos los que han hecho que lo sencillo parezca complejo, ellos fueron los que sustituyeron la vieja sabiduría del alimento por una bombardeo de inútiles comerciales, siempre ofreciendo una variedad de soluciones instantáneas, que tiene como propósito alcanzar una deprimente comodidad. Nos quieren hacer pensar que hay esfuerzo inútil detrás de la palabra crear.

Película Today’s Special,click para ver tráiler

Recomendaciones para que la cocina sea tu aliada en la vida

 

  1. Inspírate: para esto te recomiendo la serie Cooked de Michael Pollan, y las siguientes películas: Under the Tuscan Sun, Chocolat, Julie & Julia, Una Pastelería en Tokio, Today’s Special, y hasta Ratatouille.

Michael Pollan, Cooked, click para ver trailer

 

  1. Edúcate: ya sea que tomes un curso de cocina, realices una cita con un amigo para que te enseñe a cocinar, compres un libro de cocina, mejor aún si es saludable, sigas a un chef por YouTube o  redes sociales, podrás encontrar la instrucción y motivación para empezar. En mi caso mis libros de cabecera son: Mis Recetas de Cocina Anti cáncer de la Doctora Odile Fernández y Regreso al Origen de Margarita Ortega, y sigo a varios chef y amantes de la cocina, como: Jamie Oliver, FullyRawKristina, Rawvana, Vai Comer O Qué, entre muchos otros.

    Mis Recetas de Cocina Anti cáncer de la Doctora Odile Fernández, click para ver web.

 

  1. Equípate: Compra algunos utensilios básicos, pero antes sigue los pasos básicos uno y dos, y especialmente investiga cuales son los mejores y más saludables materiales para usar en la cocina, dile adiós a materiales no recomendados para tu salud, como: el aluminio, el teflón, plásticos, cobre y hierro colado.

 

  1. De lo simple a lo complejo: empieza por platos simples, como: una ensalada, una sopa, y después pase a platos de mayor complejidad.

 

  1. Disfruta, comparte e inspira a otros a cocinar, las recompensas llegaran y con creces. La magia de cocinar es algo que se contagia, pronto verá a tus familiares y amigos cocinando, como lo he visto yo, y ya no solo disfrutará de tus platos, disfrutará de las creaciones de tus seres queridos.

    Mi hija cocinando