¡No te comas a la gata! (Primera parte: De perrita callejera en Bogotá a perrita Viajera)

Así es Mara

Tomar la decisión de viajar con mi perrita así como realizar los  trámites necesarios y lidiar con la incertidumbre del viaje fue  más estresante que decirle adiós a mis cosas. La información que te puedo suministrar te puede ahorrar algún tiempo así como brindar confianza para que ningún miembro de la familia se quede atrás.

…así es Mara

Mara es como cualquier  otra perrita criolla y callejera de cualquier parte del mundo, es: noble, tierna, fiel, cariñosa, le gusta robar comida, asaltar las canecas de basura, acechar a los gatos,  pasear por el parque  y que la consientan.

El día en que la adoptamos

Hace como unos siete años una médica  veterinaria de Bogotá  la rescató de las calles, del abandono y de un cáncer que la tenía en los huesos y sin un pelo en su cuerpo. Y hace más de cuatro años como dice mi hija: “ Mara nos escogió para que fuéramos su familia”.

¿En Europa no hay perros?

En el proceso muchas personas nos preguntaron  por qué nos tomábamos tantas molestias e invertimos tanto dinero en llevarnos a una perrita callejera como Mara a nuestro nuevo hogar en otro continente. Si lo pensamos solo con la  lógica era más fácil y más económico dejarla. Pero como diría el Principito : “No era más que un zorro semejante a mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo”.

Mi hija y Mara. “No era más que un zorro semejante a mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo” El Principito.

¿Cuándo y por dónde debo empezar?

En mi caso empecé con cinco meses de anticipación, tiempo que puede ser mayor o menor  dependiendo del país de destino. En conclusión esto es un tema para no dejar de últimas en la lista de actividades y es mejor empezar con tiempo. Debes revisar las exigencias del país de destino para el ingreso de animales de compañía y  si  tu mascota tiene alguna restricción o necesidad especial para viajar,  ya sea por raza, tamaño, peso o edad. También es importante ver  la información y requisitos que piden en las aerolíneas que ofrecen vuelos a tu lugar de destino.

Después de determinar lo anterior puedes iniciar el proceso. En mi caso necesite de los siguientes exámenes y documentos:

Un microchip de identificación: este chip de identificación se lo ponen a tu mascota. A Mara le quedó al lado del cuello/nuca,  asocia  tu mascota con tu nombre, te dan una tirita de códigos de barras que debes guardar muy bien. Este chip no es un localizador GPS y es posible leerlo  con un lector especial. Esto lo realicé en  la clínica Dover en Bogotá.

De camino para ponerle el Chip a Mara

 

Un examen para detectar la rabia “Rabies Antibody Titer for Export Animals”: Colombia es uno de los países con presencia de rabia en el mundo por esto tienes que realizarle a tu mascota un test de sangre que lo  deben analizar en un laboratorio autorizado en  los Estados Unidos. No todos los países lo exigen.

Esto también lo hice en la Clínica Dover. El resultado se demora unas seis semanas. Para poder viajar con tu mascota debes esperar  90 días después de haberlo realizado y que el resultado sea bueno para poder viajar.

Vacuna de la Rabia y/o Revacunación: en el caso de algunos países piden que se coloque después de poner el microchip o el mismo día,  todos estos datos deben quedar de forma congruente en el Certificado de Examen  General por un Médico Veterinario.

Un examen general por un médico veterinario: esto se hace con setenta y dos horas de anticipación, es decir casi antes de viajar. El médico confirma  en este documento que la mascota se encuentra en buen estado de salud, verifica las vacunas, el resultado del examen de rabia, el microchip, la desparasitación interna y externa entre otras temas de la salud de tu mascota, todo debe quedar claro y de forma congruente con las exigencias del país de destino. Para esto preferí realizar el examen con  el médico  veterinario de Mara  que la conoce desde que la adopte en la veterinaria Happy Tails en Bogotá.

Certificado de Inspección Sanitaria de Animales del ICA: esto lo debes hacer setenta y dos horas antes o el mismo día en que viajas en el ICA del Aeropuerto. Yo lo realicé el día anterior del viaje. Tienes que llevar a tu mascota y es recomendable ir acompañado con alguien porque mientras esperas en la línea de atención del ICA (primer piso del Aeropuerto de Bogotá) con otras mascotas y sus dueños alguien debe pagar los costos de este trámite en un banco que queda al otro lado de este sitio en el segundo piso del aeropuerto. Es importante que tengas a mano la dirección en el extranjero en donde te vas a quedar, copia de los documentos anteriores y del carnet de vacunación de tu mascota para que los entregues a esta entidad ese día.

Esquivando el miedo

24  horas de viaje era el trayecto más corto. ¿Resistiría Mara?… ¿Llegaría sana y salva a nuestro destino?  No se si por mi pesimismo capricorniano o será colombiano comencé a buscar las noticias malas de los viajes con mascotas,  entonces el oráculo de San Google me arrojó infinidad de información. La fatalidad me sobrecogió al  leer muchas, pero muchas noticias de cómo varias mascotas habían muerto por: calor, asfixia, frío, golpes de sus transportines, entre otras muchas negligencias. ¿ Podría yo someter a mi perrita a toda esa tortura…? ¿Podría hacerlo…?

Después de llorar rios con mi hija decidimos dejarla con alguien. ¿Pero con quién? En una oportunidad  me ofrecieron la posibilidad de dejarla en una  finca de un vecino, pero en el pasado  había tenía la mala experiencia de haber dejado una mascota en una finca por un cambio de trabajo en otra ciudad y con el tiempo me enteré que la habían maltratado y había muerto. ¿Qué  iba hacer…?

 

Mi hermano me ofrecí quedarse con Mara, pero era difícil para él cuidarla debido a sus viajes de trabajo. Además Marita es un poco grande para vivir en su apartaestudio.

-Así como habían noticias tristes deberían existir noticias buenas de mascotas que viajan,pensé. Comencé una nueva búsqueda  y llegué  al contacto de Perros de Casa. Hablé con uno de sus propietarios que me brindó de forma generosa información  al respecto y me contó  muchas experiencias que ellos acompañan y orientan.

Una de mis mayores inquietudes y que estuve hasta al cansancio buscando en internet  era saber qué pasaba después de entregar la mascota a la aerolínea. Gracias a todo su conocimiento y experiencia pude saber que después de cerrar el counter del vuelo el capitán revisa el número de pasajeros, el peso de carga y cuantos animales va llevar en bodega. Al contar con esa información dispone  en las zonas que asignan para lo animales en bodega de aire y calefacción . Diariamente viajan perros y gatos, caballos, peces, entre otros muchos más animales que llegan bien a su destino.

 

Con toda la información que me ofreció me anime a seguir. Perros de Casa ayuda a  muchas familias a reunirse con sus mascotas en el mundo. Si quieres viajar con tu mascota de una forma más relajada y en manos de expertos esta puede ser una de las mejores opciones. En mi caso decidí continuar con el proceso por mi cuenta, tenía tiempo, algún avance  y el dinero justito para hacerlo de la forma más económica pero segura posible.

En la próxima entrada te contaré que hice para preparar a Mara para cruzar el mundo,  cuánto me costo el proceso en general y los imprevistos que se presentaron.

Nota: te quiero contar que próximamente le cambiaré el nombre al blog en parte por esta nueva etapa que estoy viviendo, pero eso te lo contaré en otra entrada.

Links:

http://www.iberia.com/es/viajar-con-iberia/animales/

http://dover.com.co/viaje-con-su-mascota/

http://perrosdecasa.com/servicios/trasladosinternacionales/

https://www.ica.gov.co/Importacion-y-Exportacion/Otros-Procedimientos/Requisitos-para-importar-mascotas.aspx

 

El peso y el valor de las cosas, la vida en dos maletas. (Segunda Parte: Cosas difíciles y emocionales )

Reducir mis cosas a dos maletas  fue en cierta forma morir a la vida que tenía en Bogotá. Una confrontación inevitable ante lo que en algún momento consideré importante y un acto de liberación en el que pude concluir que las cosas son simplemente cosas y  tenía que  dejarlas ir para poder empezar un nuevo capítulo en mi vida.

Varias de las cosas que tenía entraron en mi casa  porque al igual que muchas otras personas no reconocí mis impulsos en cuanto a las compras, confundí dar amor con dar regalos, pagué mi falta de atención y tiempo con cosas, utilicé las compras como placebos ante las frustraciones de la cotidianidad  y así fuí llenando mi casa y a mis seres queridos con cosas sin sentido.

Al igual que otros  también heredé cosas que como lastres cargué durante algún  tiempo pensando que de no hacerlo traicionaría algún legado familiar o la memoria de mis seres queridos, a pesar que  eran cosas que no tenían nada que ver conmigo ni con mi forma de pensar.

…¿Por dónde inicio?

Antes de empezar por varios días ésta fue una pregunta recurrente en mi cabeza; sabía que de alguna manera  la mejor  forma sería empezar por las cosas que no usaba y que tenía guardadas, después por las cosas que  no me  gustaban tanto, luego por las cosas con una alta carga emocional y por último priorizar cosas de las cosas que me gustaban y  usaba mucho.  (Ver también: Qué dice tu casa de ti)

¿Qué hago con tantos  cosas?

Al principio del proceso me preguntaba: ¿Qué hago con tantas cosas que tengo?.. ¿Alguien podría querer mis cosas? todas parecían un poco viejas  y también un poco  gastadas. Por las consultas que realicé en internet de mercados de segunda mano veía que era poco el dinero que podría obtener por mis cosas, pero a pesar de viejas y  gastadas varias de mi cosas estaban en buen estado y  la mayoría eran cosas con calidad, por lo cual fue posible venderlas, donarlas y regalarlas . En la anterior entrada puedes encontrar algunas ideas, sitios y plataformas para vender, donar, regalar y reciclar tus cosas. ( Parte 1: Estrategias y plataformas para vender, donar,regalar y reciclar tus cosas en Bogotá )

 

Cosas difíciles

De las cosas que tenía guardadas las más difíciles de reducir fueron las cosas con una alta carga emocional, incluyendo las cosas heredadas y los juguetes de mi hija.

Algunos de mis recuerdos.

Hacer el pasado más ligero: disminuir  fotos y otras cosas con una alta carga emocional es algo difícil, es como entrar en un carrusel emocional en el cual puedes pasar en un instante de la risa al llanto. Creo que es difícil tener una fórmula general para realizar esta depuración, pero en mi caso decidí disminuir el peso y el tamaño  de los recuerdos. Tomé algunas fotografías digitales, lo que pude donar lo doné, otras las compartí con familiares, otras como los marcos de la fotografías se regalaron para reutilizarlos, otras se pudieron reciclar y algunas lamentablemente  se fueron a la basura.

Algunos de los juguetes que se fueron con nosotros

El valor de compartir y  los juguetes inesperadamente preferidos: mi hija de diez años llegó a tener más juguetes que mi hermano y yo juntos a su edad. Cuando comenzamos a depurar sus muñecos pasaron las cosas más inesperadas; los juguetes más caros no fueron los seleccionados para quedarse con nosotros, el caso que más me impactó fue el Sambi,un perrito mecánico que movía la cola, ladraba, caminaba y que fue la sensación  en  los medios de comunicación en el año 2011. Le costó en ese entonces al Niño Dios una pequeña fortuna de casi la mitad de un salario mínimo en Colombia, y mi hija lo quería regalar. Intercediendo por “la inversión” del Niño Dios le pregunté a mi hija por segunda vez si lo quería llevar , ella me dió la misma respuesta: “lo quiero regalar”. Pensando en todo el sacrificio que hizo el  pobre Niño Dios para darle ese juguete en navidad y  le pregunté: ¿Por qué lo quieres regalar? la respuesta de mi hija fue tan obvia que no me la podía imaginar: “no juego con ese muñeco”.

Osito- Ratón y otros que se fueron en la maleta

A diferencia de Sambi otros muñecos menos llamativos y publicitados como el Oso- Ratón, que todavía no tengo ni la menor idea de cómo llegó a la casa y que en mi opinión  es bien feito, se subió a la maleta sin titubear.  

Creo que en el caso del muñeco  como Sambi  mi hija lo pidió más por la presión sutil de la publicidad que por un genuino interés.  Esta situación también se presentó con otros juguetes de las mismas características.

Mi hija donó más del 80% de sus juguetes, sus maletas de viaje eran prácticamente juguetes y varios de sus libros preferidos. La clave para que ella pudiera reducir sus juguetes fue: tiempo suficiente para depurar sus cosas, que ella pudiera decidir  por cada  muñeco si lo quería conservar o regalar  y especialmente saber con certeza que haría feliz a mucho niños.

Un fugaz estilo Minimalista – Japonés

Me sentí por varios días viviendo  un estilo  minimalista – japonés, dos cucharas, dos platos, dos vasos,  sin sillas y llegó el momento que hasta sin cama, porque la vendí.  Decía San Francisco de Asis : “Necesito poco, y lo poco que necesito lo necesito poco”.

Esta experiencia de desapegarme de las cosas que tenía y por las cuales tanto trabajé me hizo darme cuenta que realmente no necesitaba tantas cosas para vivir, que me había sacrificado mucho trabajando para conseguir las cosas, especialmente cuando ví a precios muy economicos cosas en perfecto estado y de muy buena calidad en los mercados de segunda mano .

Más vida, porque las cosas son cosas

No creo que en esta vida me llegué a considerar  una  minimalista,  en mi nuevo hogar me esperaban cosas que venían con la casa las cuales tienen antiguas historias y otras cosas de mi esposo. Pero   espero en  lo posible traer a mi vida cosas con más sentido y de una forma más consciente.

Entendiendo, que es importante no confundir dar afecto con dar cosas, que es preferible dar tiempo y atención a mis seres queridos que dar cosas, que es mejor tratar de vivir de una forma plena que comprar cosas para poder pasar las frustraciones, que los legados y memorias de mis seres queridos que ya no están conmigo los conservo en mi corazón y no en cajas guardadas en algún rincón de la casa. Que las cosas son simplemente cosas,  y que es mejor que  provengan de personas y empresas responsables. Lo que  necesito  también lo puedo comprar de segunda  mano o lo puedo pedir prestado o alquilarlo y que en lo posible trataré de conservar de la mejor forma  las cosas que le aporten valor a mi vida.

Cocinando Delicias con Alimentos Rescatados (Así vivimos Disco Sopa)

29 de abril, Bogotá, 9:00 am

Disco Sopa Bogotá 2017
Teatro de Garaje Bogotá

Cada año se pierde ⅓ de toda la comida que producimos en el mundo, pero  hoy la historia sería diferente. El correo de confirmación del evento en que me inscribí decía que tenía que llevar: un cuchillo, un pelador, un delantal, una tabla para picar, platos, cubiertos y varios contenedores. Todo  listo y doble, porque mi hija de 10 años me acompañaría.

Todo lo que llevé a Disco Sopa

 

Antes de salir de la casa hicimos un protector para prevenir cortaduras para mi hija. Con este  “gadget”, algunas  instrucciones  y mi supervisión mi hija podría manejar un cuchillo afilado para participar en la preparación de los alimentos, lo cual sería una gran experiencia para ella.

De camino hacia el evento me preguntaba tantas cosas, como: ¿quienes estarían en el evento? ¿ tendríamos los alimentos suficientes para  los asistentes? ¿los alimentos recuperados se podría utilizar para cocinar? Y especialmente ¿cuántas personas irían al evento? Esta era la interrogante que más inquietud me causaba, debido a que esta iniciativa ciudadana e independiente llamada Disco Sopa se celebraría en Bogotá por primera vez.  Lo que no sabíamos es que también se celebraría el  primer Día Internacional de la Disco Sopa en cuarenta países.

 

 

En casa desde hace algún tiempo había adoptado nuevos hábitos  para disminuir el desperdicio de alimentos, lo cual no solamente  había sido  bueno para el ambiente también lo era para mi bolsillo: planeando  las compras, aprovechando los alimentos de temporada, realizando un mejor  manejo de  los alimento y  usando técnicas de preservación y conservación había reducido el gasto en alimentos en un 30%.

Estudio DNP, click en la imagen para ver el estudio

 

Con esta experiencia estaríamos en otro eslabón de la cadena, utilizaríamos  los alimentos que se descartan en plazas y en supermercados; es decir los alimentos que se botan a la basura porque no tienen la estética ni la frescura que por lo general deseamos los consumidores; prácticamente los habían rescatado de convertirse en basura. Para muchos la sola palabra basura genera repulsión pero debemos replantear su significado, estamos botando la abundancia de la vida mientras millones de personas en el mundo no tienen  alimentos suficientes.

 

11:00 am

 

Cuando llegamos habían varias personas moviendo canastas plásticas llenas de alimentos, varias de papas sabanera y criolla, zanahoria, habichuela, yuca, bananos, papaya, mango, una manzana, cilantro, un vegetal extraño, entre otros muchos más.

Alimentos Rescatados Disco Sopa Bogotá

 

Lorena y Karen, organizadoras del evento, nos dieron la bienvenidas. Prestas nos pusimos nuestros delantales y nos alistamos para colaborar. El Chef Julián de Slow Food Colombia nos encargó las frutas.

 

Mesa de Frutas, Disco Sopa Bogotá

En una mesa acomodamos  cuatro papayas grandes muy maduras, un racimo de bananos pecosos y otros  muy negros.  Ante nuestros ojos se nos presentaba la ironía de la vida; no eran pocos los disgustos que había tenido con mi hija porque  ella despreciaba los bananos pecosos  y los que teníamos al frente eran muy pecosos y varios muy negritos,  teníamos la misión de picarlos y de utilizar nuestra creatividad para hacer algo delicioso.

La nena cocinando

 

La hora de la Sopa y las otras delicias

Se utilizó vajilla retornable, Disco Sopa Bogotá libre de plástico desechable

Todo lo que comimos fue delicioso y alcanzó para todos los asistentes del evento, los cuales pudieron degustar un festín gratuito. Es difícil pensar que con  esa lechuga achilada, o  que con  ese bananito negro, o  con la papita de forma extraña se  pudieran hacer platos  tan maravillosas como estos:

 

Entradas:

Galletas con salsa ceviche de mango

Coctel de Fruta: mezcla de banano, papaya y una salsa de guayaba.

Pan con Mermelada de Mango: trocitos de pan con mermelada de mango, jengibre y naranja.

Galletas con salsa ceviche de mango: galletas integrales con una salsa de  vinagre y mango maduro, cebolla rojo, cilantro y tomate.

 

Platos Principales

Sopa de Verduras:

 

Sopa de Verduras: sopa de verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Sopa de Carnes: carnes, verduras y tubérculos con un toque de cilantro finamente picado.

Ensalada Verde

Ensalada Verde: ensalada de hojas verdes finamente picada con un aderezo especial.

Salteado de Verduras Mixtas: verduras mixtas salteadas.

 

Postre Delicia de Banano: bananas muy maduras, con toques de azúcar y canela, decorado con uvas pasas y  nueces tostadas.

Postre Delicia de Banano

 

Las delicias que nos llevamos para la casa

Mermelada de Mango

Adicional a todo lo que comimos también pudimos llevar para la casa un poco de mermelada en un contenedor que llevé al evento, una mascarilla de papaya, miel  y avena que nos aplicamos en el rostro con mi hija al día siguiente, la cual fue una maravilla porque nos dejó la piel muy  suavecita 😍y unas papitas criollas que nos sirvieron como acompañamiento del almuerzo del día domingo.

Esta experiencia cambió por completo nuestra apreciación de los alimentos.Mi hija  nunca más le volverá hacer el feo a los bananitos pecosos.

Disfrutamos, compartimos, reímos y aprendimos. En conclusión la pasamos bien, creo que eso es lo significa cocinar en parche😉.

Para ver más fotografía click (aquí)👈

Links de interés:

Stop Waste Food Colombia

Disco Sopa Colombia

Slow Food Colombia

Los monstruo mercados

Fuente imagen: freejpg.com.ar

Por: Fernando Galindo

Los llamaron “Los filósofos de la sospecha”, esta denominación se debe a que estos pensadores consideraban que detrás de las instituciones y la economía descansaba una agenda secreta, que todo cuanto veíamos no era sino una marioneta que se contorsiona sobre el escenario; la tarea de los pensadores consistía entonces en seguir el camino de los hilos y llegar hasta las manos del titiritero, descubrir, en suma, la verdad. La sospecha era fundamental, pero para muchos era simple paranoia, hoy, por el contrario, parece inevitable.

Desde luego pareciera mucho más cómodo y agradable dejarse llevar por la corriente de anuncios publicitarios, fluir en medio de los empaques plásticos y las necesidades recién horneadas, pareciera más sencillo confiar en la publicidad y dejarse proteger bajo la tutela de las instituciones. Confiar en las fábricas, confiar en las empresas, no revisar las facturas, quedarse tranquilo con las cuentas impresas. Claro, resulta más simple. Para muchos, sin embargo, hay algo incomodo en esa presunta comodidad. El traje nos pica. El zapato nos talla, así de simple. Hemos tenido la suerte de vivir a caballo entre dos mundos, de contemplar en nuestra memoria dos horizontes que se distancian de manera radical: por un lado tenemos el mundo que se descubre ante nuestros ojos, donde el poder de la publicidad ha estirado sus tentáculos hasta la orilla más íntima de todas; por otro el mundo del pasado, donde esa publicidad y esas necesidades aún no alcanzaban semejante influencia sobre las personas. Cuando el pensador francés Gilles Lipovestky nos habla de las distintas edades de la publicidad da en el clavo: es preciso examinar esto. Ya lo hizo él en La felicidad paradójica. Nosotros examinaremos sólo una cuestión. Estos hipermercados, ultramercados, monstroumercados, (me robo la frase de los Simpsons).

La sospecha ya lleva años rondándome, ahora recuerdo la primera vez que apareció. Estábamos con mamá en la entrada de uno estos monstruomercados tomando algo, afuera llovía y no había ningún afán. Las atiborradas cajas se convirtieron en una obra teatral delante de nuestros ojos. De repente veíamos el desfile de carros llenos de electrodomésticos, de televisores, pitillos, licuadoras, palos de trapero, cajas de plástico, pareciera que cada familia fuera a amueblar su casa por primera vez. Era una detrás de la otra, parejas ya con hijos mayores, personas adultas, eran carros tras carros tras carros de mercado, un convoy interminable de bolsas de plástico y de cajas de cartón. Los dos nos preguntábamos qué había pasado, de dónde sacaban tanto dinero las personas, por qué había necesidad de comprar tantas y tantas cosas a cada instante: algo se había desatado en el mundo y no nos habíamos dado cuenta, quizá también éramos parte de semejante cambio. Finalmente escampó. Pasaron los años y comencé a comprender.

Hay una persuasión particular en la abundancia. Esos hipermercados no sólo son enormes vitrinas, sino que operan de una manera sutil en nuestro entendimiento: nos sentimos pequeños, nos sentimos obligados a comprar más cosas, a llenar nuestro carro, nos sentimos seducidos a pasear por cada corredor y mirar qué aparece, qué provoca a nuestros ojos. Un televisor parece algo nimio delante de doscientos. La abundancia rompe nuestro sentido de la proporción, clave para ver qué necesitamos y qué no.
Hace poco entré a uno de estos monstruomercados. Llevaba años sin entrar a uno de ellos, pero quedé atrapado por un anuncio publicitario de un computador y decidí recorrer media ciudad hasta cruzar sus puertas. A esta nueva generación de monstruomercados pareciera que la hubieran alimentado con esteroides. Hay más cajas registradoras, cada una con un enorme número encima, hay más corredores, el techo es más alto, por doquier hormiguean decenas y decenas de empleados ofreciendo desde tarjetas de crédito hasta galletas para perro. Estaba al interior de una bodega, pero era una bodega que perseguía un propósito particular. Había cajeros, seguros, agencias de viaje, bancos para dar créditos inmediatos, plantas, flotadores, tornillos, parrillas, sillas plegables, una lista interminable de servicios, un inventario infinito de cosas. La promoción se había agotado, decidí ver diferentes opciones y después de mucho sopesarlo escogí un computador. Cuando estaba en la caja comenzó de nuevo la obra teatral que habíamos visto con mamá. Cuando vi la hilera de carros que había delante de mí le pregunté a la familia si eran mayoristas, y no, no lo eran, solo necesitaban bloques gigantes de servilletas y atados gruesísimos de pitillos, trapos y bayetillas de diferentes colores, unas cuatro botellas de tres litros de gaseosa, entre tantas cosas.

Desde luego existe un ahorro en estos mercados, la publicidad lo sabe, pero sabe también que mientras una persona pasa horas y horas recorriendo los corredores, los impulsos se vuelven más sensibles y el gatillo de la compra comienza a deslizarse con mayor rapidez. Las necesidades inventadas brillan con otra fuerza. El frenesí de la compra se vuelve casi incontenible, allí están los cajeros y los créditos y los plazos y las tarjetas y los cheques. El camino de nuestros impulsos parece una autopista deliciosa que nos invita a pisar el acelerador aún más. Nos pensamos responsables y sensatos porque ahorramos en los pitillos que desde un principio no necesitábamos. Detrás de mí había una señora con su convoy de carros de mercado, revisando la lista de compras: “¿Encontró todo?” le pregunté. “Claro, aquí uno siempre encuentra todo y más”.

 

Una retrospectiva ecológica de mi boda ¡Me casaré en Jeans y comeremos hamburguesas! (Primera parte)

Una retrospectiva ecológica de mi boda
¡Me casaré en Jeans y comeremos hamburguesas! (Primera parte)

¡Me casaré en jeans y comeremos hamburguesas! esa fue la respuesta con tono sarcástico que le día a mi hermano cuando me preguntó por los preparativos de la boda un mes antes de la ceremonia; me miró perplejo y me dijo: Dayana, es el día de tu matrimonio, a lo cual siguió un largo silencio.

A pesar de que yo no era una veinteañera anhelaba por lo menos una celebración bonita y simple. No quería que fuera ostentosa, tampoco que fuera parca, quería encontrar un lugar acogedor y, en especial, auténtico, en donde pudiéramos compartir ese momento con mis seres más queridos. No obstante también reflexionaba sobre un tema que no es irrelevante para mí, el medio ambiente. Sé que resulta inusual pensar en esto cuando se habla del matrimonio, la mayoría se dedica a pensar en la lista de invitados y en las decoraciones, pero una de mis tareas y de los propósitos de este blog es considerar que nuestra responsabilidad y nuestra reflexión sobre el medio ambiente no toma días festivos, debe convertirse en una parte de nuestra vida y de nuestros hábitos.  Con todo, no es sencillo.

Click en la imagen para ver link

Laguna de la Leyenda del Dorado

Había pensado e investigado varias posibilidades: desde unas muy locas, como una boda hippie en la laguna del Dorado o un ceremonia indígena con chamán incluido, hasta una recepción en Bogotá con sándwiches en el  bus Inglés que se encuentra en el parque del Chicó o en el Jardín Botánico o, por qué no, alquilar una pequeña casa de campo en la hermosa Villa de Leyva en el departamento de Boyacá. Mi imaginación volaba de un lugar a otro: a veces estaba tomando de las manos a mi prometido en la cima de una montaña (era una mañana despejada, de cielo intenso y azul); a menudo era un pic-nic,  donde todos los invitados morían de risa en medio de la lluvia más estruendosa, (era una tarde fría y nadie había traído abrigo); estábamos en el bus inglés, con un día tranquilo y soleado, pero algunos de los invitados sencillamente no cupieron: el bus era minúsculo; ellos, gigantes.

Hotel Casona San Nicolás
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Creatividad no me faltaba, pero las gestiones no se concretaban, tanto la administración de la Laguna de Guatavita como la del  Jardín me dijeron que no. Escalar la montaña tampoco se veía muy viable debido a que no todos mis invitados estarían dispuestos a  hacerlo y otros difícilmente lo lograrían. Con la idea del bus desistí al imaginar a mis dos hermanos menores, que miden cada uno dos metros, tratando de pararse en aquel estrecho lugar, y por un trámite indispensable ante una notaría  para la ceremonia civil solo podría realizar la boda en mi ciudad.

Había revisado otros sitios como casas y salones de eventos, hoteles, hasta el castillo del Mono Osorio, el cual ni siquiera sabía que existía, pero para todas esas opciones tendría que invertir en decoración: flores, lazos, listones, globos, señaladores de mesa y otras decoraciones que después de la boda terminarían en basura: eso era lo que menos quería en mi boda. En Estados Unidos se estima que una boda en promedio genera alrededor de 200 a 300 kilos de basura,  lo que casi alcanza a pesar un automóvil ecológico como el Renault Twizy. Desde luego, pareciera que esta reflexión fuera una aguafiestas, como si hubiera alguna complicidad entre el derroche y la alegría, pero la verdad es que no la hay. ¿Qué felicidad se esconde en beber y romper de inmediato la copa? Es simplemente un símbolo, que no resiste la menor pregunta.

Pero el impacto ambiental de una boda no solo se limita a  la basura, por ejemplo un solo anillo de bodas genera alrededor de 20 toneladas de residuos tóxicos, entre estos cianuro de potasio. Con lo que pesa un grano de arroz de este componente se podría matar a una persona, ahora imagínate el daño tanto ambiental como a las comunidades cercanas que una mina de esta clase puede causar. Esta es la reflexión menos romántica que se puede hacer en torno a la promesa del amor eterno, pero por qué tendríamos que darle licencia al mundo de las tarjetas, los anillos y las joyas, por qué tendríamos que hacer una excepción, justo cuando conocemos los estragos que ocasiona. ¿Es acaso por la tradición? ¿Por qué tendría que tener carta blanca la tradición? ¿Por qué no la podemos cambiar?

Otro impacto importante es la huella de carbono. En Bolivia una pareja midió la huella de carbono de su boda y la estimó en 4.5 toneladas de CO2. Para poder neutralizar esta emisión calcularon que necesitarían ocho años para mitigar el impacto, y como estrategia decidieron  aplicar prácticas ecológicas y regalarle a cada uno de sus invitados un pequeño arbolito para que lo sembraran en  sus casas[1].

Después de un largo silencio, en esa conversación con mi hermano, reconocí que necesitaba ayuda y que era importante encontrar y reservar un sitio cuanto antes. También entendí que tendría que encontrar un equilibrio entre las opciones disponibles, el ambiente, el presupuesto y las expectativas del novio y de la familia. Podríamos realizar una celebración significativa, amorosa, bonita y familiar así fuera en la sala de la casa, para eso no necesitaría invitar a todos mis  conocidos,  sería  suficiente tener a las personas más cercanas y queridas.

De todos los matrimonios a los cuales había  asistido en ese  momento recordaba uno especialmente, el cual no fue el más lujoso, ni el más costoso, lo realizaron en un bonito salón comunal de un conjunto residencial. No necesitaron fuegos artificiales para celebrar el amor, ni un camino tupido de pétalos de rosas hasta el altar; las suegras, tías y hermanas se unieron para cocinar el buffet de la boda; las damas de honor no querían opacar a la novia o hacerle zancadilla; el sacerdote, para mi sorpresa, dio el mejor discurso que yo haya escucha hasta el momento en una boda. Tuvimos conversaciones cercanas y amables incluso con las personas desconocidas. Hubo algo especial que nos contagió y no conmovió hasta las mismas lágrimas, existió lo más importante y no hubo duda al respecto: estaba en la ceremonia, en las novios, en la familia, en las maneras de tratarse unos con otros, en la forma de atendernos, de servirnos, apareció en la sonrisa de los padres, en la mirada de los invitados, en el beso de los novios. Algo tan sencillo, algo tan valioso.

 

 

[1] Boda carbono neutral

 

Cinco razones por las cuales cocinar mejorará tu vida y cómo empezar hacerlo

Cinco razones por las cuales cocinar mejorará tu vida y cómo empezar hacerlo

Aunque todos te griten que cocinar es una pérdida de tiempo y que lo único que tiene la cocina para ofrecerte son platos sucios, cosas que se queman o ahúman, existen cinco razones poderosas para que dejes la pereza y reconquistes ese lugar llamado cocina.

 

1.Para mejorar tu salud: para nadie es un misterio que la salud y la nutrición están estrechamente relacionadas, pero para poder sacarle un mayor provecho a los alimentos no solo es importante saber qué se debe comer, también es oportuno conocer cómo se cocinó, con cuáles ingredientes, en qué cantidades y qué utensilios y materiales fueron utilizados.

Pero quién se tomará el trabajo de conocer estos detalles. Esta presunta paranoia se vuelve sensatez cuando leemos las noticias y los desastres de algunos restaurantes que son cerrados por una variedad aterradora de razones: los insectos y roedores que suelen servir de vigilantes y clientes frente a la nevera y las despensas; el aceite de los fritos a quien los cocineros le tomaron tanto cariño que decidieron nunca cambiarlo; los pelos, las uñas, las costras, las heridas, los virus, los gérmenes, todos los habitantes de las manos sucias, ese olla curtida de tanto trabajar cuyo tono y aspecto ya muestra la seña del mucho uso; ese sartén de auténtico teflón desgastado; esa parilla que solamente ha sido limpiado por la escoba del piso. Pareciera que estoy exagerando, ¿o no?

2. Para mejorar tu economía: los expertos en finanzas personales dicen que por lo menos se debe ahorrar el 10% de los ingresos de forma mensual, pero para muchos es difícil lograrlo, y a pesar de esto en mi país, Colombia, las personas gastan un 7,2% de sus ingresos en restaurantes; si se practica un poco más el arte de cocinar y se acompaña con prácticas para desperdiciar menos alimentos es posible que se logre ese tan anhelado 10 %.

Desde luego quién no disfruta yendo a un buen restaurante, la carta amplia y variada, los postres que sólo conseguimos en ese lugar, la sonrisa del mesero cuando nos trae la cuenta; la experiencia todos la conocemos, pero también conocemos la otra cara de los restaurantes: también conocemos esas facturas que guardamos con puro odio, donde nos cobraron un infeliz limón y el agua de la llave, donde nos cobraron por un pan duro que nos trajeron tarde, donde estuvimos de buenas porque nos tocó el mesero malgeniado y el chef principiante, quién sabe qué hubiera pasado si fuera al contrario. Claro que conocemos esa experiencia. Llegamos a casa, con algo de amargura y un poco de indigestión. No queremos hacer cuentas, pero con lo que pagamos hubiéramos hecho el mercado.

Mr. Bean’s Holiday, Universal, click para ver información de la película

3. Para mejorar tus relaciones: cocinar puede ayudar a que tu vida social y familiar sea un poco más rica, lo cual fue mi caso. Nadie se resiste a la magia que se desprende de un fogón en el cual se cocinan algunas delicias preparadas en casa, aún queda en nuestro inconsciente la reminiscencia de aquellos tiempos lejanos en los cuales nos concentrábamos alrededor del fuego en donde sentíamos seguridad, calor y la cercanía de nuestros congéneres. La atmosfera ideal para iniciar y preservar una amistad.

En casa no estamos sujetos al delicado gusto musical de algunos restaurantes, en casa no tenemos que esperar ni hacer reservas, ni aguantarnos las filas o las mesas cerca de los baños; en casa hablamos con quien nos gusta hablar, en casa no tenemos que soportar las miradas acosadoras de quienes quieren que nos vayamos. En casa, suena extraño decirlo, estamos en casa: sí, debemos lavar los platos; sí, debemos cocinar, pero esto no es un desafío inalcanzable ni una carga que no podamos llevar, como lo han hecho ver tantos recientemente. No, es cocinar, y lo hemos hecho durante milenios. Y la cocina, lo sabemos, es uno de los pilares de las relaciones.

4.Para cultivar virtudes, valores y habilidades: en esta vida tan rápida en que falta siempre tiempo hemos perdido virtudes como la paciencia, que nos ayuda a construir relaciones sociales largas y sostenibles en el tiempo; la solidaridad, que nos permite compartir con los demás y dejar de ver el mundo a través del filtro del egoísmo, y la creatividad, que nos permite crear, recrear y soñar este mundo.

Película Julie & Julia, clik para ver trailer

5.Para dejar de ser un títere de la industria alimenticia: cuando aprendes a cocinar y decides mirar con nuevos ojos los alimentos y productos que llevas a tu casa, te cuestionas mucho acerca de las prácticas de producción, de la calidad de los productos y de los impactos sociales, ambientales y de salud que generan. Te das cuenta de las tretas publicitarias y del margen de ganancia de estas empresas, y comienzas a tomar decisiones más conscientes porque sabes lo que apoyas y dejas de ser un títere que cree ciegamente en la publicidad.

Porque eso es lo que está ocurriendo. Hemos sido educados por la publicidad en uno de los aspectos más importantes de nuestra vida. Han sido ellos y no los médicos y los científicos, quienes han impartido los modos y las maneras del comer. Son ellos los que nos han sumido en un laberinto de desinformación, son ellos los que han hecho que lo sencillo parezca complejo, ellos fueron los que sustituyeron la vieja sabiduría del alimento por una bombardeo de inútiles comerciales, siempre ofreciendo una variedad de soluciones instantáneas, que tiene como propósito alcanzar una deprimente comodidad. Nos quieren hacer pensar que hay esfuerzo inútil detrás de la palabra crear.

Película Today’s Special,click para ver tráiler

Recomendaciones para que la cocina sea tu aliada en la vida

 

  1. Inspírate: para esto te recomiendo la serie Cooked de Michael Pollan, y las siguientes películas: Under the Tuscan Sun, Chocolat, Julie & Julia, Una Pastelería en Tokio, Today’s Special, y hasta Ratatouille.

Michael Pollan, Cooked, click para ver trailer

 

  1. Edúcate: ya sea que tomes un curso de cocina, realices una cita con un amigo para que te enseñe a cocinar, compres un libro de cocina, mejor aún si es saludable, sigas a un chef por YouTube o  redes sociales, podrás encontrar la instrucción y motivación para empezar. En mi caso mis libros de cabecera son: Mis Recetas de Cocina Anti cáncer de la Doctora Odile Fernández y Regreso al Origen de Margarita Ortega, y sigo a varios chef y amantes de la cocina, como: Jamie Oliver, FullyRawKristina, Rawvana, Vai Comer O Qué, entre muchos otros.

    Mis Recetas de Cocina Anti cáncer de la Doctora Odile Fernández, click para ver web.

 

  1. Equípate: Compra algunos utensilios básicos, pero antes sigue los pasos básicos uno y dos, y especialmente investiga cuales son los mejores y más saludables materiales para usar en la cocina, dile adiós a materiales no recomendados para tu salud, como: el aluminio, el teflón, plásticos, cobre y hierro colado.

 

  1. De lo simple a lo complejo: empieza por platos simples, como: una ensalada, una sopa, y después pase a platos de mayor complejidad.

 

  1. Disfruta, comparte e inspira a otros a cocinar, las recompensas llegaran y con creces. La magia de cocinar es algo que se contagia, pronto verá a tus familiares y amigos cocinando, como lo he visto yo, y ya no solo disfrutará de tus platos, disfrutará de las creaciones de tus seres queridos.

    Mi hija cocinando

 

Un año vegano (Segunda entrega, la crisis)

Por: Fernando Galindo

Pero cambiar de dieta de una manera tan radical exigía que tomara todas y cada una de las medidas del caso, que pensara en mi salud, en las relaciones sociales, en la manera de hacer el mercado, en mis pobres estrategias culinarias. El primer paso era consultar a un nutricionista y a un doctor. Quise también practicarme un cuadro hemático para tener un punto de referencia sobre mis medidas del azúcar, los triglicéridos y el colesterol. Los primeros días no fueron difíciles, decidí ser vegano, no vegetariano, renunciaría… ¿esa es la palabra? No. Dejaría cualquier derivado de los animales, no comería la variedad de carnes, desde el pescado en el sushi hasta el pollo y sus alitas; no ingeriría derivados lácteos, desde el helado hasta el queso. No, no fueron difíciles lo primeros días.  El entusiasmo me invadía. A diario miraba documentales y consultaba páginas de internet. El doctor y una nutricionista me habían dado vía libre, me habían advertido de la necesidad de consumir B12 (ya hablaremos al respecto), y de estar atento a cualquier manifestación singular que ocurriera en mi cuerpo, pero tenía vía libre… y comencé. Pero comencé con una idea clara que siempre apareció en el horizonte: esto no era una camisa de fuerza.  El primer paso sería ser vegano por 21 días. Al siguiente haría arqueo de cuentas.

Y pasaron las semanas y mi paladar comenzó a cambiar lentamente. Algunos consideran que cambiar de dieta empobrece nuestras opciones, pero resulta todo lo contrario. Durante años llevaba comiendo lo mismo con algunas variaciones ocasionales, pero comía, en suma, igual; en cambio ahora y desde entonces comencé a degustar otras frutas y otros vegetales que antes no tenía en cuenta, conocí otros lugares, nuevas y renovadas formas de cocinar, distintos platos, diferentes postres. El placer estaba ahí y el rango de opciones comenzó a crecer. La alegría de comer no desapareció. Y no ha desaparecido aún.

Me sentí más fuerte, más lúcido, esas tardes donde la carne me mandaba a dormitar durante una hora después del almuerzo eran cosa del pasado. Los malestares estomacales desaparecieron como también los problemas de colón. Bajé unos cuantos kilos, me ejercité tranquilamente y entendí que el estereotipo del vegano débil es una completa tontería. Hay boxeadores, deportistas de altísimo nivel, campeones del iron man, cuya dieta vegana en lugar de entorpecer su desempeño les ayuda a conseguir la excelencia en sus diferentes campos. Comencé a sentirme mejor. Son muchos los que adoptan la dieta vegana en aras de mejorar su salud, ese no era mi caso, en términos generales yo me sentía bien y el aumento en el colesterol y el azúcar lo resolvía sin mayor inconveniente. Me sentía normal, pero siendo vegano me siento mejor.

Hay tres caminos que llevan hasta aquí: el primero es la salud, no son pocos los que advierten como un componente fundamental de sus malestares la dieta que llevan y deciden entrar en este mundo, informarse mejor, comer diferente. Según miles de testimonios las diferencias aparecen pronto. Al respecto sugiero que el lector consulte otras entradas, documentales y textos que dan cuenta de los beneficios de esta dieta.

El segundo camino es el medio ambiente. Las preocupaciones del día a día quieren hacer parecer este tema como marginal, pero de todos los temas me atrevería a decir que este se encuentra entre los más importantes. Solamente un caos planetario desembocaría en una guerra nuclear donde las grandes potencias vacíen sus existencias de ojivas nucleares uno contra la otra, convirtiendo a las ciudades en hirvientes campos humeantes donde ni un trébol se asome de la tierra, pero a pesar de las dificultades, y los noticieros insisten en que no son pocas, quiero ser optimista y pensar que estamos lejos de una situación así. Solamente hay un mal político que amenaza directamente la existencia de nuestra especie: y es la negación y la falta de medidas drásticas para controlar el cambio climático. La contribución de la ganadería al respecto es inmensa, es incluso mayor que la que producen los carros. ¿Parece increíble, cierto? Invito al lector a que se informe al respecto.

El tercer camino es los animales. No, la vaca no muere dejando un testamento donde señale que quiere donar su cuerpo a los pobres humanos hambrientos que quieran transformar su cuerpo en combustible para sus alegrías. No, el pollo no muere plácido después de una vida tranquila y sencilla. No, el pez no se siente liberado por salir en red del mar. Nuestro mundo está lleno de miles de campos de concentración (la expresión es del escritor judío Bashevis Singer, el premio nobel de 1968) donde torturamos millones y millones de animales. Nos sentimos alarmados porque en China haya un festival donde se vendan perros para comida, (y cientos de activistas van a rescatarlos).  Nos avergüenza la cacería de delfines por parte de los japoneses, pero como sociedad no tenemos autoridad moral alguna. No la tenemos, así de sencillo. Vivimos en un estado de negación frente a los mataderos, no queremos saber qué pasa allí, es así de simple. Que torturen, despellejen, descuarticen, rompan, quiebren, muelan, a la vaca, que licuen a los pollitos, que despedacen a los peces. Si nuestra lucha es contra el sufrimiento, los mataderos desdicen cualquiera de nuestros esfuerzos.

Cientos de personas simulan que hay una disyuntiva frente a los dones de la salud de las dietas veganas, y la discusión, según algunos, sigue abierta. Cientos también niegan la existencia del cambio climático (incluso toman curso para reforzar sus argumentos). ¿Pero quién podrá negar la tortura que el mundo practica en sus perros, vacas, pollos y delfines, por nombrar algunos? Claro, esto es molesto de decir, molesto de leer (lo sé), es molesto, pero es verdad. A mí también me molestaba, pero sabía que era verdad. No somos los cazadores cuya subsistencia está en riesgo por no cazar el búfalo de la pradera; no vivimos con los esquimales que necesitan de las focas para sobrevivir. Tenemos una opción. Que queramos tomarla, ese es otro tema.

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