Me uní al reto Julio sin Plástico (“Plastic Free July)

Estoy muy emocionada porque me acabo de unir al reto Julio sin Plástico (Plastic Free July)  una campaña realizada por la Fundación Plastic Free Foundation que inició en Australia y se ha difundido por todo el mundo. En el momento que me inscribí ya se habían inscrito 120 millones de personas en diferentes países del mundo.

Para mi será una experiencia muy valiosa. Asumí el reto máximo: vivir sin plástico de un solo uso por todo el mes de julio. Es un reto muy grande pero sé que voy aprender mucho en este proceso.

En mi vida cotidiana trato de hacer lo máximo posible para evitar el plástico de un solo uso, pero a veces se me pasan cosas. En parte porque vivo en familia y comparto las decisiones, también porque no conozco bien la zona en donde vivo actualmente ni tampoco hablo  bien el idioma y por último debo admitir que me he acomodado a los logros que he alcanzado hasta el momento.

Pero en esta oportunidad que voy a estar en Bogotá todo el mes de julio alcanzar el reto dependerá de mi voluntad, planeación y creatividad.

Te puedes unir al reto  en la página de Plastic Free July, en la cual puedes escoger si quieres realizar el reto por un día, una semana o todo el mes. También puedes escoger cómo quieres realizar el reto: pasos iniciales, siguientes pasos, en la comunidad, eventos, en el trabajo entre otras opciones. La pagina solo está en Inglés pero creo que cualquier persona que tenga una comprensión media del idioma la puede entender.

Si te animas a realizar el reto y estas en Bogotá me dejas un comentario y nos podemos encontrar para compartir nuestra experiencia y apoyarnos mutuamente. !Te parece bien!

!Hagamos las cosas posibles¡

La Historia que tengo con la Historia de las Cosas

 

La Historia de las Cosas de Annie Leonard es uno de los  libros que me ha acompañado en los últimos cinco años. Me ha dejado inmensas inquietudes acerca de diferentes temas los cuales a lo largo del tiempo he profundizado y escrito en este blog. Como por ejemplo: los tóxicos que se utilizan en los productos del cuidado personal, los efectos negativos del plástico en la salud, el impacto negativo de mi anillo de compromiso, el consumismo, la inequidad y muchos otros temas más.

Tengo una historia larga con este libro, eso se puede apreciar en sus hojas gastadas y manchadas con un café que derramé sin querer sobre éste hace tiempo. Fue por mucho tiempo uno de mis compañeros predilectos en los largos viajes de la casa al trabajo y también fue un de los pocos libros que conservé después de mudarme a otro país.

Cada vez que lo leo siento que se revelan datos que en una previa lectura no percibí en su total dimensión. Renuevo mi compromiso personal para disminuir mi impacto en la tierra; si es que eso de alguna forma es posible. Entiendo muchas cosas más y profundizó en otras que ni siquiera conocía.

A pesar que Annie escribió este libro para el contexto de Estados Unidos siento que es válido para todos los países del mundo, porque todos juegan un papel en este modelo económico de sacar- fabricar- tirar. Un modelo que ha dejado enormes inequidades sociales en el mundo.

Unas cuantas personas tienen las cosas y otros lamentablemente tienen la basura y los tóxicos. En síntesis la historia de las cosas es la historia de nuestra basura, del desastre ambiental y de la injusticia social.

Historia que se vio por primera vez a través de un vídeo  de 20 minutos llamado: “The Story of Stuff” al cual le siguieron otros más específicos  y este libro llamado:”La Historia de las Cosas, de cómo nuestra obsesión por la cosas está destruyendo el planeta, nuestras comunidades y nuestra salud. Y una visión de cambio”

En sus páginas también Annie nos narra cómo a través de diferentes experiencias laborales en el tema de rastrear basura tóxica pudo conectar puntos importantes que le permitieron observar el panorama de esta problemática de forma  completa. Y  así entender sus diferentes interrelaciones.

El desmonte de bosques, los tóxicos que se utilizan en los procesos productivos, el desperdicio, el desplazamiento de comunidades, problemas de salud y la injusticia social eran problemas que se relacionaban entre sí, pero al analizarlos por separado no se podía entender su interrelación y dinámica. Por fin pudo conocer que había pasado con los árboles de los bosques que frecuentaba cuando salia de campamento en su niñez en Seattle, pudo darse cuenta de cómo  hemos sobrepasado los límites naturales llegando a un punto en que es inminente redirigir este sistema en el cual participamos.

Para entender la filigrana del  sistema abordó cada una de las etapas desde la extracción  hasta la disposición, revelando sus conexiones, implicaciones y  las estrategias que le permitieron al sistema seguir creciendo. Estrategias como la obsolescencia programada y la percibida entre otras muchas más.

En este sistema hemos confundido el “bienestar” con el crecimiento económico continuo en un mundo finito. Un sistema que tiene por motor y lema el consumo. A través de campañas publicitarios, películas y hasta mandatos hemos creído que comprar y consumir es el camino a la felicidad. Lamentablemente nosotros también nos estamos consumiendo en este sistema, porque no somos ni más felices ni tampoco más sanos.

Nueve años después de su primera publicación en Inglés el mundo se sigue resquebrajando bajo nuestro pies, los datos que salen a la luz pública son peores. Cada persona en este mundo consume lo que pesa un tarjeta de crédito en plástico a la semana, la lluvia tiene plástico, los niños orinan plástico, las islas basura amenazan las playas, las especies se siguen extinguiendo, los bosques desaparecen, los ríos mueren, los glaciares se deshielan, se prevé que en unos pocos años los océanos tendrán más plástico que peces. El problema ya no se puede esconder más. Como dice Greta Thunberg: “Nuestra casa está en llamas”

Tenemos un ultimátum que nos está tocando a la puerta. Solo tenemos 12 años para poder cambiar los efectos adversos del cambio climático y de la contaminación de lo contrario no tendremos retorno.

¿Qué podemos hacer en un mundo que está a punto del colapso?

Es tan grande el problema que  las soluciones que podemos poner en práctica parecen tan insignificantes. Algunos de nosotros, los más sensibles al tema vivimos arrastrando la culpa por algún error que cometemos en nuestra cotidianidad, porque algo en nuestra forma de vida actual no la hemos podido cambiar. Es tan fácil no acertar en un sistema económico como el que tenemos.

Vivimos en la incoherencia al no poder hacer lo que sentimos y pensamos. Muchas veces hasta las pequeñas decisiones tienen un impacto negativo en el ambiente. Tal vez hemos pensado que la coherencia solamente es un estado del ser cuando también puede ser un camino.   

Para las personas que se sienten agobiadas por esta situación les diría que empiecen  con un cambio a la vez, eso le dará la fuerza para el siguiente cambio. Para los que llevamos un poco más de camino debemos hacer más activismo y apoyar más organizaciones e iniciativas en los diferentes frentes de la cadena del sistema, esa tal vez es mi mayor reflexión y también mi mayor reto después de releer este libro.

Hemos sido los causantes de este desastre pero también somos la cura, este sistema que hemos construido también lo podemos cambiar.

Si te interesa conocer más de este libro te dejo el siguiente vídeo en el que te cuento algunas otras cosas  más de este libro.

Tip Eco- amoroso No 3. Compost para quien no puede compostar. (Parte No 2. Café)

¿Quieres compostar?

… pero por ahora no puedes.

En la pasada entrada de esta serie te comenté que puedes “compostar” algunos residuos en casa sin tener que pasar por un proceso de compostaje como tal. En esta entrada te explico cómo puedes aprovechar los restos o posos de café.

Posos de café secos

El proceso es muy simple y consta de los siguientes pasos:

  1. Deposita en un recipiente los residuos de café.(También puedes utilizar una bandeja)
  2. En una bandeja extiendes los restos de café y los dejas secar bien al sol, para lo cual  los puedes remover un poco.
  3. Los restos de café secos se pueden almacenar y/o aplicar directamente sobre la tierra de tus plantas en flor o en fruto. Y cuando inicies un proceso de compostaje los puedes agregar después de la capa húmeda. De esta forma he notado que  las moscas de frutas visitan menos mi compostera y las lombrices de tierra se multiplican.

Los restos de café son una fuente natural de: fósforo, potasio, calcio, magnesio entre otros muchos más nutrientes y minerales. Este material es especialmente apropiado para plantas que se dan mejor en suelos un poco ácidos, como las fresas, los tomates y los rosales. Pero OjO no se debe abusar de su aplicación porque puedes quemar la plantas, lo cual  me pasó en una oportunidad debido a que exageré con la cantidad.

También con posos de café puedes hacer un fertilizante para las plantas, repeler babosas y caracoles en el jardín y muchas otras cosas más. Algunos cultivos como los champiñones se pueden cultivar sobre posos de café. Si tienes una cantidad muy grande a la semana podrías hasta realizar un acuerdo con productores que utilicen este residuo para que te lo recojan.

Si no tienes muchas plantas en casa, no te preocupes tal vez puedas invitar a algún rosal cercano a un  buen “café” de vez en cuando, seguramente te lo agradecerá.

Para finalizar te dejo el siguiente vídeo de la Huertina de Toni, uno de mis canales  preferidos de agricultura ecológica en Youtube, en el cual se explica con detalle varios de los usos del café en el jardín.

Tip Eco-amoroso No.2. Compost para quién no puede compostar (parte No.1)

Bolsas de Papel Periódico y Pegante Casero

Desde hace un par de meses estoy haciendo estas bolsas para reutilizar el papel periódico y disminuir el uso del plástico en mi casa.

Como complemento a este idea encontré en el Blog Nuestro Mundo Creativo una receta maravillosa para hacer un pegante casero con ingredientes que seguramente tienes en tu alacena.

Pegamento casero: fécula de maíz, vinagre, agua y sal.

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Para la Bolsa Grande:

Materiales

4 hojas de papel periódico y pegante.

Capacidad: de 500 a 700 gramos

Instrucciones

1.Pegas por los bordes dos hojas y  repites la misma operación con las otras dos hojas restantes. De esta forma tienes dos hojas reforzadas.

2. Pegas las dos hojas reforzadas por uno de los bordes más largo y obtienes  una sola hoja.

3.Doblas esa gran hoja reforzada dejando unos tres centímetros de diferencia en uno de los bordes. Doblas ese excedente y le aplicas el pegante en los bordes.

4.Doblas uno de los extremos a uno diez o quince centímetros. Posteriormente abres ese doblez y  en el interior realizas dos más (uno arriba y otro abajo) y pegas las intersecciones.

5.Si usas el pegante casero tienes que dejarla secar por algunas horas.

 

Bolsa mediana.

Esta bolsa es más resistente que la anterior, pero tiene una capacidad menor.

Materiales 

2 hojas de papel periódico y pegante

Capacidad: de 200 a 500 gramos

  1. Aplicas el pegante  en los bordes de una de las hoja y le pegas la otra hoja. De esta forma tienes una hoja reforzada.
  2. Por la parte ancha realizamos dos dobleces, uno a cada extremo a unos 15 o 20 centímetros.
  3. Abres la hoja y doblas hacia adentro los dobleces laterales realizados. Puedes pegar lo bordes hacia adentro o hacia afuera.  

A estas bolsas puedes darles diferentes usos. En mi caso las uso para recoger la basura de las papeleras del baño y limpiar la caja de la gata.

Ideas para Empacar tus regalos de Navidad al estilo Desperdicio Cero (“Zero Waste”)

Ideas para Empacar tus regalos de Navidad al estilo Desperdicio Cero (“Zero Waste”) (Reducir, Reusar, Reutilizar y que se pueden Compostar)

Ideas para Empacar tus regalos de Navidad al estilo Desperdicio Cero (“Zero Waste”)
(Reducir, Reusar, Reutilizar y que se pueden Compostar)

¡Llegó Navidad!  Y aunque por lo general me gusta dar esos regalos que no se pueden empacar y que  constan más de experiencias y sabores, tengo algunos detallitos para  mis seres queridos los cuales empacaré al estilo Desperdicio Cero (“Zero Waste”), y hoy te quiero compartir algunas ideas para que vivas la Navidad sin dejar la huella de basura que queda de  los innumerables empaques que utilizamos para celebrar estas fiestas.

  1. Evitar empacar los regalos y darles solo un toque decorativo especial: para algunas personas no empacar los regalos puede significar hacerlos menos presentables, pero si lo piensas bien no todos los regalos necesitan un empaque,  por ejemplo: una botella de vino, una planta o una bicicleta, con solo un toque decorativo como una cita o un moño  no necesitan más.
  1. Reutilizar Contendores: Esta es una idea muy versátil, y puedes usar diferentes alternativas como las siguientes:
  •  Usar frascos de vidrio:  en esta oportunidad pude comprar chocolates a granel en el restaurante vegano Loving Hut en Bogotá, y los compré utilizando el mismo empaque en el cual los voy a regalar, lo único que le agregué fue una cinta y una marquilla que hice con papel craf. En frascos también puedes  hacer algunos postres, o  armar un “kit” ya sea comestible o de cuidado personal, el límite es la imaginación.

 

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Marquilla que hice con papel craf

Reusar Bolsas: a veces muchos regalos que recibimos vienen en unos empaques muy lindos, yo los guardo y los reutilizo, especialmente cuando estoy de afán.

Canastos: me encantan los canastos y tienen muchas utilidades, por eso esta Navidad arreglé un lindo canasto para darlo como empaque. Como no quiero que sea la ancheta que se utiliza frecuentemente en  mi país, que  adicionalmente se envuelve en papel celofán, le hice un forro en tela que se  puede remover, y utilicé  algunas ramas de un pino que cortaron cerca de mi casa y que recogí. También se puede utilizar: astillas de canela, hojas, y flores secas que le da un toque fragante a tu regalo.

Empaques de navidad utilizando canastos.

Empaques de Navidad utilizando canastos.

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Cajas de madera o Craf: al igual que la idea anterior puedes forrarlas o dejarlas de una forma sencilla.

Telas, pañuelos, pañoletas y chalinas: Esta es otra idea hermosa y muy especial, para esto puedes utilizar una tela, ojala cuadrada, y envolver tus regalos al estilo  japonés utilizando la técnica del Furoshiki, aunque es importante mencionar que envolver cosas utilizando telas o tejidos  también es utilizado por muchas culturas indígenas.

 

Empaque con tela

Empaque con tela

  1. Materiales que se pueden Compostar: es importante escoger materiales que sean biodegradables como: el papel craf, ramas, astillas de canela, flores y hojas secas, entre otros muchos más.
Materiales

Materiales

 

“Las palabras pueden mostrar el ingenio de un hombre, pero las acciones su significado” (Benjamín Franklin)

¡Feliz Navidad!

 

¿Qué tan seguro para nuestra salud es el plástico?

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Podría el inocente patito con el que juega tu hijo  en la bañera convertirse en una amenaza para su salud, o el contenedor en el que llevas tu almuerzo al trabajo desmejorar el estado de  tu organismo. Es difícil creer que objetos tan útiles y hermosos puedan hacerte algún daño; pero es mejor que no tomes este tema tan a la ligera  y revises de qué plástico están hechos, ya que podrías llevarte una sorpresa desagradable.

El plástico, a pesar de ser un gran invento no es un material biodegradable, y varios de los componentes que se le adicionan representan un riesgo para la salud.

 

Plásticos que debemos evitar:

Policloruro de Vinilo (PVC): Este es tal vez  el plástico más contaminante de todos, y su impacto negativo se genera desde su fabricación hasta su disposición final o incineración, siendo esta última la más peligrosa de todas.  Según información del  Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos las personas que trabajan en instalaciones donde se produce o se usa cloruro vinílico, por inhalación se exponen a padecer de cáncer de hígado, así como de cerebro y pulmón, linfoma y leucemia.

En su uso también se desprenden partículas que se le adicionan como los ftlatatos, que pueden generar desordenes reproductivos y son sospechosos de causar cáncer, y  metales pesados como el mercurio y el plomo, los cuales son neurotóxicos.

Este plástico por ser tan  económico se usa en muchas cosas como: envases, tuberías, secadores de cabello, juguetes, ropa, zapatos, entre otros.

Plásticos que contengan Bisfenol A (BFA, BPA): por lo general muchas cosas de plástico lo contienen a menos que diga libre de BPA. Este compuesto produce  innumerables afecciones a la salud, como: trastornos endocrinos y hormonales; en los hombres  descenso de los niveles de esperma, de la testosterona, la fertilidad y cambios en el comportamiento sexual; en las mujeres pueden llegar afectar el endometrio, aparición de ovarios poliquísticos, abortos y partos prematuros; también afecta el cerebro y el comportamiento de los seres humano y su metabolismo.

Se encuentra en muchos productos cotidianos de uso diario, por ejemplo: envases plástico de agua, revestimientos de latas de conservas, artículos elaborados con PVC (3),  Poliestireno (6) y Policarbonato (7).

 

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“Microbeads”  o Micro plásticos: son las pequeñas partículas de plástico que se encuentran en productos de belleza como: cremas, jabones, desodorantes, perfumes entre otros,  que son agregados a estos productos para darles una mayor  textura y volumen. ¡Imagínate que cosa tan desagradable estar restregándote plástico en la cara o lavándote los dientes con esto!

El daño de estos micro plásticos no terminan en tu piel, estas partículas terminan en los océanos en donde son ingeridos por pequeños seres que son el alimentos de peces pequeños, que a su vez son ingeridos por otros peces más grandes que son los que comemos. En otras palabras es posible que  estos micros plásticos también terminen en nuestro intestino.

Verifica que tus productos no contengan: Polietileno, Polipropileno, Tereftalato de Polietileno y Polimetilmetacrilato.

Si revisas las cosas de tu casa encontraras infinidad de estos materiales por todos lados y antes de entrar en un estado de paranoia te recomiendo lo siguiente:

  • A pesar que  la vida en las grandes ciudades parezca totalmente plastificada, es importante recordar que no siempre fue así, y que podemos cambiarla y tomar un camino diferente.

 

  • Cada cambio, así sea pequeño, pero de forma progresiva cuenta, y tu ejemplo puede inspirar a otras personas a iniciar el camino de una vida con menos plástico, o por lo menos con menos plástico que se desecha en un solo uso. La cultura de Desperdicio Cero (“Zero Waste”) puede darte muchas luces para ir incorporado cambios en tu vida  que te ayudaran a usar menos plástico.

 

 

 

 

  • En lo posible compra juguetes y productos para bebes ecológicos, o por lo menos revisa el material con el cual fueron fabricados, no son pocas las noticias de los juguetes tóxicos que ponen en riesgo la salud de los más pequeños.

 

 

 

Bibliografía:

La Historia de las Cosas, Annie Leonar, Editorial Fondo de Cultura Económica, 2011.

Mis Recetas Anti cáncer, Dra. Odile Fernández Martinez, Editorial URANO, 2013.

Instituto Nacional de Cáncer .

Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades. 

Agencia  Internacional para la Investigación del Cáncer 

http://storyofstuff.org/blog/lets-break-free-from-plastic/

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