Un Encuentro con el Silencio (Tercera Parte: El Cielo de la Mente, la Meditación y el perrito que encontré)

Naturaleza en el lugar del retiro

En la experiencia de silencio que viví estaba abstraída de estímulos, allí encontré una llave inesperada, una que me permitió entender que era posible entrenar la mente, un concepto totalmente novedoso para mí. Antes de este encuentro su desarrollo solo lo asociaba con el desarrollo intelectual, pero esta experiencia me daría una perspectiva diferente acerca de la meditación.

El Cielo de la Mente y el perrito que allí encontré

Un cielo muy nublado

Para los Budistas Tibetanos la mente es como un cielo azul despejado que a veces se llena de nubes. Algunas pueden ser muy blancas, otras grises y unas hasta negras con rayos y  truenos. Esas nubes son los pensamientos. Nuestras mentes convencionales tienden a llenarse de pensamientos que, como nubes grises, no nos dejan ver con claridad la realidad.

En el pasado había podido reconocer mis pensamientos repetitivos y tormentosos, mis construcciones mentales, las películas que mi mente creaba en el cual yo interpretaba el rol  protagónico de la víctima o de la triunfante. Mis pensamientos volaban, y aún hoy vuelan, pero por mucho tiempo mi mente me hacía creer que era verdad lo que a través de mis pensamientos percibía. Sin embargo, a través de la observación y de la reflexión comencé a detectar mis pensamientos repetitivos. Le decía a mi mente en voz alta: “detente”. Menos mal que nadie me vio, que a veces soltaba un “detente”  en voz alta, hubieran pensado que estaba loca, pero de esa forma había frenado las construcciones perjudiciales. En este retiro me darían una herramienta eficaz y un concepto revolucionario para entrenarme: la meditación.

Debo admitir que antes del retiro tenía un definición muy superficial de qué era la meditación, pero a través de la práctica entendería cosas que con la simple teoría no se entienden, tendría que experimentarla. Meditar es entrenar tu mente, la enfocas en un punto específico y permaneces allí, los pensamientos y construcciones mentales vendrán, pero tú al estar enfocado las dejaras pasar.  

En el segundo día de meditación intensiva comencé a sentir que en mi mente vivía un perrito juguetón que ladraba mucho, a veces ese perrito se multiplica en muchos más perritos  que persiguen pensamientos como si fueran pelotas. Yo de alguna forma empecé a llamarlo para que estuviera pegado al foco, en un primer momento el foco fue el abdomen, y logré que por algunos segundos ese perrito estuviera allí pegado.

Después de la meditación y casi al terminar el día reflexionaba mucho acerca de mi perrita Mara, una perrita que adopté hace cinco años, a ella no le gustan las pelotas pero sí le gusta acechar gatos y otras cosas. Ella fue por muchos años una perrita que vivió en la calle y por eso no tuvo ningún entrenamiento, y lamentablemente yo solo la comencé a entrenar hace un poco más de un año. Al entrenarla mejoró mucho su comportamiento, me dí cuenta en ese momento que ella tenía todo el potencial para ser una buena perrita, lo único que le faltaba era entrenamiento: eso también le pasaba a  mi mente. Entendí que mi mente no era mi enemiga, simplemente estaba fuera de forma.

Esa noche en la habitación que compartía, leí uno de los capítulos de un libro que me regalaron llamado: “Breath by Breath, The liberating Practice of Insight Meditation” de Larry Rosenberg con David Guy y no sé si fue por casualidad, pero  llegué al mismo concepto del autor de aquel libro y lo llamaba “The Doggy Mind” La mente correr detrás de los pensamientos como si fuera un perro que corre por huesos,  no importa si son huesos de plástico que no le proporcionan ningún alimento, ella simplemente se va detrás de esos “huesos” Según el autor del libro al entrenar tu mente se pasa de una mente de perro a una mente de león, la cual  escoge su objetivo, se enfoca y va por éste.

Cuando terminó el retiro sentí que mi mente ya no era ese perrito latoso que se alborota por cualquier ruido, sino que era como un perro Pastor Alemán. Sin embargo, a  veces se convierte en el perrito latoso que se multiplica por casi mil. En ese momento simplemente respiro y lo llamó, ahora hace un poco más de caso. Con el entrenamiento estoy convencida de que mejorará así como mejoró la obediencia y el comportamiento de mi perrita Mara.  

Meditar es un acto de amor por lo demás

Garabatos y notas en mi cuaderno

Antes del retiro pensaba que meditar era un práctica para encontrar calma a un nivel individual. Y aquella experiencia me haría sentir y vivir algo muy diferente. Al terminar cada meditación quedábamos perplejos, yo sentía como si me lanzaran baldazos de entendimiento que me dejaban sin palabras. Entendí que es importante desarrollar la paz interior, el amor y la compasión, así te conviertes en un refugio para los demás, y este estado es algo que pasa de persona a persona. A través de algunos trabajos que he desarrollado había entendido a nivel profesional que la violencia es como un virus, varias experiencias sociales con soportes estadistícos y estudios así lo confirman, sin embargo de la misma manera que la violencia es un virus que pasa de persona a persona, la paz interna, el amor y la compasión podrían transmitirse así, y tú, al cultivar tu paz interior, podrías frenar esos “virus maliciosos” que nos acechan: la meditación te hace menos vulnerable.

Al sentir paz, amor y compasión no solo lo sentimos por otros seres humanos, lo  sentimos también por otras especies y hasta por todo el planeta, por esta razón decidí incluir esta serie en este blog, pero esto no sería todo lo que entendí.

(Te invito a ver este video que mi hermano me compartió, habla de tener el altruismos como guía en nuestras vidas. También muestra lo que pasa en nuestros cerebros al practicar la meditación. ¡Larga vida a la revolución del altruismo!)

Un Encuentro con el Silencio (Segunda parte: La Monja, la Práctica y la Presencia del Silencio)
Un Encuentro con el Silencio (Primera parte: La Duda, la Migraña y el Buda)

 

Un Encuentro con el Silencio (Segunda parte: La Monja, la Práctica y la Presencia del Silencio)

Naturaleza del sitio del retiro, foto que tomé antes del inicio del Silencio

Mi expectativa en aquel retiro se reducía a tener un encuentro con el silencio pero me encontraría más que eso. Entendería un concepto totalmente novedoso para mi que es el entrenamiento de la mente a través de una práctica llamada Calma Introspectiva o Shamatha en Tibetano. Lo que me daría un experiencia inolvidable. No alcancé el Nirvana pero si un estado al que nombre experiencia Technicolor.  

La Monja, la Práctica y la Loca de la Campana

En la primera sesión de meditación conocimos a la persona que sería nuestra guía en este retiro Ani Thubten Khadro, una monja Budista. Antes del retiro solo pensaba que los monjes Budistas eran solamente hombres y me sorprendió de forma agradable saber que la persona que guiaría las meditaciones sería una mujer.

Ese día ella nos contó algo de la historia del Budismo y de su principales linajes. La práctica que nos enseñaría es del Mahayana, específicamente del linaje del Budismo Tibetano Gelug. La práctica se llama Shamatha o Calma Introspectiva en Español y es un método de concentración para mantener la mente enfocada. En ésta también se involucra la práctica de la concentración en la vida cotidiana.

Ofrendas del altar

En esta sesión revisamos los horarios del retiro y de la práctica de la meditación  que se alternaban con ejercicios de relajación y estiramiento, los cuales fueron fabulosos y me permitieron tener más consciencia de mi cuerpo. También en ese primer encuentro se propusieron los voluntarios para el arreglo y mantenimiento del altar y de la sala de meditación, a lo cual no me propuse porque en ese momento, ni aún hoy,  entiendo el protocolo ni todos los rituales que existen en el Budismo Tibetano, pero me propuse para el toque de la campana.

La famosa campana

En mi imaginación la campana se debía tocar fuertemente como las campanas de las Iglesias Católicas a medio día. Estuve fantaseando con mi toque de concierto de campana por algunos segundos hasta que Khadro como si hubiera leído mis intenciones me dijo la forma como debería tocar la campana; la cual consistía en un toque austero para mi gusto. Como el lugar era grande recorría con la campana en una postura ceremonial el sitio del retiro para llamar a mis compañeros.

Muchas veces pensé que era algo sin sentido debido a que muchos tenía sus relojes, pero a pesar de esto me comprometí hacer mi labor con consciencia y de la forma más solemne posible. Al terminar el retiro me despedí de varias personas con las cuales no había cruzado palabra alguna durante el retiro y me agradecieron por la campana. Las personas se habían sumergido tanto en la práctica y en el silencio que la campana les ayudó a llegar a tiempo a todas las sesiones.

Algunas veces al recorrer con la campana el lugar algunos de mis compañeros me me preguntaban con sus ojos: ¿Qué sigue? Y yo les contestaba con una mímica sutil  si teníamos que meditar, hacer ejercicios o practicar la caminata con consciencia.

Los gatos y el inicio del Silencio

Gato amigo del retiro. Le gustaba pedir comida pero no las fotos

A las tres de la tarde de ese primer día el ruido le dio paso al silencio. Estar en un grupo de 39 personas en silencio era una situación totalmente  inusual para mi. Cada uno estaba inmerso en su universo interno, con su tirano o amigo personal. Se habían acabado la distracción era el momento para encontrarse con uno mismo. En la primera sesión nos advirtieron que era importante ser amables  y considerados con los compañeros; muchos pensamientos, sentimientos y emociones podrían aflorar.

Garabatos y Gato en mis apuntes

La mayoría de las personas evitaban el contacto visual y se sumergieron en su interior, en las cuales también me incluí. Sin embargo, si me chocaba por casualidad con los ojos de alguien daba un saludo con mis ojos. Lo cual había aprendido hacer al ver a uno de los tres gatos que estaban en el lugar del retiro. Con las primeras comidas ellos se acercaron para que les diéramos algo, especialmente uno de ellos visitó  varias veces la mesa en donde me senté a comer. Cerraba sus ojitos para saludar y pedir comida como si se uniera al grupo del silencio, lo cual me pareció que no hicieron en la tarde en la que llegamos debido a que nos maullaron sin cesar pidiéndonos comida.

Con el tiempo los gatos se cansaron de pedirnos comida al percatarse que toda la comida era vegetariana y de sabores poco exóticos y contrastantes. Me imagino que todo era parte de la experiencia de abstraerse de los sentidos.

Un silencio acompañado

La primera comida que le siguió al  inicio del silencio fue un poco extraña. Cada uno tomó una mesa, algunos prefirieron las más alejadas. Pero en los días siguientes nos sentábamos acompañados y era usual ver mesas ocupadas por dos y hasta tres personas.

Por mucho tiempo asocie el silencio a la soledad y hasta con la tristeza. Había necesitado tantas veces hablar para rellenar espacios pensando que el silencio es ausencia cuando tal vez es presencia.  

En el silencio aprendí a no justificar lo innecesario

Había llevado al retiro un tapete que encontré en la casa de mi papá el cual tiene un roto gigante que le hizo uno de sus perros en uno de sus extremos. Cuando lo saqué para la primera clase de estiramiento apegada a mi manía de justificar y dar explicación acerca de todo lo que hago y lo que no hago, hasta de lo más mínimo, sucedió algo increíble.. no lo pude hacer porque estaba en silencio. Simplemente sonreí conmigo misma. Un fresco y ligero aire de liberación me invadió.

Una fantasía de mi mente, parece que el jardín también lo tengo en mi cabeza.

Pero eso no era todo lo que aprendería en el silencio, simplemente era una puerta para entrar en algo más grande, desconocido e impactante.

 

Un Encuentro con el Silencio (Tercera Parte: El Cielo de la Mente, la Meditación y el perrito que encontré)
Un Encuentro con el Silencio (Primera parte: La Duda, la Migraña y el Buda)

 

Un Encuentro con el Silencio (Primera parte: La Duda, la Migraña y el Buda)

Unas ranitas del juego tradicional que encontré en mi retiro, al verlas me cuestionaba si podría estar en silencio.

Silencio. Ese incómodo momento que me causaba escalofrío en una conversación, esa sensación de aislamiento y soledad cuando no tenía con quien hablar. El silencio  era algo que me aterraba. Participar en un retiro en silencio fue algo que hace unos cuantos años no se me hubiera pasado por la cabeza.

Pero hace unos meses en el  jardín el silencio se convirtió en una parte de mi vida. La Wifi no llega al jardín, los programas de radio con sus sonsonetes  de noticias y regetón me aburren y prefiero no escucharlos. Entre el cantar de los pájaros, el zumbido de las abejas y el sonido del viento; el silencio comenzó a sentirse como una nota musical más en la sinfonía de la naturaleza. Pero nunca me imaginé lo que sucedería visitando a mi familia en mi país.

Una inesperada invitación al silencio en la ruidosa y vibrante Bogotá

Estando en Bogotá, mi hermano me contó que se iba a ir a un retiro de silencio a las afueras de la ciudad. Al ver mi entusiasmo por el retiro me invitó. Felices de ir nos preguntábamos  si podríamos estar tanto tiempo en silencio al ser los dos personas tan habladores. Él pensaba que de sus ojos se iban a proyectar letras y yo reía al imaginar que las pecas de mi rostro se comenzaría a reunir en letras para formar palabras en mis mejillas.

Un par de días antes mi hermano tuvo que desistir de ir y yo dudaba de ir sola. Sin embargo, esa oportunidad no se me  presentaría de nuevo al volver a mi cotidianidad, por lo cual decidí ir. Me encontraría con un buen amigo de mi hermano que le compartió la información del retiro y otras personas que también se habían inscrito. El punto de reunión era  cerca del Estadio el Campín en Bogotá y de allí saldríamos al sitio del retiro.

Primer día: La duda, la Migraña y el Buda

Ese día me levanté con un migraña muy fuerte pero no me sentí totalmente incapacitada. Las ganas de ir eran más fuertes que el dolor de cabeza, tomé algunas previsiones y me fui. El lugar del encuentro era el Centro de Meditación Budista Yamantaca, llegué unos minutos más temprano de lo acordado y estuve esperado en una pequeña sala. Con una mano me tapé  y sostuve el lado izquierdo de mi cara y cabeza donde se concentraba el dolor de la migraña mientras que con el ojo derecho apreciaba la decoración del lugar.

Uno de los Budas que  me recordaba  la posición que debía mantener en los siguientes días.

De frente pude ver la figura de un Buda encima de una estantería. Se veía tan diferente al Buda bonachón y panzón que tenía mi bisabuela en su casa, al cual todos los que llegaban a visitarla le rascaban la prominente panza como un agüero de buena suerte para conseguir dinero. Éste a diferencia del de  mi recuerdo infantil era un Buda estilizado y con unas postura de meditación muy recta, la cual me recordaba que por los siguientes cuatro días esa sería mi posición habitual diaria; con solo pensarlo mis rodillas me dolían.

Pero ese no sería la única figura de Buda que vería ese día, en el fondo del Centro en un pequeño jardín se encontraba otro, esta vez me llamó la atención su expresión de serena alegría que se  dibujaba en su rostro.

Otro de los Budas que pude apreciar.

A mi lado derecho al fondo se veía una estantería con  varios libros, algunos en Inglés otros en Español. Mientras inspeccionaba el lugar con mi ojo derecho escuchaba cantos y oraciones en un idioma totalmente desconocido para mi. Esperaba que el encuentro no fuera un gancho para reclutar incautos y que no me acosaron en todo momento con conceptos religiosos.

Los cantos cesaron y se asomó a la sala un monje  que me hizo una pequeña venía con su cabeza mientras sus manos se juntaban a la altura de su pecho. Varias personas que también iban para el retiro comenzaron a llegar incluido el amigo de mi hermano, después de saludarnos y meter las maletas en el carro decidimos salir de Bogotá . El recorrido se hizo ameno y conocí en el trayecto a las que serían mis compañeras de habitación.

Las primeras notas de silencio

Esa noche en el retiro a las afueras de Bogotá

Cerca de Bogotá en el lugar del retiro fueron llegando otras personas, unos ya habían participado en eventos similares mientras que otros nos preguntamos si sería posible estar en silencio por lo próximos días. Entre conversación y conversación, las pausas se hicieron más largos, el silencio comenzó anunciar su presencia. En mi interior sabía que sería un encuentro interesante y a la vez desafiante, estaría conmigo misma y retirada de cualquier estímulo que afectará mis sentidos.

Por cuatro días estaría desconectada del internet, del teléfono, de mi familia y de la necesidad de comunicarme con otras personas. A cambio estaría conectada conmigo misma. Podría conocer que tan buen trabajo había hecho al  convertirme en mi mejor amiga o por el contrario en mi peor enemiga.

Un Encuentro con el Silencio (Segunda parte: La Monja, la Práctica y la Presencia del Silencio)
Un Encuentro con el Silencio (Tercera Parte: El Cielo de la Mente, la Meditación y el perrito que encontré)

¡No te comas a la gata! (Segunda parte: imprevistos y consejos para viajar con tu mascota en avión )

Un mes antes del viaje parecía que la suerte no estaba de nuestro lado. A pesar que el resultado del test de rabia había salido favorable para que  Mara viajará con nosotros. Un hongo muy agresivo en su piel  la estaba dejando sin pelo, y como si eso fuera poco, un perro la había mordido en su hocico al salir de manera sorpresiva entre las rejas de un antejardín.¿Podríamos llevar a Mara así? Seguramente no.

 

En ese estado no podría pasar los exámenes que le faltaban, pero a pesar del  mal pronóstico decidimos hacer lo posible. En ese  hacer lo posible existe algo increíble que permite en muchos casos cambiar situaciones adversas en otras mejores. Con constancia,  dedicación y siguiendo las indicaciones del médico veterinario logramos su recuperación. Cinco días antes del viaje el hongo había desaparecido de su piel y la cicatriz del mordisco había cerrado totalmente.

Con mi hermano y mi papá alistando a Mara para el viaje.

 

Alistando a Mara para el Viaje y las recomendaciones que nos sirvieron.

Ejercicios con el Transportín: Antes de comprar el transportín revisé en la página de la aerolínea las especificaciones que solicitaban. Necesitaba un transportín que cumpliera con la especificaciones de la IATA. Mara debería poder entrar, pararse y dar la vuelta cómodamente dentro de éste.

En pro de mis inquietudes ambientales lo busqué de segunda mano pero no lo encontré. Teniendo el tiempo contado para alistar a Mara  para el viaje decidimos ir al lugar en Bogotá en donde se encuentran varios almacenes de mascotas a precios asequibles; que es en mi opinión es  la zona que se encuentra entre la calle  60 y 70 con Avenida Caracas. Por lo general reniego de las estrategias y tretas comerciales pero ese día hasta las agradecí, encontré un buen transportín y hasta con descuento.

Mara en su transportín

Con el transportín en casa de mi padre y su esposa comencé a realizar ejercicios con Mara, estos consistían en dejarle dentro del transportín algunos de de sus objetos favoritos, como: su cobija,  algún juguete y hasta algún bocadillo para animarla a entrar. Estando adentro le cerraba el transportín y le decía ¡Ya nos vemos!   La dejaba y me iba, pasados cinco a diez minutos regresaba para abrirle la puerta.

Hidratación: Unos días antes del viaje le mezclamos un poco de un suero para prevenir la deshidratación con agua (tipo Pedialyte), creo que esto sirvió bastante, porque lamentablemente el bebedero que conseguimos para el transportin  solo  nos  lo  pudieron entregar el día del vuelo, por tanto  Mara no tuvo tiempo para familiarizarse con éste. Tampoco éste tenía un buen sujetador para poderlo instalarlo de forma firme en el transportín.

Carpeta de Documentos: es importante organizar una carpeta con todos los documentos que te exijan y los resultados de los exámenes. Puedes ver el post anterior para ver los detalles. Esta carpeta la debes tener contigo durante del viaje.  

Pasabocas y alimento: esto lo tendrás que llevar en tu maleta de bodega y te servirá para cuando llegues y te instales en tu nuevo hogar.

Esencias florales:  debido a que me han funcionado  en el pasado decidí  conseguirle a Mara unas para ella, las cuales le comencé a dar unos días antes y después del viaje.

Baño y dientes relucientes:  Unos días antes del viaje a Mara se le realizó su profilaxis por recomendación del médico y  también se le dio un baño para que estuviera limpia el día del vuelo.

Hablar con la aerolínea: esto lo que tendrás que hacer por lo menos en dos oportunidades, en una para saber las especificaciones y la otra  unos días antes del vuelo para apartar el cupo de tu mascota.( 48 horas antes en mi caso)

De todo el material que revisamos con mi hija para alistar a Mara este video del canal Ana Cecy nos sirvió de mucho.

 

Un viaje largo y en ayuno.

La noche anterior al viaje Mara comió su última comida en Bogotá. Pasaría mucho tiempo antes de que ella volvería a comer, sería una jornada muy larga. Cuatro horas de espera en el aeropuerto, catorce desde Bogotá hasta Madrid, dos en el cambio de avión, una hasta Porto, y una más en carretera hasta nuestro nuevo hogar, sin contar  el tiempo que tomaría el desembarque y el chequeo del veterinario cuando estuviera Portugal.  

 

¡Todos a bordo!

El día del viaje toda mi familia y mi mejor amiga desplegaron su apoyo y compañía para llevarnos hasta el aeropuerto; maletas en un carro, pasajeros y mascota en otro. Sin su ayuda hubiera sido este trayecto más difícil y costoso.

Como el día anterior había realizado el examen del ICA era una preocupación menos. En el “counter” de la aerolínea  revisaron los papeles de Mara y la pesaron dentro de su transportín, por fortuna los paseos matutinos y en la tarde habían servido para que bajara parte del sobrepeso que tenía,  de esa forma no excedió  el peso máximo en bodega.

Pague su tiquete y posteriormente  alguien de la aerolínea nos condujo hasta una pequeña puertecita cerca de las  salidas internacionales en el primer piso del Dorado, allí pusimos a Mara dentro de su transportin en una banda transportadora y le dije como muchas veces lo había hecho en su entrenamiento: ¡Ya nos vemos!, esperando con todo mi corazón que fuera así.

El transportín pasó por la cortina plástica negra en donde se encontraban algunas personas de seguridad del aeropuerto, pasarían mucho tiempo antes de tener noticias de ella.

¿…Y llegó?

En el aeropuerto de Porto alrededor de las 11:45  de la mañana nuestro vuelo aterrizó. Con mi hija teníamos una gran inquietud con respecto a  Mara. Nos dirigimos a la salida de equipajes especiales en el aeropuerto, esperamos 10 minutos y nada salía; esperamos 15 y solo salieron unos instrumentos; esperamos 20 y tampoco. Por fin se abrió una puerta grande metálica y dos personas que trabajaban en el aeropuerto traían a Mara en un carro de transporte. Adivinaron en nuestras miradas que éramos sus responsables. En mi incipiente Portugés  pude contestar y entender sus orientaciones.

Porto

Nos apresuramos a mirarla por entre la puerta del transportín, se veía nerviosa y cansada; con sus ojitos cafés brillantes mostraban que se alegraba de vernos. Había llegado bien, pero todavía la jornada no terminaba, teníamos que pasar por los diferentes controles y verificaciones.

Hacía un tiempo había leído la noticia acerca de la amenaza que le hizo el gobierno de Australia al actor Jhonny Depp de sacrificar a sus Terriers, debido a que había incumplido con el procedimiento de entrada. También una vecina me había contado el caso de una persona a la que le sacrificaron los perros entrando a otro país. Había tenido en cuenta el procedimiento, pero me inquietaba algunas interpretaciones que habían hecho en la Clínica en Bogotá en donde realicé  lo del chip y el examen de rabia. Llevando con mi hija  dos grandes carros, uno con las maletas y otro con Mara nos dirigimos al control veterinario.  

En el control la doctora que atendió a Mara permitió sacarla del transportín para poderla examinar y darle agua. Mara se bebió un tazón de agua, después otro…,otro… y otra más, en total cuatro. La doctora revisó  meticulosamente uno a uno todos los documentos, examinó a Mara, realizó varias preguntas y notó que algo debía sustentarse mejor con respecto a las fechas.

Un sudor frío me recorrió el cuerpo a pesar de ser un día de verano, comencé a buscar como una loca más papeles y recibos para constatar las fechas. Por suerte fue posible aclarar y resolver la situación. Es importante que se cumpla con cada paso de la forma en que la piden y es importante que todo quede consignado de forma congruente en el Certificado Médico. Recibimos las recomendaciones  y nos dirigimos a los otros controles de aduana.

Por fin salimos por las puertas finales de llegadas internacionales donde  mi esposo nos esperaba, la gente nos miraba con extrañeza por el tamaño del transportín de Mara, seguramente pensaban que llevamos un pequeño león o un chita. Había valido la pena hacer todo lo posible.

Los costos totales del viaje de Mara incluyendo impuestos fueron alrededor de tres millones de pesos sin incluir transportes locales. Mara nos podría acompañar en esta nueva etapa de nuestras vidas y podriamos seguir disfrutando de su amor y compañía. Una  gran sensación de paz nos embargó al saber que nuestra familia era el mejor lugar para ella.  

En un pequeño jardín cerca de la salida del aeropuerto pudimos sacar a Mara para caminar y darle un pequeño pasaboca. Hasta el momento y con todas la vicisitudes las cosas habían salido bien, faltaba saber si el entrenamiento que había realizado con Mara para que se llevará bien con la gata de mi esposo funcionaba o no.

En secreto me acerque a su oído y le dije: Mara, por favor… por favor : ¡No te comas a la gata!

La gata de mi esposo, en su mejor pose: la de reina

La gata de mi esposo, en su mejor pose: de reina

Dedicación: esta entrada está dedicada a mi familia y a mi mejor amiga Angelita por su apoyo y amor incondicional en todo este proceso. A la Veterinaria Happy Tails que me orientaron y apoyaron de manera correcta para que Mara se recuperará pronto y pudiera estar con nosotros en esta nueva etapa de nuestras vidas.

 

Links de interes:

 

Requisitos que me pidieron para el país de destino. http://www.dgv.min-agricultura.pt/portal/page/portal/DGV/genericos?generico=228563&cboui=228563

¡No te comas a la gata! (Primera parte: De perrita callejera en Bogotá a perrita Viajera)

 

¡No te comas a la gata! (Primera parte: De perrita callejera en Bogotá a perrita Viajera)

Así es Mara

Tomar la decisión de viajar con mi perrita así como realizar los  trámites necesarios y lidiar con la incertidumbre del viaje fue  más estresante que decirle adiós a mis cosas. La información que te puedo suministrar te puede ahorrar algún tiempo así como brindar confianza para que ningún miembro de la familia se quede atrás.

…así es Mara

Mara es como cualquier  otra perrita criolla y callejera de cualquier parte del mundo, es: noble, tierna, fiel, cariñosa, le gusta robar comida, asaltar las canecas de basura, acechar a los gatos,  pasear por el parque  y que la consientan.

El día en que la adoptamos

Hace como unos siete años una médica  veterinaria de Bogotá  la rescató de las calles, del abandono y de un cáncer que la tenía en los huesos y sin un pelo en su cuerpo. Y hace más de cuatro años como dice mi hija: “ Mara nos escogió para que fuéramos su familia”.

¿En Europa no hay perros?

En el proceso muchas personas nos preguntaron  por qué nos tomábamos tantas molestias e invertimos tanto dinero en llevarnos a una perrita callejera como Mara a nuestro nuevo hogar en otro continente. Si lo pensamos solo con la  lógica era más fácil y más económico dejarla. Pero como diría el Principito : “No era más que un zorro semejante a mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo”.

Mi hija y Mara. “No era más que un zorro semejante a mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo” El Principito.

¿Cuándo y por dónde debo empezar?

En mi caso empecé con cinco meses de anticipación, tiempo que puede ser mayor o menor  dependiendo del país de destino. En conclusión esto es un tema para no dejar de últimas en la lista de actividades y es mejor empezar con tiempo. Debes revisar las exigencias del país de destino para el ingreso de animales de compañía y  si  tu mascota tiene alguna restricción o necesidad especial para viajar,  ya sea por raza, tamaño, peso o edad. También es importante ver  la información y requisitos que piden en las aerolíneas que ofrecen vuelos a tu lugar de destino.

Después de determinar lo anterior puedes iniciar el proceso. En mi caso necesite de los siguientes exámenes y documentos:

Un microchip de identificación: este chip de identificación se lo ponen a tu mascota. A Mara le quedó al lado del cuello/nuca,  asocia  tu mascota con tu nombre, te dan una tirita de códigos de barras que debes guardar muy bien. Este chip no es un localizador GPS y es posible leerlo  con un lector especial. Esto lo realicé en  la clínica Dover en Bogotá.

De camino para ponerle el Chip a Mara

 

Un examen para detectar la rabia “Rabies Antibody Titer for Export Animals”: Colombia es uno de los países con presencia de rabia en el mundo por esto tienes que realizarle a tu mascota un test de sangre que lo  deben analizar en un laboratorio autorizado en  los Estados Unidos. No todos los países lo exigen.

Esto también lo hice en la Clínica Dover. El resultado se demora unas seis semanas. Para poder viajar con tu mascota debes esperar  90 días después de haberlo realizado y que el resultado sea bueno para poder viajar.

Vacuna de la Rabia y/o Revacunación: en el caso de algunos países piden que se coloque después de poner el microchip o el mismo día,  todos estos datos deben quedar de forma congruente en el Certificado de Examen  General por un Médico Veterinario.

Un examen general por un médico veterinario: esto se hace con setenta y dos horas de anticipación, es decir casi antes de viajar. El médico confirma  en este documento que la mascota se encuentra en buen estado de salud, verifica las vacunas, el resultado del examen de rabia, el microchip, la desparasitación interna y externa entre otras temas de la salud de tu mascota, todo debe quedar claro y de forma congruente con las exigencias del país de destino. Para esto preferí realizar el examen con  el médico  veterinario de Mara  que la conoce desde que la adopte en la veterinaria Happy Tails en Bogotá.

Certificado de Inspección Sanitaria de Animales del ICA: esto lo debes hacer setenta y dos horas antes o el mismo día en que viajas en el ICA del Aeropuerto. Yo lo realicé el día anterior del viaje. Tienes que llevar a tu mascota y es recomendable ir acompañado con alguien porque mientras esperas en la línea de atención del ICA (primer piso del Aeropuerto de Bogotá) con otras mascotas y sus dueños alguien debe pagar los costos de este trámite en un banco que queda al otro lado de este sitio en el segundo piso del aeropuerto. Es importante que tengas a mano la dirección en el extranjero en donde te vas a quedar, copia de los documentos anteriores y del carnet de vacunación de tu mascota para que los entregues a esta entidad ese día.

Esquivando el miedo

24  horas de viaje era el trayecto más corto. ¿Resistiría Mara?… ¿Llegaría sana y salva a nuestro destino?  No se si por mi pesimismo capricorniano o será colombiano comencé a buscar las noticias malas de los viajes con mascotas,  entonces el oráculo de San Google me arrojó infinidad de información. La fatalidad me sobrecogió al  leer muchas, pero muchas noticias de cómo varias mascotas habían muerto por: calor, asfixia, frío, golpes de sus transportines, entre otras muchas negligencias. ¿ Podría yo someter a mi perrita a toda esa tortura…? ¿Podría hacerlo…?

Después de llorar rios con mi hija decidimos dejarla con alguien. ¿Pero con quién? En una oportunidad  me ofrecieron la posibilidad de dejarla en una  finca de un vecino, pero en el pasado  había tenía la mala experiencia de haber dejado una mascota en una finca por un cambio de trabajo en otra ciudad y con el tiempo me enteré que la habían maltratado y había muerto. ¿Qué  iba hacer…?

 

Mi hermano me ofrecí quedarse con Mara, pero era difícil para él cuidarla debido a sus viajes de trabajo. Además Marita es un poco grande para vivir en su apartaestudio.

-Así como habían noticias tristes deberían existir noticias buenas de mascotas que viajan,pensé. Comencé una nueva búsqueda  y llegué  al contacto de Perros de Casa. Hablé con uno de sus propietarios que me brindó de forma generosa información  al respecto y me contó  muchas experiencias que ellos acompañan y orientan.

Una de mis mayores inquietudes y que estuve hasta al cansancio buscando en internet  era saber qué pasaba después de entregar la mascota a la aerolínea. Gracias a todo su conocimiento y experiencia pude saber que después de cerrar el counter del vuelo el capitán revisa el número de pasajeros, el peso de carga y cuantos animales va llevar en bodega. Al contar con esa información dispone  en las zonas que asignan para lo animales en bodega de aire y calefacción . Diariamente viajan perros y gatos, caballos, peces, entre otros muchos más animales que llegan bien a su destino.

 

Con toda la información que me ofreció me anime a seguir. Perros de Casa ayuda a  muchas familias a reunirse con sus mascotas en el mundo. Si quieres viajar con tu mascota de una forma más relajada y en manos de expertos esta puede ser una de las mejores opciones. En mi caso decidí continuar con el proceso por mi cuenta, tenía tiempo, algún avance  y el dinero justito para hacerlo de la forma más económica pero segura posible.

En la próxima entrada te contaré que hice para preparar a Mara para cruzar el mundo,  cuánto me costo el proceso en general y los imprevistos que se presentaron.

Nota: te quiero contar que próximamente le cambiaré el nombre al blog en parte por esta nueva etapa que estoy viviendo, pero eso te lo contaré en otra entrada.

Links:

http://www.iberia.com/es/viajar-con-iberia/animales/

http://dover.com.co/viaje-con-su-mascota/

http://perrosdecasa.com/servicios/trasladosinternacionales/

https://www.ica.gov.co/Importacion-y-Exportacion/Otros-Procedimientos/Requisitos-para-importar-mascotas.aspx

 

El peso y el valor de las cosas, la vida en dos maletas. (Segunda Parte: Cosas difíciles y emocionales )

Reducir mis cosas a dos maletas  fue en cierta forma morir a la vida que tenía en Bogotá. Una confrontación inevitable ante lo que en algún momento consideré importante y un acto de liberación en el que pude concluir que las cosas son simplemente cosas y  tenía que  dejarlas ir para poder empezar un nuevo capítulo en mi vida.

Varias de las cosas que tenía entraron en mi casa  porque al igual que muchas otras personas no reconocí mis impulsos en cuanto a las compras, confundí dar amor con dar regalos, pagué mi falta de atención y tiempo con cosas, utilicé las compras como placebos ante las frustraciones de la cotidianidad  y así fuí llenando mi casa y a mis seres queridos con cosas sin sentido.

Al igual que otros  también heredé cosas que como lastres cargué durante algún  tiempo pensando que de no hacerlo traicionaría algún legado familiar o la memoria de mis seres queridos, a pesar que  eran cosas que no tenían nada que ver conmigo ni con mi forma de pensar.

…¿Por dónde inicio?

Antes de empezar por varios días ésta fue una pregunta recurrente en mi cabeza; sabía que de alguna manera  la mejor  forma sería empezar por las cosas que no usaba y que tenía guardadas, después por las cosas que  no me  gustaban tanto, luego por las cosas con una alta carga emocional y por último priorizar cosas de las cosas que me gustaban y  usaba mucho.  (Ver también: Qué dice tu casa de ti)

¿Qué hago con tantos  cosas?

Al principio del proceso me preguntaba: ¿Qué hago con tantas cosas que tengo?.. ¿Alguien podría querer mis cosas? todas parecían un poco viejas  y también un poco  gastadas. Por las consultas que realicé en internet de mercados de segunda mano veía que era poco el dinero que podría obtener por mis cosas, pero a pesar de viejas y  gastadas varias de mi cosas estaban en buen estado y  la mayoría eran cosas con calidad, por lo cual fue posible venderlas, donarlas y regalarlas . En la anterior entrada puedes encontrar algunas ideas, sitios y plataformas para vender, donar, regalar y reciclar tus cosas. ( Parte 1: Estrategias y plataformas para vender, donar,regalar y reciclar tus cosas en Bogotá )

 

Cosas difíciles

De las cosas que tenía guardadas las más difíciles de reducir fueron las cosas con una alta carga emocional, incluyendo las cosas heredadas y los juguetes de mi hija.

Algunos de mis recuerdos.

Hacer el pasado más ligero: disminuir  fotos y otras cosas con una alta carga emocional es algo difícil, es como entrar en un carrusel emocional en el cual puedes pasar en un instante de la risa al llanto. Creo que es difícil tener una fórmula general para realizar esta depuración, pero en mi caso decidí disminuir el peso y el tamaño  de los recuerdos. Tomé algunas fotografías digitales, lo que pude donar lo doné, otras las compartí con familiares, otras como los marcos de la fotografías se regalaron para reutilizarlos, otras se pudieron reciclar y algunas lamentablemente  se fueron a la basura.

Algunos de los juguetes que se fueron con nosotros

El valor de compartir y  los juguetes inesperadamente preferidos: mi hija de diez años llegó a tener más juguetes que mi hermano y yo juntos a su edad. Cuando comenzamos a depurar sus muñecos pasaron las cosas más inesperadas; los juguetes más caros no fueron los seleccionados para quedarse con nosotros, el caso que más me impactó fue el Sambi,un perrito mecánico que movía la cola, ladraba, caminaba y que fue la sensación  en  los medios de comunicación en el año 2011. Le costó en ese entonces al Niño Dios una pequeña fortuna de casi la mitad de un salario mínimo en Colombia, y mi hija lo quería regalar. Intercediendo por “la inversión” del Niño Dios le pregunté a mi hija por segunda vez si lo quería llevar , ella me dió la misma respuesta: “lo quiero regalar”. Pensando en todo el sacrificio que hizo el  pobre Niño Dios para darle ese juguete en navidad y  le pregunté: ¿Por qué lo quieres regalar? la respuesta de mi hija fue tan obvia que no me la podía imaginar: “no juego con ese muñeco”.

Osito- Ratón y otros que se fueron en la maleta

A diferencia de Sambi otros muñecos menos llamativos y publicitados como el Oso- Ratón, que todavía no tengo ni la menor idea de cómo llegó a la casa y que en mi opinión  es bien feito, se subió a la maleta sin titubear.  

Creo que en el caso del muñeco  como Sambi  mi hija lo pidió más por la presión sutil de la publicidad que por un genuino interés.  Esta situación también se presentó con otros juguetes de las mismas características.

Mi hija donó más del 80% de sus juguetes, sus maletas de viaje eran prácticamente juguetes y varios de sus libros preferidos. La clave para que ella pudiera reducir sus juguetes fue: tiempo suficiente para depurar sus cosas, que ella pudiera decidir  por cada  muñeco si lo quería conservar o regalar  y especialmente saber con certeza que haría feliz a mucho niños.

Un fugaz estilo Minimalista – Japonés

Me sentí por varios días viviendo  un estilo  minimalista – japonés, dos cucharas, dos platos, dos vasos,  sin sillas y llegó el momento que hasta sin cama, porque la vendí.  Decía San Francisco de Asis : “Necesito poco, y lo poco que necesito lo necesito poco”.

Esta experiencia de desapegarme de las cosas que tenía y por las cuales tanto trabajé me hizo darme cuenta que realmente no necesitaba tantas cosas para vivir, que me había sacrificado mucho trabajando para conseguir las cosas, especialmente cuando ví a precios muy economicos cosas en perfecto estado y de muy buena calidad en los mercados de segunda mano .

Más vida, porque las cosas son cosas

No creo que en esta vida me llegué a considerar  una  minimalista,  en mi nuevo hogar me esperaban cosas que venían con la casa las cuales tienen antiguas historias y otras cosas de mi esposo. Pero   espero en  lo posible traer a mi vida cosas con más sentido y de una forma más consciente.

Entendiendo, que es importante no confundir dar afecto con dar cosas, que es preferible dar tiempo y atención a mis seres queridos que dar cosas, que es mejor tratar de vivir de una forma plena que comprar cosas para poder pasar las frustraciones, que los legados y memorias de mis seres queridos que ya no están conmigo los conservo en mi corazón y no en cajas guardadas en algún rincón de la casa. Que las cosas son simplemente cosas,  y que es mejor que  provengan de personas y empresas responsables. Lo que  necesito  también lo puedo comprar de segunda  mano o lo puedo pedir prestado o alquilarlo y que en lo posible trataré de conservar de la mejor forma  las cosas que le aporten valor a mi vida.

Cocinando Delicias con Alimentos Rescatados (Así vivimos Disco Sopa)

29 de abril, Bogotá, 9:00 am

Disco Sopa Bogotá 2017
Teatro de Garaje Bogotá

Cada año se pierde ⅓ de toda la comida que producimos en el mundo, pero  hoy la historia sería diferente. El correo de confirmación del evento en que me inscribí decía que tenía que llevar: un cuchillo, un pelador, un delantal, una tabla para picar, platos, cubiertos y varios contenedores. Todo  listo y doble, porque mi hija de 10 años me acompañaría.

Todo lo que llevé a Disco Sopa

 

Antes de salir de la casa hicimos un protector para prevenir cortaduras para mi hija. Con este  “gadget”, algunas  instrucciones  y mi supervisión mi hija podría manejar un cuchillo afilado para participar en la preparación de los alimentos, lo cual sería una gran experiencia para ella.

De camino hacia el evento me preguntaba tantas cosas, como: ¿quienes estarían en el evento? ¿ tendríamos los alimentos suficientes para  los asistentes? ¿los alimentos recuperados se podría utilizar para cocinar? Y especialmente ¿cuántas personas irían al evento? Esta era la interrogante que más inquietud me causaba, debido a que esta iniciativa ciudadana e independiente llamada Disco Sopa se celebraría en Bogotá por primera vez.  Lo que no sabíamos es que también se celebraría el  primer Día Internacional de la Disco Sopa en cuarenta países.

 

 

En casa desde hace algún tiempo había adoptado nuevos hábitos  para disminuir el desperdicio de alimentos, lo cual no solamente  había sido  bueno para el ambiente también lo era para mi bolsillo: planeando  las compras, aprovechando los alimentos de temporada, realizando un mejor  manejo de  los alimento y  usando técnicas de preservación y conservación había reducido el gasto en alimentos en un 30%.

Estudio DNP, click en la imagen para ver el estudio

 

Con esta experiencia estaríamos en otro eslabón de la cadena, utilizaríamos  los alimentos que se descartan en plazas y en supermercados; es decir los alimentos que se botan a la basura porque no tienen la estética ni la frescura que por lo general deseamos los consumidores; prácticamente los habían rescatado de convertirse en basura. Para muchos la sola palabra basura genera repulsión pero debemos replantear su significado, estamos botando la abundancia de la vida mientras millones de personas en el mundo no tienen  alimentos suficientes.

 

11:00 am

 

Cuando llegamos habían varias personas moviendo canastas plásticas llenas de alimentos, varias de papas sabanera y criolla, zanahoria, habichuela, yuca, bananos, papaya, mango, una manzana, cilantro, un vegetal extraño, entre otros muchos más.

Alimentos Rescatados Disco Sopa Bogotá

 

Lorena y Karen, organizadoras del evento, nos dieron la bienvenidas. Prestas nos pusimos nuestros delantales y nos alistamos para colaborar. El Chef Julián de Slow Food Colombia nos encargó las frutas.

 

Mesa de Frutas, Disco Sopa Bogotá

En una mesa acomodamos  cuatro papayas grandes muy maduras, un racimo de bananos pecosos y otros  muy negros.  Ante nuestros ojos se nos presentaba la ironía de la vida; no eran pocos los disgustos que había tenido con mi hija porque  ella despreciaba los bananos pecosos  y los que teníamos al frente eran muy pecosos y varios muy negritos,  teníamos la misión de picarlos y de utilizar nuestra creatividad para hacer algo delicioso.

La nena cocinando

 

La hora de la Sopa y las otras delicias

Se utilizó vajilla retornable, Disco Sopa Bogotá libre de plástico desechable

Todo lo que comimos fue delicioso y alcanzó para todos los asistentes del evento, los cuales pudieron degustar un festín gratuito. Es difícil pensar que con  esa lechuga achilada, o  que con  ese bananito negro, o  con la papita de forma extraña se  pudieran hacer platos  tan maravillosas como estos:

 

Entradas:

Galletas con salsa ceviche de mango

Coctel de Fruta: mezcla de banano, papaya y una salsa de guayaba.

Pan con Mermelada de Mango: trocitos de pan con mermelada de mango, jengibre y naranja.

Galletas con salsa ceviche de mango: galletas integrales con una salsa de  vinagre y mango maduro, cebolla rojo, cilantro y tomate.

 

Platos Principales

Sopa de Verduras:

 

Sopa de Verduras: sopa de verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Sopa de Carnes: carnes, verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Ensalada Verde

Ensalada Verde: ensalada de hojas verdes finamente picada con un aderezo especial.

Salteado de Verduras Mixtas: verduras mixtas salteadas.

 

Postre Delicia de Banano: bananas muy maduras, con toques de azúcar y canela, decorado con uvas pasas y  nueces tostadas.

Postre Delicia de Banano

 

Las delicias que nos llevamos para la casa

Mermelada de Mango

Adicional a todo lo que comimos también pudimos llevar para la casa un poco de mermelada en un contenedor que llevé al evento, una mascarilla de papaya, miel  y avena que nos aplicamos en el rostro con mi hija al día siguiente, la cual fue una maravilla porque nos dejó la piel muy  suavecita 😍y unas papitas criollas que nos sirvieron como acompañamiento del almuerzo del día domingo.

Esta experiencia cambió por completo nuestra apreciación de los alimentos.Mi hija  nunca más le volverá hacer el feo a los bananitos pecosos.

Disfrutamos, compartimos, reímos y aprendimos. En conclusión la pasamos bien, creo que eso es lo significa cocinar en parche😉.

Para ver más fotografía click (aquí)👈

Links de interés:

Stop Waste Food Colombia

Disco Sopa Colombia

Slow Food Colombia