Un Julio Fantástico (Así viví el reto de Julio sin Plástico en Bogotá)

Visitando a mi familia en Bogotá decidí inscribirme en el reto Julio sin Plástico (#Plasticfreejuly). Cuando me inscribí pensé que tal vez este desafío me animaría a seguir aprendiendo y  avanzando en un estilo y filosofía de vida con menos basura. El reto era como un aliciente para continuar. Desde hace algún tiempo me había sentido un poco estancada y frustrada con los resultados obtenidos y no era consciente de cuál era la dificultad que me impedía seguir avanzando.

Como si el destino me quisiera dar una mano con este aprendizaje podría realizar el desafió viviendo en el apartamento de mi hermano mientras él regresaba de un viaje. Por lo general las alacenas y cajones de casi cualquier casa  parecen arrumes de montoncitos de bolsitas de plástico; un poquito de arroz por aquí, otro por allá y la casa de mi hermano no era la excepción.  

Al guardar los alimentos en bolsitas es muy dispendioso saber qué se tiene y qué falta, por eso siempre uno termina comprando en el supermercado más de lo mismo que tiene almacenado en su casa.

Mi hermano me había dado carta blanca para hacer algunos cambios  en su casa de los cuales se va a enterar en este momento…debido a que el día de hoy llega de su viaje  y yo regreso a la casa de mi padre en donde pasaré algunos días antes de regresar junto con mi hija a nuestra vida campesina al lado de mi esposo y de mis mascotas que nos esperan. 

Para iniciar cambié gran parte de su sistema de almacenamiento de alimentos. La mayor parte  los organicé en unos lindos frascos de cristal que encontré en rebaja en un almacén en Bogotá. En éstos guardé los granos básicos, como: arroz, lentejas, frijoles y garbanzos. Otros alimentos los almacene en unos frascos de vidrio ociosos que encontré y otros que se consumen con menos frecuencia los dejé en sus bolsitas o envases plásticos los cuales  irán saliendo con el tiempo.

Una parte de la alacena que organicé de forma diferente

Guardar los alimentos en frascos o empaques transparentes  te permite saber casi de inmediato lo que necesitas comprar. Adicionalmente ésto ayuda a que tu cocina se vea y sienta más ordenada. 

Pensamientos que mantuve para aceptar el reto.

La experiencia me había enseñado que era mejor un cambio a la vez y no intentar alcanzar el resultado en una sola semana. Ya me había sentido frustrada y abrumada muchas veces tratando de cambiarlo todo al mismo tiempo. Tendría que aprender a disfrutar del proceso más que del resultado. Sin duda concentrarme en ésto  me ayudó a que este julios sin plástico fuera un julio fantástico. 

También la experiencia me había enseñado que tengo un margen de acción, el cual pude variar dependiendo del lugar en donde estés. 

Mi estado de salud también sería otro determinante para poder avanzar en el proceso, es muy difícil comprometerse con un reto como éste cuando tu estados de salud y energía no son los mejores. Sabía que tenía que ser consecuente con respecto a este tema. De hecho estuve enferma unos días y tuve que comprar un medicamento el cual venía en plástico.

Otro aspecto que afectaría mis resultados sería mi presupuesto y el precio de los productos a granel y de otras opciones alternativas sustentables. Lamentablemente algunos productos no están al alcance de mis posibilidades económicas, pero a través de la creatividad podría suplir de diferentes maneras mis necesidades. Como dice una persona que admiro: busque alternativas no productos. 

Sabía también que por más esfuerzos que realizará era posible que algún plástico de un solo uso se me colara. Pero eso no me iba desanimar, continuaría dando un paso a la vez y así encontraría la motivación para continuar con el reto.

Pasos iniciales

Con la cocina organizada y una revisión rápida de los elementos de aseo sabía por dónde empezar y qué necesitaba comprar. Pero no había traído mi kit de compras, cuestión esencial si quieres comprar a granel y sin empaque, por eso realicé uno. He hice muchas bolsitas de tela y hasta una campaña la cual puedes ver en este enlace (Ver link)

También desempolve un publicación que había escrito hace un par de años de compras a granel en Bogotá y hasta algunos datos los actualicé. Me uní a nuevos grupos de Facebook que han surgido con el tiempo  y hasta colaboré con un Directorio a Granel en Bogotá. Visite nuevos lugares y me dí cuenta que en Bogotá puedes conseguir muchas posibilidades para comprar a granel y sin empaques, hasta puedes comprar  productos de cuidado personal y de limpieza.

Disfrute comiendo muchas delicias colombianas que compré en la Plaza del Siete de Agosto en donde hasta me reencontré con personas que fueron mis tenderos predilectos cuando vivía en Bogotá. Compré a granel  y sin empaque: arepas, hierbas, una esponja vegetal gigante, chucula y otras delicias.

Así lucieron mis compras durante  el reto Julio sin Plástico

Las estrategias que utilice para evadir el plástico de un solo uso

  • Alistar mi kit  de compras, y mantener en el bolso una taza, algunas bolsa de tela y un pequeño contenedor.
  • Me concentré en un cambio a la vez según lo que necesitaba. 
  • Compartí con mis familiares y amigos la información  acerca del reto.
  • Planifiqué y me  anticipé a ciertas circunstancias en la medida de las posibilidades.
  • Conocí y  me vinculé con personas interesadas en temas de sostenibilidad. 
  • Experimenté nuevas formas  de hacer las cosas. 
  • Elaboré con mis manos diferentes manualidades, como: Bolsas de tela, tela encerada, bolsas de yute y bolsas de papel periódico, entre otros.
  • Ensayé nuevas recetas de cocina y compartí otras que ya sabía.
  • Aprendí cosas nuevas, cómo hacer jabón y otras formas diferentes de compostar.
  • Disfruté  y celebré los logros alcanzados.
  • Aprendí de los momentos en que las cosas no salieron como  yo quería.
  • Solicité con amabilidad que mis compras fueran sin empaque  y no me dí por vencida en el primer, ni el segundo, ni el tercer  intento.

¿Los goles del plástico de un solo uso?

Para todas las decisiones que realicé durante el mes creo que los goles que me metió el plástico de un solo uso fueron pocos si lo comparo con todos los aciertos. Estas decisiones no consistieron en reemplazar las bolsas de plástico por bolsas de papel, las cuales debo admitir que use como último recurso en algunas oportunidades. 

Primera semana:

Antes del reto

  1. Cinco tarros grandes de plástico, de los cuales guardé un par para reutilizar.
  2. Diez bolsas de productos empacados.
  3. Bolsas de frutas plásticas.
  4. Una malla plástica de una ajo.

Durante el reto

  1. tres bolsas de poliburbuja
  2. Cinco bolsas de empaque del filtro que compré
  3. Seis bolsas pequeñas de las tapas de los frascos de vidrio.
  4. Dos cauchos.
  5. Un vaso plástico que me dieron en un restaurante y que me  llegó por sorpresa.

Más dos bolsas pequeñas de basura, tipo papelera. En la tercera semana del reto no las necesitaré porque use papel periódico usado para sustituirlas.

Segunda semana

Antes del reto: 1. Un guante roto, 2.Un frasco muy gastado vacío que andaba por ahí. 3.Dos empaques de alimentos. 4.Una etiqueta 5 Una botella de aceite.

Durante el reto: 6.Un dulce que me trajo un amiga de regalo de un paseo. Solo hasta que lo abrí me dí cuenta que el empaque era plástico, pensaba que era una coca en donde viene los dulces artesanales pero no fue así. 7.Un pedazo de vinipel que utilizó la señora que ayuda a mi hermano en su casa una vez por semana.,8 La parte  superior de un empaque de chocolate para tomar que compré,9 Un empaque de un hilo para coser que me regalaron y 10.Tres etiquetas de unos accesorios y de una blusa que me regalaron.


Tercera semana

Antes del reto: un envase de un helado que guardaba un poco de pasta cortada, un plástico que contenía un poco de cera que use para una hacer una manualidad.

Durante el reto: un medicamento que compré porque me enfermé, un empaque de chocolate para tomar, una bolsa plástico de un envuelto que me regaló un familiar ( sabe que me gustan y  me lo compraron en una bolsa plástica) y un pedazo de vinipel que uso la empleada de mi hermano para empacar algo.

Cuarta semana

Antes del reto: un pedazo del protector del celular que se daño y  un esfero gastado.

Durante el reto: Dos vasos que me dieron en un curso que tome y no los pedí ni los ví venir. Cuatro mini pedazos de vinipel que use para empacar unos jabones debido a que la profesora nos explicó que por su técnica de elaboración era lo que se debía hacer para evitar que absorbieran la humedad del ambiente. Quedé con la inquietud de ensayar otras alternativas cuando llegue a mi casa.

No  logré un cero plástico de un solo uso como lo podrás apreciar, pero me siento muy feliz con mis resultados. Aprendí mucho en este mes y mi basura se disminuyó significativamente, fue menos de un kilo y medio a la semana, cantidad que puede generar una sola persona en un día en Bogotá.

Mi basura era material orgánico y papel higiénico más el material plástico que puedes ver en las fotos, el cual lo dejé en los contenedores del reciclaje.

Por lo general gran parte del material plástico desechable en la ciudad no se recicla, solo el 15% . Poder disminuir nuestra basura es actuar pro-activamente en la solución del problema.

Con una semana más habría instalado una ducheta o grifo de  en el baño y hubiera compostado con la gente de la Paca biodigestora. Tal vez están son sugerencias que le daré a mi hermano.

Para mi fue un julio fantástico, un mes lleno de aprendizajes y de reflexiones, las cuales te dejo en este vídeo